<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081</id><updated>2012-01-21T18:47:30.164-08:00</updated><category term='bertero'/><category term='David Linch'/><category term='Fuertes'/><category term='Carolina Balducci'/><category term='Sand'/><category term='Eduardo Botta'/><category term='geriátrico'/><category term='Crítica de la Argentina'/><category term='emilio'/><category term='Aira'/><category term='cuadernillos'/><category term='Sáenz'/><category term='panópticos'/><category term='Sydney Lumet'/><category term='baulera'/><title type='text'>No me puedo resignar</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>65</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-5523948309076767881</id><published>2012-01-21T16:46:00.000-08:00</published><updated>2012-01-21T18:47:30.172-08:00</updated><title type='text'>El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-lR2hiLWw0iQ/TxtcwjFhznI/AAAAAAAAAJM/7_TSVwfotGM/s1600/el_mapa_y_el_territorio.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 128px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-lR2hiLWw0iQ/TxtcwjFhznI/AAAAAAAAAJM/7_TSVwfotGM/s200/el_mapa_y_el_territorio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5700251742489398898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las primeras sensaciones no me fueron gratas. Tal vez influyó la gran expectativa con la que empecé a leer a este tipo, el esperar a que todo fuera perfecto, pero de entrada me pareció que el abordaje sencillo y la fluidez de la prosa enmascaraban desprolijidades e imperfecciones del texto. De todas formas, hay que ser prudente cuando se trata de traducciones, pero siendo que se trataba de una traducción de Anagrama…&lt;br /&gt;Después me molestó, y esto, a diferencia de lo de la prosa, me siguió molestando a lo largo de toda la novela, las referencias frecuentes a marcas de productos y excesivos detalles de sus atributos, aun cuando esos detalles no sumaban absolutamente nada a la circunstancia que se relataba, por ejemplo los óleos, cuando el protagonista se dedica a la pintura, o el Audi que maneja cuando se vuelve rico, cobran ribetes de “chivos”.&lt;br /&gt;Pero ahí se te me terminan las críticas negativas, que ahora, terminada la novela y teniendo reunido todo el conjunto, incluso me parecen superficiales y menores al lado de los méritos. Y, relacionado con lo de los “chivos”, no forma parte de la queja, en razón de lo que digo en el párrafo que sigue, la trascendencia que tiene la Guía Michelin cuando Jed Martin, el protagonista de la novela, se dedica a fotografiar mapas de la susodicha guía.&lt;br /&gt;La primera cosa buena es el título de la obra, ¿qué puede haber detrás de un título así?, ¿cómo hacer para sostener a lo largo de toda la novela lo que sea que haya?, ¿no será excesivamente pretencioso?, algunas de las preguntas que me hacía antes de empezar a leer. Nada pretencioso, al contrario, una elección notable, fácil de comprender y profunda a la vez, justificada y alimentada todo el tiempo a partir de su revelación, el mapa y el territorio, su sentido, el concepto emergente (en la cabeza y el espíritu del protagonista y varios de los personajes que lo rodean, sea de modo consciente o no) del mapa más importante que el territorio, me siguió, me sigue repicando unos cuantos días después de haber leído la última página. Y en mi entender eso ocurre así de intenso porque Jed Martin y el resto de los personajes más destacados (en mi ranking el padre, Olga que es una especie de novia o amante, el mismo Houellebecq que se asigna un rol y Jasselin, un comisario cuando la novela da un giro a thriller) están muy bien construidos y por eso resultan tan verosímiles, que uno lector acepta como palabra santa lo que dicen, piensan o sienten.&lt;br /&gt;Más allá de que la novela es muy palatable (enseguida se me pasaron esos disgustos de la prosa que comenté al principio), muy rápido uno se da cuenta que Houellebecq está diciendo muchas cosas por abajo del texto, y en el caso de “El mapa y el territorio” no tanta filosofía (igual tiene) como escuché que hay en varias de las novelas precedentes (no me consta, ésta es lo único que le leí completo, ahora estoy arrancando con “Las partículas elementales” y pareciera que sí), sino más bien ironía y mordacidad con cuestiones como el culto de la imagen y la entrega a fenómenos económicos decadentes (incluyendo al mundo del arte), una entrega mansa pese a que quienes se entregan saben, algunos con más certeza o conciencia que otros, del sin destino al que van por ese camino. La última cena con el padre (complementada con las reflexiones de Jed Martin cuando revisa cosas de su progenitor en la casa que acaba de vender) y el último encuentro con Franz (su galerista cuando se transforma en pintor) son, pese a la emotividad, ejemplos tristes y angustiantes del pesimismo adonde nos hace desembocar Houellebecq, al cabo de los trances no tan desagradables por los que nos hizo pasar antes su ironía.&lt;br /&gt;En ese sentido, “El mapa y el territorio” podría ser una especie de ensayo novelado. Y al respecto hay en la novela otra cuestión, que después de algunas dudas la menciono entre sus méritos, y es que Houellebecq no se priva de hacer gala de su erudición. La duda surge a partir de que un lector como yo, ignorante de muchas de las referencias a pensadores y artistas varios, se quedó afuera y probablemente no entendió en su totalidad unos cuantos tramos del texto, por ejemplo la cita a William Morris y lo que desde allí se desencadena, pero al cabo me inclino por la positiva, un poco porque Houellebecq no tiene la culpa de mi ignorancia, y otro porque el tipo se compadece y no me deja tan en bolas, sino que deja caer algún que otro guiño conceptual, lo que al menos me permitió asomarme al de qué se trataba.&lt;br /&gt;Sigo, son orden ni concierto, sólo a medida que me acuerdo. Hay dos encuentros entre Jed Martin y Michel Houellebecq (como dije antes, cuando deviene en personaje de la novela) que son excelentes, menos por cómo están relatados (completos, detallados, es como si uno estuviera ahí) que por los diálogos, magníficos, que sostienen. Esos dos encuentros están entre lo mejor conseguido de entre unas cuantas bien conseguidas.&lt;br /&gt;La novela está organizada en una introducción (breve para ser introducción), tres partes y un epílogo (largo para ser epílogo). Si me viera en la obligación de elegir, diría que ese epílogo es lo que más me gustó, me quedaban treinta páginas, eran como las 2 de la mañana, me caía de sueño y lo mismo no podía parar de leer. Y ojo, no se trataba de la ansiedad propia de llegar a develar un enigma, porque a esa altura ya estaba develado el enigma creado en la tercera parte, tampoco el llegar a la resolución final en términos de sucesos (que de paso, es una resolución bastante formalita en esos términos, no está ahí lo mejor del final), sino que era la necesidad de seguir escuchando las voces más internas de los personajes que a esa altura subsistían, voces que ahora se me ocurren, son durante ese final de la novela, el momento en que el escritor más las usa para decir &lt;strong&gt;él&lt;/strong&gt; Houellebecq lo que quiere decir.&lt;br /&gt;De todas maneras, llenarme la boca con el epílogo no pretende restarle elogio a lo demás, un tipo que nos agarra de entrada hablando de una pavada como una caldera rota y ya no nos suelta más, es porque fabricó un texto casi sin altibajos (quizás la parte del romance con Olga caiga un poco). Sí y a no confundir con altibajos, tiene ritmos distintos, lo que acaba resultando muy adecuado y funcional a la trama.&lt;br /&gt;De las reseñas y críticas que leí, la que más me identifica y por eso termino transcribiendo una partecita, es la de Nuria Azancot para “El Mundo”: &lt;em&gt;“El mapa y el territorio es su última gran provocación, una bomba de relojería contra el arte moderno y la cultura contemporánea…El final resulta, inevitablemente, desolador: sólo quedan la impostura y la muerte, pero antes se suceden páginas llenas de amor y derrotas”&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-5523948309076767881?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/5523948309076767881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=5523948309076767881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5523948309076767881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5523948309076767881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2012/01/el-mapa-y-el-territorio-de-michel.html' title='El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-lR2hiLWw0iQ/TxtcwjFhznI/AAAAAAAAAJM/7_TSVwfotGM/s72-c/el_mapa_y_el_territorio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6744369402707684557</id><published>2012-01-15T06:02:00.000-08:00</published><updated>2012-01-15T06:24:30.174-08:00</updated><title type='text'>El colado, un cuento mío</title><content type='html'>Es viejo, del 2001, pero tuve ganas de subirlo cuando leí hoy en Clarín una nota de gente que se especializa em colarse a eventos (http://www.clarin.com/ciudades/Codigos-tacticas-Confusas-expertos-fiestas_0_628137307.html)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL COLADO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los inicios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La primera vez fue por accidente. Aquella tarde busqué refugio de una tormenta en la galería de un pequeño teatro. Esperando a que parara la lluvia, me entretuve leyendo el cartel sobre un atril a la entrada, que anunciaba para las 16:00 una conferencia sobre ya no me acuerdo qué. Miré la hora, eran las cuatro y media pasadas. No había podido almorzar y el mal tiempo me estimulaba el apetito. Un aroma a café provino del hall del teatrito cuando uno que llegaba con retraso, transpuso las puertas batientes que franqueaban la entrada. Ingresé tras él. Un gordo de traje negro se nos acercó enseguida. Con amabilidad, nos dijo:&lt;br /&gt;—Para entrar van a tener que esperar al primer receso, es en quince minutos, sepan disculpar pero el licenciado pidió expresamente que no hubiese interrupciones en medio de su disertación —Y señalando hacia una mesa redonda ubicada a su derecha:&lt;br /&gt;—Si gustan pueden tomar café y comer alguna masita. —Bingo. El café era bueno y las masitas deliciosas, yo me ensañé con las bombas de crema y los arrollados de dulce de leche. El otro en cambio, muy contrariado, rechazó el ofrecimiento de mala manera y se puso a dar vueltas por el hall. El gordo, compungido ante la actitud de mi compañero, me susurró:&lt;br /&gt;—Yo no tengo la culpa, son órdenes del licenciado, vio como es esta gente.&lt;br /&gt;—No se preocupe, yo lo entiendo perfectamente —me vi obligado a consolar después de empujar un alfajor de maizena con el último trago de café que me quedaba. Contento y solícito, el gordo tomó la jarra térmica y volvió a llenarme el pocillo.&lt;br /&gt;Al producirse el receso, unas señoritas ataviadas con elegantes trajecitos lila repusieron café y masas y agregaron a la mesa triples de miga y gaseosas. Los asistentes a la conferencia inundaron el hall, aunque se mostraron reticentes a consumir, unos pocos se acercaban a la mesa y con cierta vergüenza, comían algún que otro sandwichito. Ante tan escasa competencia, me di una panzada. Cuando anunciaron el fin de receso, aproveché el tránsito que se produjo en el hall y escapé a la calle.&lt;br /&gt;La segunda vez no me fue tan bien. Mi inexperiencia hizo que no caracterizara bien la calidad de la conferencia. Todo fue más pobre, no había nada de comer y, para beber, solamente café aguado y jugo, de esos instantáneos que se hacen con polvitos que huelen a caramelos Sugus. Para colmo, una mina se empecinó en querer levantarme así que cuando hubo que reingresar a la sala, la tenía pegoteada, no me pude escabullir y tuve que soportar casi dos horas de filminas con un plomo usándolas para explicar &lt;em&gt;"El comportamiento tribal en nuestros días"&lt;/em&gt;, tal el tema de la conferencia, una de las inolvidables a las que asistí, aunque por motivos opuestos a los de muchas otras que vinieron después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un gran éxito&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para la siguiente oportunidad me informé con anticipación y, enterado de los detalles, subí la apuesta. Era preciso tener invitación, lo cual suponía un obstáculo difícil de sortear, pero como atractiva contrapartida, luego del acto de apertura los organizadores agasajaban a los participantes con un almuerzo en un famoso restaurante, uno de los más caros de la ciudad. El día previsto me vestí con un ambo rescatado de mejores tiempos y llegué al sitio —el auditorio de un colegio profesional— con suficiente antelación para observar el procedimiento con que controlaban las registraciones y estudiar la manera de burlarlo. Salí del edificio y regresé justo sobre la hora, cargado con una docena de carpetas baratas que compré en una librería cercana. Antes de entrar, me revolví los pelos y desaliñé la corbata. La conferencia era en el primer piso; descartando el ascensor, subí las escaleras salvando de a dos los peldaños y, cuando llegué al escritorio de la recepcionista, simulé un tropezón y, haciendo caer mis carpetas, derramé una jarra con agua que había sobre la mesa. En medio de la confusión que se creó y, mientras la recepcionista intentaba ordenar el chiquero en que se habían transformado sus papeles, no me resultó difícil apoderarme de una de las acreditaciones, mi salvoconducto al almuerzo. Tenía todo tan bien calculado que inclusive rescaté mis carpetas (pensé que podían servirme en otra ocasión) y hasta me llevé el kit que se entregaba a los invitados: una coqueta carpeta con hojas en blanco para tomar apuntes, un bolígrafo con capuchón plateado y el pin identificatorio. Me acomodé el pin en la solapa, abroché la acreditación sobre el bolsillo del saco y, entremezclado entre serios y apurados asistentes, ingresé al salón de actos y me instalé en una de las últimas butacas. El corazón me latía con fuerza y, temiendo ser descubierto, estuve un buen rato vigilando la entrada por el rabillo del ojo. Cuando se apagaron las luces de ambiente y dio comienzo el acto, suspiré aliviado. Soporté estoico cuatro almibarados discursos de otros tantos carcamanes que, con envidiable espíritu olímpico, compitieron en frases hechas y lugares comunes para ver quien halagaba más y mejor a sus colegas presentes. La intensidad de los aplausos cuando acabó el último de los cuatro, mostraron claramente que el auditorio saludaba con la misma euforia que yo, el final de las insoportables peroratas de apertura. Salimos a la calle; una docena de combis nos aguardaba para el traslado al restaurante. En cada una, choferes con caras aburridas controlaban descuidadamente que cada uno de los que ascendíamos llevara la correspondiente acreditación. Los camareros que nos recibieron en la puerta del restaurante, aplicaron el mismo mecanismo de verificación. Era evidente que para mi fortuna, choferes y camareros habían recibido la orden de ser discretos, orden que con presteza ellos habían adaptado a no dar mucha bolilla al control.&lt;br /&gt;— ¿De qué organismo viene usted?&lt;br /&gt;La pregunta me la hizo mi compañero de asiento durante el traslado, un muchacho al que, para mi desgracia, seguro que la mamá y el papá debieron haberle enseñado reglas de urbanidad. No obstante, sorteé fácil el inconveniente.&lt;br /&gt;—Ninguno, yo soy consultor individual —le respondí seco, repitiendo lo que había escuchado de un pelado con aspecto de tísico, mientras estaba en el salón durante los prolegómenos a los discursos.&lt;br /&gt;—Ah, qué bien —contestó el educado.&lt;br /&gt;Me dio ganas de torturarlo y preguntarle que por qué estaba bien, pero preferí ser prudente y, como me lo había propuesto, mantenerme lo más callado posible. Aproveché su turbación y me quedé mirando por la ventanilla sin prestarle más atención. Cuando llegamos, el muchacho respondió a su índole y me cedió el paso con gentileza.&lt;br /&gt;Una vez adentro del resturante, me aparté en un rincón para observar el panorama con comodidad. En un amplio sector al fondo del local, habían dispuesto varias mesas redondas con capacidad para unos ocho comensales cada una. No había previsto la alternativa de que hubiera sitios preasignados, eso recién se me ocurrió cuando vi las mesas y me cagué todo. Pero no, no había sitios preasignados.&lt;br /&gt;Tenía claro que mi presencia cerca de los conspicuos resultaría sospechosa, así que prudente elegí una de las mesas apartadas. Cuando ocupé mi asiento, aparecieron dos problemas: el primero, que inmediatamente después se sentó a la misma mesa el pendejo de la combi y el segundo, la cantidad de tenedores, cucharas y cuchillos a los lados de mi plato. Un problema resolvió al otro: el pibito bien se sabía de pé a pá sus lecciones de ceremonial, así que sólo tuve que imitarlo en todo lo que él hacía. Decidí agradecerle dirigiéndole la palabra. Además, no podía permanecer con la boca cerrada durante todo el almuerzo y me pareció que el chico instruido sería una pantalla poco riesgosa.&lt;br /&gt;— ¿Conoce el menú? —le pregunté.&lt;br /&gt;—No tengo idea y en realidad no me preocupa. Estoy tan ansioso de escuchar la disertación del arquitecto Gómez Cabout, que para mí este almuerzo es una pérdida de tiempo —me respondió en voz baja, como si deseara no ser escuchado por el resto de los comensales. Pensé que no estaba mal que me viera como a un cómplice.&lt;br /&gt;—Lo mismo me sucede a mí —repliqué en el mismo tono.&lt;br /&gt;—Gabriel García Perezutti —dijo tendiendo su mano. No pude repimir una sonrisa, los García que quieren trepar en la sociedad, no toleran un apellido tan ordinario y pretenden arreglar la cosa agregándose el de la mamá. García interpretó mi sonrisa como un gesto cordial. Le apreté la mano con fuerza, al tiempo que me presentaba:&lt;br /&gt;—Orlando Bongiovanni Cortez —No podía ser menos que él.&lt;br /&gt;Hasta que sirvieron la entrada, cuatro langostinos gigantescos bañados con una salsa de gírgolas, García se puso cargoso hablando de estilos arquitectónicos de vanguardia. Por suerte, pertenecía a esa clase de gente que se complace en alardear conocimientos, de modo que con el mero trámite de intercalar un &lt;em&gt;¿Qué opina de Le Corbussier?&lt;/em&gt;, (en esta y muchísimas oportunidades fue de gran utilidad saberse algún nombre emblemático) le abrí la puerta lo suficiente como para no tener que exponerme a decir algún bolazo. De todas formas, a la hora de comer, el imberbe arquitecto se olvidó de todo y puso sus mandíbulas en régimen de trabajo forzado. No abandonó sus buenos modales, pero no paró de masticar hasta no haberse devorado la última papita de la guarnición que acompañaba a las majestuosas costillas de cordero al romero del plato principal. Rechazó el café (desde luego que cualquier forma de vicio estaba alejadísima del niño, es más, ya había tenido el tupé de despreciar un exquisito vino ambarino) aunque hizo los debidos honores al postre, una mousse helada de miel y vainilla con gusto a edén. Torció el gesto cuando encendí un cigarrillo, así que distraídamente, le llené la cara de humo con mi primera bocanada.&lt;br /&gt;Al salir del restaurante decidí que no subiría a la combi. Empecé a retrasarme respecto al grupo. Como García “Peresutti” no se me despegaba, le dije: —no voy a ir con ustedes, tengo un trámite impostergable por acá, promediando la tarde regresaré por mi cuenta.&lt;br /&gt;— ¿Cómo? ¿Va a perderse la conferencia de Gómez Cabout? —preguntó reprendiendo mi sacrilegio.&lt;br /&gt;Había alimentado tan bien el cuerpo, que no resistí la oportunidad de hacerle un regalo al espíritu: —claro pibe, ¿no sabés que Gómez se traga el pedazo? —le contesté. Sus desorbitados ojos de laucha llenaron mi cartón. Apurando el paso, me perdí a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fracaso y papelón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sin alcanzar el nivel de la conferencia de los arquitectos, vinieron después varias muy satisfactorias. Mi experiencia crecía con cada evento, de modo que rara vez equivocaba mi apreciación previa respecto al nivel de las vituallas. Si bien hubo algunas en las que debí conformarme con módicas cantidades o calidades apenas dignas, casi siempre mis esfuerzos fueron premiados con exquisitos entremeses, bebidas y confituras. También perfeccioné mis técnicas de escapismo, así que optimicé mi actividad, acercándome bastante al ideal de mínima asistencia a las chácharas y máximo contacto con el servicio gastronómico. Además, gané en ingenio y osadía, normalmente me sentía más a gusto y me comportaba con más naturalidad que la mayoría de los invitados genuinos. No obstante, un día fatídico esta confianza me traicionó.&lt;br /&gt;La oportunidad era pantagruélica. Una empresa fúnebre que intentaba ganar mercado en la ciudad, pretendía diferenciarse del resto y así obtener ventaja respecto a la competencia tradicional, imponiendo el sistema americano de brindar durante los velorios un completo servicio de comidas. Como parte del plan de difusión, &lt;em&gt;“Cocherías Paraíso”&lt;/em&gt; invitaba a funcionarios de obras sociales, sindicatos, prepagas y organizaciones de toda laya que pudieran aportar clientela, a un seminario-taller que titulaban: &lt;em&gt;“¿Cómo podemos ayudar a los deudos durante el tránsito de un ser querido a la eternidad?”&lt;/em&gt;. Despertaron mi interés porque prometían que una parte del programa consistiría en una muestra de su novedoso estilo.&lt;br /&gt;Todo anduvo mal de entrada. La “muestra” iba recién a la noche del segundo día, así que no tuve más remedio que soportar un cúmulo de sandeces a cual más estúpida. Como ejemplo de su cuidado en todos los detalles, uno de los disertantes expresó que con discreción, debían averiguarse las comidas predilectas del fallecido, así no se las incluía en el menú y se evitaban momentos de melancólico dolor. Uno lo interrumpió y expresó que muy por el contrario, debían ser considerados especialmente los alimentos que más gozo le causaban al muerto, pues de esa forma los familiares sentirían su presencia viva. No es joda, el tipo dijo presencia viva. Para otro de los expositores, un aspecto crucial consistía en prever atención médica para los familiares directos, ya que durante las circunstancias aciagas, los jugos digestivos no actúan correctamente y la comida cae mal. Entonces se generalizó una discusión que enfrentó a dos grupos bien diferenciados, uno sosteniendo que de todas formas no había peligro porque la tristeza cerraba el estómago y el otro afirmando que de ninguna manera, que uno come mucho cuando está triste. Otro aspecto que mereció especial tratamiento, fue el referido al de los aromas, a partir de que alguien mencionó que durante los velatorios el perfume de las flores suele ser muy penetrante y la mezcla con los olores emanados por las comidas podría ocasionar más de un descompuesto. Aislar el área de comestibles de la correspondiente a depósitos de coronas, apareció como la alternativa de mayor consenso, hasta que un sindicalista barbudo manifestó que su gremio era pobre y sus salas muy pequeñas como para tenerlas aisladas una de otra. Entonces aprovechó la volada y salió diciendo que todo era culpa del Estado, de la falta de subsidios y de las desregulaciones, con lo cual hizo que saltara un funcionario de gobierno y se despachara con una filípica interminable en contra del movimiento obrero organizado. Como ven, todo muy lindo y entretenido.&lt;br /&gt;Al fin, conmigo al borde de la inanición, llegó la anhelada festichola. Tras una fila de biombos decorados con motivos japoneses, como si buscaran incrementar la ansiedad y posterior sorpresa de los participantes, yacían los presuntos manjares. En lugar de largar de una buena vez, un presentador introdujo al principal ejecutivo de la firma, quien tomó la palabra y habló, habló y habló. Dos mozos estaban parados al lado de los biombos, esperando la orden de correrlos. Cuando llegó el momento, el ejecutivo dijo:&lt;br /&gt;—Ahora, antes de pasar a degustar lo que hemos preparado para ustedes, una pequeña sorpresa. La compañía ha decidido premiar vuestra asistencia con un viaje a Masuchussets, donde funciona nuestra filial principal, naturalmente con todos los gastos pagos, para el ganador y un acompañante. Guiados por miembros de nuestra firma, se los invitará a visitar durante una semana a varios servicios fúnebres, de manera que puedan comprobar en persona la excelencia de nuestra prestación.&lt;br /&gt;Mientras todos aplaudían chochos de la vida, una joven abundante se acercó con una urna. No imaginen mal, tuvieron el tino de que no se pareciera a una urna funeraria.&lt;br /&gt;—Aquí están los números que se corresponden con el que ustedes tienen en las credenciales que recibieron cuando se acreditaron.&lt;br /&gt;El ejecutivo metió una mano en la urna, mientras que con la otra se tapaba los ojos. Parecía un payaso. Tuve el impulso de arrancarme la credencial del bolsillo, pero desistí de la idea para no despertar sospechas y pensando que, entre tanta gente, no podía tener la mala suerte de que justo yo saliera sorteado. Ojalá hubiera respondido al impulso.&lt;br /&gt;Para colmo, mi vecino más cercano era uno de esos imbéciles ávidos de protagonismo, así que una vez que se desencantó de no ser el feliz poseedor del número ganador, se puso a controlar en su entorno. Y me pescó antes de que pudiera escaparme.&lt;br /&gt;— ¡Acá, acá el señor! —se puso a gritar el infeliz. Estoy seguro de que entre los invitados, había varios contratados con el objeto de dar brillo a la ceremonia, porque casi de inmediato me rodeó un grupo y empezó a aplaudirme, mientras incitaban al resto a que los imitaran. La de la urna se me acercó con rapidez, controló el numerito, está correcto dijo agitándose como una poseída y, tomándome del brazo, empezó a remolcarme hacia adelante. Imaginando lo que se avecinaba, yo caminaba arrastrando los pies.&lt;br /&gt;— ¿Qué entidad nos honra enviándolo? —me espetó el empresario ni bien me tuvo a su lado.&lt;br /&gt;Aunque sabía que me preguntaría eso, no había podido inventar nada durante el trayecto. Me quedé mudo.&lt;br /&gt;—Está emocionado, otro aplauso por favor, a ver si lo sacamos de este estado de shock, no sea cosa que se nos muera de la alegría, justo a nosotros —Y festejándose, comenzó a batir palmas seguido por toda la concurrencia.&lt;br /&gt;— ¿Puede ser un vaso con agua? —murmuré cuando se acallaron los aplausos y todos estaban pendientes de mí. El directivo frunció el ceño, miró hacia un costado e hizo una seña. Decidí que seguir callado no ayudaría y respondí con lo que me salió.&lt;br /&gt;—Sindicato de Obreros Portuarios de Santa Cruz —dije con un hilo de voz.&lt;br /&gt;— ¡Nuestros hermanos patagónicos! ¡Otro aplauso por favor! —zafé, me dije, mientras pensaba que el tipo tenía fantasías de conductor de programa de TV de domingo a la noche.&lt;br /&gt;Sonreí aliviado y empecé a tejer ideas para ver como hacía para superar el nuevo desafío de aprovechar el viaje sin ser descubierto. Sin embargo, ¿pueden creer que había un tipo de Santa Cruz?, ¿pueden creer que se había venido desde la punta de la Argentina por esta ridiculez?, y lo que es peor, ¿pueden creer que era del Sindicato de Obreros Portuarios?&lt;br /&gt;Los de seguridad me sacaron a patadas en el orto. Casi llegando a la puerta, alcancé a pegarle una trompada en la barriga a un gordinflón ensañado con mis pobres glúteos. El panzón se enfureció y me embocó un voleo de zurda que todavía me duele.&lt;br /&gt;—Gordo maricón, cuando vos te mueras estos van a cocinar un chancho —dije ya en la calle.&lt;br /&gt;El tonel ni mosquéo, se me rió en la cara y dijo: —Jaa, jaa, ja...muy gracioso, mejor picátelas antes de que te haga meter preso.&lt;br /&gt;La burla del mamut acompañó la humillación de mi retirada. Caminé un par de cuadras rumiando la bronca. Me di cuenta de que tenía mucho hambre, siempre que había perspectivas de buena comida me ponía a dieta desde veinticuatro horas antes así aprovechaba mejor los festines y esta vez ni siquiera había desayunado. De pronto, me encontré frente a un bolichón sucio y mal iluminado. Controlé mi disponibilidad de fondos y entré. Un tufo a fritura del mes pasado se me estampó en la nariz. Parado contra la barra, pedí lo que podía pagar, un sandwich de mortadela con un pingüino chico de vino tinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Restañando las heridas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Después de un episodio tan catastrófico, tardé más de dos semanas en animarme a otra incursión. Durante ese lapso me la pasaba imponiéndome reglas de prudencia, la principal, que no hubiese seguridad o que fuera laxa. Si no se podía comer, que al menos pudiera irme con las nalgas en buen estado. Para recuperar confianza, tenté fortuna en acontecimientos que me parecían sencillos y de fácil abordaje: los cumpleaños de quince y los casamientos. Sencillos y de fácil abordaje resultaron, aunque sólo los más humildes. Parece mentira, los ricachones que hacen las fiestas más refinadas, son justamente los más celosos y miserables con la admisión. Y la generosidad de los otros nunca fue suficiente compensación para sus menúes, patéticos rollitos de fiambre con ensalada rusa, minúsculas supremas casi siempre frías, almendrados de supermercado, vinos tres cuarto de los económicos y sidra tibia. Fue un tiempo en el que me sentí como jugando en la C.&lt;br /&gt;Para volver a primera, seleccioné un evento que parecía adecuarse perfectamente a la necesidad de una reaparición profesional sin riesgos. Sin embargo, la experiencia fue decepcionante. Era la presentación de un libro de poesías de un autor ignoto. Llegué al sitio de reunión —un bar en un barrio apartado del centro— y me instalé tranquilamente. Mi observación previa garantizaba que ahí no había peligro, nadie controlaba el acceso y nadie registraba invitados, al contrario, en ese momento y dada la escasa concurrencia, pensé que lejos de contrariarse, el poeta estaría contento de tener a unos cuantos “colados”. Un mozo diligente recorría las mesas, tomaba los pedidos, volvía enseguida con su bandeja colmada e inmediatamente después de servir, como para que nadie se le escape...¡le cobraba su consumición a cada uno! Una berretada. Igual que las poesías, y juro que en este juicio acerca de la obra del escritor, no estoy influido por haberme visto en la obligación de pagarme un cortado.&lt;br /&gt;De todos modos no desmayé. Tampoco abandoné el mundo del arte, intuía que era una buena veta y que nada más debía acertar con el género correcto. Así encontré que las exposiciones de esculturas y pinturas, sobre todo la de esos artistas a los que no se les entiende nada, se adaptaban perfectamente a mis intenciones. Descubrí que en su ansia por encajarle a alguien las porquerías que hacen, pintores y escultores desconocidos arriesgan los dineros de sus mecenas, de ordinario maduritas no asumidas o vejetes calentones, en cócteles donde como queda mal andar controlando, cualquiera con aspecto un mínimo decente puede filtrarse con facilidad y andar a su libre albedrío entre la comida y la bebida. Debo advertir sin embargo, que no pude ser demasiado exigente. Si bien siempre hubo champagne del bueno, el afán snob de estos delirantes estropeó los sólidos. En la mayor parte de las exposiciones a las que fui, les agarró para el lado de la cocina asiática, así que ahí anduve, meta pescado crudo, arroz apelmazado, algas, tofu y semillas de amapola. De todas maneras no me quejo y recuerdo este período con gratitud, fue el trampolín que sirvió para encarar empresas más exigentes y gratificantes. Y además, aprendí a comer con palitos, lo cual no es nada trivial para estos tiempos de sushi, en que hay solamente dos clases de personas: las que sabemos manejar los palitos y los pobres desgraciados que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Regreso con gloria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando leí el anuncio del cónclave de una congregación religiosa, di vuelta la página del diario, sólo sentí un dejo de nostalgia por el tiempo adolescente en que me colaba en el sitio de la reunión, un enorme cine del centro ahora devenido en templo. No obstante, una imperiosa urgencia de encarar otra vez un gran desafío se apoderó de mí y me resultó imposible dejar el tema de lado.&lt;br /&gt;Superados los últimos resquemores, me puse planear el aventurado lance. Por fortuna tenía bastante tiempo para reunir antecedentes. Averigüé que la comunidad en cuestión había crecido con celeridad desde sus modestos comienzos en pequeños núcleos de la periferia y que, para aquel tiempo, se había transformado en poco menos que una corporación. Contaba con una multitud de seguidores que llenaban a diario instalaciones de culto diseminadas en todo el país y hasta tenía un programa en televisión abierta. Al cabo de diez días de asistencia perfecta a las ceremonias, conocía el terreno en detalle, había caracterizado en forma satisfactoria a personajes y situaciones y tenía muy bien estudiadas expresiones y actitudes por si era preciso imitarlas en medio de la convención. El motivo de la asamblea planeada era la conmemoración de los quinientos años de un glorioso episodio que, según sus ancestros fundadores, había dado origen a la orden (en rigor, nada espectacular comparado con los portentosos milagros expuestos por otras religiones con más tradición en el mercado, pero los tipos se las habían arreglado para darle un carácter mítico).&lt;br /&gt;Al conocer el programa del jubileo me decepcioné. Comenzaba la tarde de un lunes, luego de unas oraciones de gracias, estaba pautado un brindis de bienvenida y nada más. El martes se dedicaba a conferencias por la mañana y mesas redondas por la tarde, el miércoles estaba signado como jornada de meditación y ayuno, el jueves más conferencias y mesas redondas. Recién en el cierre del día viernes, para cuando el programa mencionaba una cena de confraternidad, se hablaba de comida en serio.&lt;br /&gt;Me felicito por haber seguido adelante a pesar de esa decepción inicial. Los pastores aquellos sabían vivir, nada de introitos larguísimos el día de la apertura, unos rezos rapiditos y de lleno al brindis ¡Y que brindis resultó ser! Jamás había estado en un banquete tan sibarítico. Compensó con creces las casi tres horas que me pasé escondido a la espera de la hora señalada, encerrado y en cuclillas sobre la tapa del inodoro de uno de los baños del primer piso. Bajé sintiendo mis piernas torturadas por los calambres y mis espaldas agarrotadas, aunque enseguida, la profusión de manjares divinos y elixires celestiales obraron cual pócima milagrosa en todo mi ser. Por un momento, sentí que Dios estaba allí dando pruebas de su existencia. Haciendo supremos esfuerzos para cuidar las formas e impedir que se notase mi glotonería, manejé los dedos con habilidad de punguista para sostener simultáneamente en una sola mano, hasta tres de los finos y delicados bocadillos que los mozos ponían continuamente delante de mí en rebosantes bandejas plateadas. Cuando estimé haber degustado al menos siete de cada uno, me muní de un plato de los más grandes y ataqué las delicias que estaban diseminadas sobre una extensa mesa decorada con motivos sacros tallados en frutas y esculpidos en hielo (el arte no quería abandonarme). En esa mesa estuvo lo mejor de todo, langosta, faisán, cochinillo, lomo de ciervo, salmón y trucha ahumada, quesos y foie-grass de Francia, encurtidos alemanes de toda clase, ensaladas de endivias y trufas auténticas. Ni hablar de la repostería. Confituras sutilmente almibaradas, sedosas mousses, budines acaramelados, esponjosos bizcochuelos inundados de dulces y cremas, perfumadas tartas de frutas, tentadoras masitas y bombones y refrescantes bombas heladas bañadas en chocolate, parecían responder a la inspiración de una sacerdotisa iluminada. Capítulo aparte para las bebidas, hasta el agua era importada. Además de champagne francés, la variedad de vinos era tal que fui incapaz de probarlos a todos (y lo mismo, al cabo de la ceremonia creo haber estado al borde de un coma alcohólico). Desde blancos en extremo secos hasta los que resumaban dulzura de frutas, desde jóvenes vinos rojos hasta tintos corpóreos, aquello fue lo más cercano a una orgía ideada por el mismo Baco.&lt;br /&gt;Los allí reunidos tenían claro que no existían en el sitio conciencias para seducir o almas para conquistar. Y aunque las hubiera habido, todos estaban en otra cosa. He escuchado de boca de algunos ingenuos, que el gusto de los clérigos por el alcohol y la buena pitanza es sólo una calumnia malintencionada. Pues bien hermanos, yo estuve allí. Y en lo que respecta a los eclesiásticos que entonces tuve oportunidad de conocer, os puedo asegurar que no es ninguna calumnia. De modo que nadie perturbó en absoluto mi accionar. Sin necesidad de apelar a ninguno de los recaudos que había tomado después de tantos días de estudio, pude permanecer apostado a la mesa hasta que en el cine-iglesia solamente quedaban dos o tres invitados y los mozos. Fue entonces que me pareció imprudente continuar en el lugar y decidí marcharme con la honda satisfacción de la tarea cumplida. Casi en la salida, un grupo apuraba el último trago y fumaban los habanos que yo había preferido guardar en mi bolsillo, para consolar futuros tiempos en que pudieran volver las vacas flacas. No sé cómo lo habían logrado, pero los integrantes del grupo conservaban el mismo aspecto venerable que exhibían al principio del festín.&lt;br /&gt;—Buenas noches —me despedí cortesmente y tratando de caminar derecho.&lt;br /&gt;Respondieron a mi saludo casi al unísono. Uno recomendó: —sea puntual mañana, deseamos iniciar las sesiones no más allá de las siete.&lt;br /&gt;Reprimí el deseo de responderle que me esperara sentado. Le dije: —aleluia, hermanos, aleluia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Asado con cueros&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con muy pocos fiascos de por medio, continué mi periplo con muy buen suceso. Como toda empresa en crecimiento, llegó un momento en que fue preciso inyectar nuevos recursos. Así fue como me puse de novio con Lola.&lt;br /&gt;Me la presentó un brigadier en la recepción de una embajada. El brigadier, un hombre muy afecto a los martinis, había estado departiendo conmigo durante más de una hora, muy interesado en la representación de una fábrica belga de municiones que estaría vacante muy pronto. Según le relaté, el directorio en Bélgica me había pedido que hiciera discretas indagatorias para recomendar un reemplazo, puesto que el actual representante sería trasladado ese año a Venezuela. Lola y yo congeniamos enseguida en aquella recepción. El único problema fue que ella comía y bebía con demasiada cordura, así que para ponerme a tono y no aparecer como un muerto de hambre a sus ojos, también debí moderar mi ingesta. Dichosamente, en determinado momento se excusó diciendo que debía atender un compromiso acordado de antemano. Se despidió con un beso sonoro en mi mejilla, subió con gracia por unas escalinatas de mármol y desapareció un buen rato, que yo aproveché para recuperar el tiempo perdido zambulléndome sobre las delicatessen que nutrían las generosas mesas diplomáticas.&lt;br /&gt;—Muy buenos los martinis, ¿no cree usted lo mismo? —vino a interrumpir mi faena el fastidioso brigadier, al que sin embargo debo reconocerle su discreción por haberse apartado mientras estuve charlando con Lola.&lt;br /&gt;Como tenía la boca llena, nada más pude asentir. Él prosiguió.&lt;br /&gt;— ¿Le gustó Lola, no? Bueno, en mérito a esta incipiente amistad, cuando ella termine con el candidato que tiene arriba, voy a hablarle a ver si podemos obsequiarlo con una atención sin cargo. &lt;br /&gt;Me atraganté, tosí, y unas cuantas migas salieron despedidas rumbo a la chaqueta del brigadier.&lt;br /&gt;—Estimado amigo, no me diga que no se había dado cuenta, un hombre de mundo como usted. —con un tono en el que mezcló sorna y conmisceración.&lt;br /&gt;—Naturalmente que me di cuenta —le respondí —sólo me ha sorprendido que usted esté al tanto.&lt;br /&gt;—Por favor, ¿tengo cara de santo?&lt;br /&gt;Riendo, le di unas palmadas en el hombro. Él hizo lo propio, aunque con tanta energía que me hizo trastabillar.&lt;br /&gt;—Epa, ojalá las balas no sean tan flojas como el vendedor.&lt;br /&gt;Era evidente que los martinis habían surtido efecto en el brigadier. Sin decir nada, festejé su pretendida ocurrencia. Cuando Lola regresó, vino directamente a rescatarme y nos retiramos de la embajada sin que fuera preciso que mediara el brigadier. Me sentí aliviado de no tener que seguir soportándolo, aunque lamenté no haber podido degustar unos coloridos bavaroise que traían los mozos en el momento que partíamos.&lt;br /&gt;Lola no se preocupó en ocultarme su profesión, en el taxi me hizo un pormenorizado relato de sus actividades. Contrario a lo que suponía, no me propuso transacción comercial alguna sino que lo suyo bordeó una declaración de amor. Fuimos a su departamento y dormimos juntos esa noche. Al poco tiempo, me vi obligado a enterarla de que yo no era vendedor de proyectiles, que ni siquiera tenía profesión ni oficio alguno. También le confesé mi creciente especialización en coladas. Del estupor pasó a la incredulidad, de la incredulidad a la risa, de la risa...a la fascinación. Está mal que yo mismo lo diga pero, sin pecar de modesto, la tenía muerta conmigo. En la certeza de que aceptaría, propuse poner la sociedad en marcha y tuve así la oportunidad de asistir, en calidad de “el señor viene conmigo”, a un cúmulo de eventos de altísima categoría.&lt;br /&gt;Uno de los que recuerdo con mayor predilección, es el asado con cuero en una estancia de Carmen de Areco, adonde unos matarifes exportadores llevaron a una veintena de empresarios europeos. Todo estaba planeado sin ninguna mezquindad. Por ejemplo, para trasladar a las promotoras colegas de Lola que habían sido previstas, fue necesario contratar dos ómnibus charter, pues eran tantas que no cabían en uno solo. Ni bien llegamos, unos disfrazados de gauchos nos recibieron y nos condujeron hasta un quincho, donde nos agasajaron con un aperitivo de empanadas fritas en grasa, choricitos, morcillas bombón, un vino tinto añejo que cosechó elogios generalizados y crujiente pan casero caliente, que una robusta paisana cocinaba en un horno de barro a la vista de los visitantes. Después siguió una caminata por un sendero de álamos, que incluyó una pasada “casual” delante de unas inmensas parrillas, donde medias vaquillas con cuero estaban asándose a fuego lento. Todos dijimos alguna pavada trillada respecto de la carne argentina. Tras la alameda se abría el casco de la estancia, una construcción colonial en una sola planta rodeada por una galería. Una mesa ancha en forma de L había sido tendida entre la residencia principal y la vivienda del casero, bajo un bosquecito de aromos al lado de una piscina. Fiel a mi costumbre de no ocupar lugares privilegiados, me senté alejado de las dos cabeceras, entre un alemán y un finlandés, lo cual me relevó de la obligación de sostener charla alguna, salvo una que otra frasecita suelta traída desde mi inglés de secundaria, que con cortesía ellos simularon entender. Los gauchos y las paisanas contribuían al decorado desde lejos, porque los que servían eran camareros vestidos con trajes de próceres de la Primera Junta. Enseguida arrancaron con chinchulines de cordero trenzados y riñones de ternera, una exquisitez que no alcancé a disfrutar todo lo que hubiera deseado, primero porque los gringos atacaron sin mostrarse cohibidos y segundo, porque en el afán de impactar, los concesionarios de la estancia no dieron mucho tiempo antes de mandar servir ubre y tripa gorda rellena. Ahí me fue mejor, estas achuras no parecieron ser del gusto de los invitados y la competencia decayó. El vino tinto era el mismo que el del aperitivo, me contrarió no tener la oportunidad de probar otro. Un blanco delicado, al que adopté para acompañar mi almuerzo pues casi todos habían preferido seguir con el tinto, compensó la desilusión. Luego, unas jugosas pamplonas de cerdo precedieron al platillo que aguardaba con más ansias, unas tiernas mollejas que mi paladar se dio tiempo a degustar, a esa altura del partido había ganado confianza y cuando uno de los sirvientes quiso apurarme poniéndome delante una bandeja con generosos trozos de vacío, le hice entender claramente que aún era tiempo de mollejas. A su debido momento, sin dar tregua a ningún corte, hinqué los dientes en las carnes propiamente dichas. Realmente fueron fenomenales. La contundencia del lomo, el entrecot, el vacío y el matambre, pero sobre todo el esplendor de unas tiras de asado cortadas anchas, me hicieron sentir con el cielo en la boca. Lamenté la ausencia de papas fritas, aunque justo es decir que los acompañamientos, una ensalada verde con siete clases diferentes de hojas y un puré campesino en el que habían mezclado echalotes y pedacitos de panceta rehogados, se merecían algo más que el papel de mera guarnición. Mi abuela decía que más tarde o más temprano, a cada uno le calza la horma de su zapato. Pues bien, esa vez me tocó, por culpa de haber devorado tantas costillas, apenas pude probar unos bocados de las principescas piernas de cordero que cerraron la parrillada. A la hora de los postres aún no había recuperado mi habitual capacidad de consumo; no obstante —como no soy de despreciar— di cuenta de una abundante porción de arroz con leche con orejones de duraznos y canela.&lt;br /&gt;Después de la sobremesa, durante la que desapareció el contenido de un par de botellas de buen escocés, el programa proponía dos alternativas: cabalgata por el campo o siesta en las espaciosas habitaciones del establecimiento. Uno con facha de cónyuge fiel (que además había rechazado el whisky) fue a cabalgar, los demás y las chicas a dormir la siesta. A la hora de la merienda que se sirvió luego del entrenimiento que cada quien eligió, la pesadumbre en el rostro del jinete, transpirado y picoteado por los jejenes, contrastaba con la serena placidez de todos los demás, quienes tras la reparadora siesta, estaban en condiciones plenas para disfrutar el chocolate espeso que acompañó a pastelitos de batata y membrillo, alfajores de dulce de leche, tortas de azúcar negra y buñuelos bañados en almíbar de caña. En fin, se me están acabando los adjetivos para semejante bonanza.&lt;br /&gt;Lo único malo de una jornada tan provechosa, fue que allí acabó mi noviazgo con Lola. Una de sus amigas —inadvertida en la mezcolanza de mi condición de colado— supuso que yo también era uno de los empresarios convocados y me brindó sus servicios con suma amabilidad. En el viaje de regreso, Lola se enteró y no hubo forma de que aceptara mi inocencia. Al menos se comportó con femeneidad, lagrimeó un poquito y nada más. Su amiga en cambio, me pegó unos cuantos carterazos en la cabeza. Lola no me perdonó nunca y, a pesar de múltiples intentos, no hubo manera de que su amiga aceptara ser mi nueva socia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Con gente rara&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No tengo nada contra los homosexuales, hasta sería capaz de invitar alguno a mi casa e incluso permitirle usar mis sanitarios. De todas maneras, de no haber sido porque el encuentro anual &lt;em&gt;Libertad Gay&lt;/em&gt; se hacía en un hotel cinco estrellas al que hacía rato le tenía ganas, hubiera dejado pasar la oportunidad. El lugar era de tanta categoría que cuando me enteré del evento, me preguntaba cómo habían hecho para conseguirlo, teniendo en cuenta las consecuencias que podría causar en su reputación. Recién tuve la respuesta varios días después, al tomar conocimiento de las inclinaciones del dueño del hotel. Qué desgracia para alguien con tan buena posición.&lt;br /&gt;El nuevo reto aparecía con muchas complicaciones. Ante las particularidades de esta fauna, mi bagaje de experiencia resultaba poco más que inservible. Como los afeminados son muy desconfiados, no me fue sencillo entremezclarme en el ambiente, así que no pude conocer mucho acerca de sus comportamientos en las fiestas. Sí supe que, para colmo, en la interna entre los maricones y los que no lo parecen, se habían suscitado varios episodios virulentos y los ánimos estaban caldeados.&lt;br /&gt;Llegado el día no me atreví a vestirme de mujer. Aunque quizás hubiera sido lo más seguro, solamente me puse un poquito de rubor y rímel. Entré al hotel y preferí mezclarme primero entre algunos huéspedes en el lobby, para mirar desde allí cómo se presentaban los acontecimientos. Los que en ese momento compartían mi puesto de observación, se repartían entre los divertidos y los escandalizados, si bien las protestas de estos últimos eran más estentóreas que las risas de los primeros. El control de la entrada al ascensor que conducía al salón asignado para el encuentro, estaba a cargo de un travesti y un muchacho vestido normalmente, del que nadie hubiera pensado que sufría desviaciones tan tristes. En determinado momento, abandonó su puesto justo cuando llegaba un grupo estridente, y el travesti, entretenido como estaba en estamparles unos besos asquerosos, se descuidó y supe aprovechar la oportunidad para colarme. Me puse de espaldas contra uno de los espejos del ascensor, subí hasta el segundo piso con los maricas e ingresé al salón. Éste exhibía un magnífico decorado: cortinas de raso bordó, sillones tapizados con gobelinos, arañas de caireles, techo con molduras artísticas, piso de mármol y alfombras persas. Resultaba chocante ver a aquellos especímenes enseñoreados en un ambiente tan refinado. Una música atronadora y de pésimo gusto completaba el sacrilegio.&lt;br /&gt;Hacia unos de los costados del salón, aparecía tendida una mesa comunitaria, confieso que muy sobria en relación a mis expectativas previas (había supuesto que encontraría cosas desagradables, algo así como arreglos frutales hechos con bananas y cocos). Superando la repulsa inicial (todos utilizaban el mismo cucharón), me serví de una ponchera de cristal un brebaje con gusto a mango y un dejo de alcohol hacia el final del trago. Debe haber sido algo más que un dejo, porque al cuarto vaso estaba mareado. Con el correr de los minutos y el alcohol (habrán tenido la desdicha de ser invertidos, pero admito que sabían preparar cócteles), me fui amoldando a la circunstancia. Después de todo, la música no era tan insoportable e inclusive debo reconocer que los tipos tenían su parte divertida. Lamento no recordar precisiones acerca de la comida para poder brindarles los detalles acostumbrados. Sucede que me dispersé bastante en la obligación de bailar un poco y hasta participar de los “trencitos” danzantes que a cada rato se generaban espontáneamente (comprendan, debí respetar la máxima &lt;em&gt;“donde fueres, haz lo que vieres”&lt;/em&gt;). En fin, durante la reunión, como si las facciones enfrentadas hubieran acordado una tregua, todos olvidaron sus rencillas, se relajaron y disfrutaron en grande. Ocurrió todo lo que se imaginan y más. Naturalmente, tuve que integrarme para no despertar recelos entre gente tan perpicaz e intuitiva. Antes de que tejan conjeturas sin fundamento, debo declararles que soy hombre de firmes principios, pero entre dos principios excluyentes, privilegio aquel con el que tengo mayor compromiso. Y como he venido dando acabadas pruebas, yo estoy muy comprometido con mi estirpe de colado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Encuentro inesperado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nunca imaginé que el seminario de la Corriente del Niño señalaría un trascendente punto de inflexión en mi actividad. De antemano sólo se trataba de un acontecimiento más, casi sin dificultades para el acceso e inclusive modesto comparado con otros a los que había acudido. Su único atractivo estaba dado por los &lt;em&gt;coffe-break&lt;/em&gt;. La consultora en medio ambiente que auspiciaba el seminario, quería impresionar a su potencial clientela y había contratado el servicio con la empresa de catering de una de las principales compañías de vuelos internacionales. La experiencia estaba resultando muy satisfactoria; justamente, mientras daba cuenta de un bizcochuelo relleno con mousse de chocolate, me estaba felicitando por haber soportado la última exposición acerca de los ciclones y los anticiclones, el sobrecalentamiento del planeta y el cambio climático. Abstraído como estaba en la degustación, la voz ronca que sonó a mis espaldas me tomó desprevenido.&lt;br /&gt;—Lo vengo siguiendo desde el Congreso de Oncología, le digo una cosa viejo, esa vez usted me impresionó mal, una cosa es largarse a hablar de sarcomas entre verduleros y otra muy distinta entre cancerólogos. Usted tiene ingenio, pero debe aprender a ponerse límites, a ver si acá no se me pone a hablar de la capa de ozono.&lt;br /&gt;Giré mi cabeza con lentitud para poder ver a quien me había hablado. Mis ojos se encontraron frente a un anciano de aspecto venerable. Él, sonrisa amplia, yo, mudo y paralizado. &lt;br /&gt;El hombre acercó su rostro al mío y susurró: —disimule hombre, no sea torpe.&lt;br /&gt;Me aparté sin alharaca y pude articular: —perdón señor, ¿nos conocemos?&lt;br /&gt;—Yo lo conozco a usted, ya le dije antes, lo vengo estudiando desde hace tiempo —respondió sin dejar de sonreír.&lt;br /&gt;—Disculpe, no sé de qué me habla —contesté atribulado.&lt;br /&gt;—Sí que lo sabe, deje de hacerse el desentendido que no hace falta. Yo también soy un colado. —Y agregó: —desde mucho antes que usted.&lt;br /&gt;Sin saber qué decir o hacer, dejé el plato con la torta sobre una mesita. Él capturó dos copas de champagne de la bandeja de un mozo que pasó a su lado y, pasándome una, dijo: —brindemos, tengo algo que proponerle.&lt;br /&gt;Acepté la copa y, mecánicamente, la choqué con la de él y bebí un sorbo. Sentía la boca seca y me temblaba la mano.&lt;br /&gt;—Por favor, no se ponga nervioso —prosiguió— mire, salgamos de aquí así se tranquiliza y me puede escuchar, le advierto que le conviene.&lt;br /&gt;No sabía qué carajo hacer. En eso anunciaban el final de la pausa e invitaban a reingresar al auditorio donde se desarrollaba el seminario.&lt;br /&gt;—Vamos a un bar, yo invito, la ocasión justifica apartarse de nuestras normas —dijo animándome a salir hacia la calle. Lo seguí. Caminamos en silencio rumbo a una cafetería en la esquina siguiente, de vez en cuando el anciano me miraba con expresión divertida. Al llegar, entramos, nos sentamos a mesa junto a una ventana y, sin consultarme, pidió dos cafés.&lt;br /&gt;—Jorge Dalla Fontana —se presentó tendiéndome la mano. Se la apreté sin mucha convicción y respondí:&lt;br /&gt;—Orlando Bongiovanni —dije recordando el nombre que había inventado en la ya lejana conferencia de los arquitectos, cuando dejé patitieso al arquitecto educado.&lt;br /&gt;—No invente, tenga confianza en mí. —El hombre había logrado ejercer una fuerza poderosa sobre mí. Le di mi verdadero nombre y pregunté:&lt;br /&gt;— ¿Cómo sabe tanto de mí?&lt;br /&gt;—Se lo dije, lo vengo observando.&lt;br /&gt;— ¿Por qué? ¿Para qué? —Me sentía más calmo y la curiosidad había reemplazado a la inquietud.&lt;br /&gt;—Vea Pérez, yo ya soy un hombre mayor y no tengo ganas de seguir haciendo esto. Ya es tiempo de que me retire y consiga una buena jubilación. Con mi experiencia y su talento, podemos hacer grandes cosas.&lt;br /&gt;— ¿Qué tiene en mente? —pregunté confundido.&lt;br /&gt;—Muy sencillo, creo que de haber estado en tantas, ya podemos largarnos a organizar las nuestras —respondió Dalla Fontana abriendo los brazos.&lt;br /&gt;— ¿Las nuestras? ¿Nuestras qué? —cada vez entendía menos.&lt;br /&gt;—Hombre, me extraña, nuestras propias conferencias, seminarios, congresos, convenciones, etcétera, etcétera. Eso sí, la idea es mía. De modo que a mí me toca el setenta por ciento de las utilidades.&lt;br /&gt;En ese momento pensé que el viejo estaba loco. Digerida la idea, cerramos trato en sesenta y cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Del otro lado del mostrador&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De tantas coladas, Jorge y yo habíamos cultivado unas cuantas relaciones, así que apelando a varios canjes resolvimos el problema de la inversión necesaria para dar los pasos iniciales. Por otro lado, no fuimos demasiado ambiciosos al principio y comenzamos ofreciendo nuestros servicios de Organización de Eventos Dalla Fontana-Pérez a núcleos pequeños, los que si bien no redituaron grandes ganancias, contribuyeron a enriquecer nuestro currículum y a difundirnos. El primer espaldarazo lo conseguimos con las conferencias en que cobrábamos inscripción, en estos duros tiempos siempre se encuentra a un desocupado especialista en algo, presto a dar una exposición a cambio de unos pocos billetes. No obstante, a efectos de ensanchar el negocio ahorrando los honorarios de los disertantes, después de algunos meses nos atrevimos a dictar nuestros propios cursos breves, los primeros acerca de temáticas que conocíamos acabadamente (“Comidas y bebidas para las celebraciones”, “Gastar poco y lucir mucho”, “Siete formas elegantes de controlar el ingreso de invitados”, “Los gustos de cada profesión” y otras por el estilo). Por supuesto que teníamos la precaución de hablar mucho para llenar el tiempo, aunque sin llegar a revelar nuestros más valiosos secretos. Más adelante me animé con cuestiones ajenas a nuestra experiencia específica, ya que los clientes resultaban mucho más rentables. Tuve que lidiar mucho para vencer la reticencia de Jorge, hasta que al fin lo convencí de que un orador hábil es capaz de hacer un discurso sabiéndose solamente veinte palabras relacionadas con el tema. Admito que algunas dificultades se presentaron (nunca falta un buey corneta que se ensaña en profundizar acerca de lo que uno no entiende ni jota), aunque siempre fueron salvadas con un recurso infalible: decir que el tiempo apremiaba y anunciar el receso informando que durante el mismo sería servido un refrigerio.&lt;br /&gt;Desde luego que no faltaron las celebraciones festivas para público de toda naturaleza. Haciendo un balance, uno de nuestros mayores aciertos fue haber tenido la visión de incluir perfiles de consumidores que tal vez nunca antes estuvieron bien atendidos, sólo por mencionar algunos, jamás tuvimos inconvenientes en prestar un esmerado servicio a narcotraficantes, meretrices e inclusive comisarios. En base a nuestro vasto recorrido, pudimos construir un archivo con una enorme cantidad de empresas, colegiaturas, sindicatos, entes, organismos gubernamentales y demás asociaciones, oficiales o extraoficiales, de hecho o de derecho, legales o no, con los datos de todas sus fechas trascendentes. Así fue como hasta hubo casos en los que debimos inducir a los interesados a que organizaran un festejo, es increíble cómo algunos directivos suelen olvidar el advenimiento de las fechas más caras en la historia de su institución. Incluso cuando fue preciso, no dudamos en crear una historia. Guardo con especial cariño, la foto del homenaje a la viuda de Cayetano Godoy, en el día que Cayetano hubiese cumplido sus cien años. Según supimos hacer atestiguar a una banda de veteranos que recolectamos en el boliche donde paraba mi socio, el hombre había sido un empedernido luchador por los derechos de los vendedores de papa, cebolla y ajo. El papel de la viuda en cuestión lo jugó una vieja loquísima, antigua amiga de Jorge, que se prestó gustosa a la farsa. En realidad no es justo que la llame farsa, puedo asegurarles que los paperos quedaron contentísimos con la fiesta y con su hasta entonces desconocido prócer.&lt;br /&gt;Transcurridos unos pocos años, las ganancias habían sido tantas que Jorge podía vanagloriarse de haber logrado bastante más que una jubilación y yo, aún con mi humilde treinta y cinco por ciento, tampoco tenía motivos de queja. Otro factor de tranquilidad, presente desde los albores de la sociedad, era que convivíamos en armonía y confianza gracias al habernos reconocido del mismo linaje. Por otro lado, nos profesábamos mucho respeto y hasta admiración. Nos pasábamos horas contándonos las peripecias por las que cada uno había pasado en la aventura de filtrarse sin estar invitado. Aunque Jorge no era de alardear, comprobé que su anecdotario era mucho más rico que el mío, no solamente porque sus andanzas llevaban casi tres décadas, sino también por la variedad de lugares, circunstancias y personajes con los que le había tocado enfrentarse. Además, mis aportes se reducían porque en dos de cada tres coladas mías, él también había estado, resultó ser cierto que venía siguiéndome. Así que debí armarme de paciencia y prestar oídos a todas sus críticas de experto en táctica y estrategia, si bien a menudo concluía sus admoniciones repitiendo (quizás para que no me sintiera herido) &lt;em&gt;“igual usted tiene mucho talento, igual usted tiene mucho talento”&lt;/em&gt;. En la de los funebreros no había estado y me la hizo contar infinidad de veces, en cada una se reía con más fuerza. Lo único que no me perdonaba era que haya usado a Lola, &lt;em&gt;“esas veces no las cuente porque son con trampa, no valen”&lt;/em&gt;, me recriminaba. Aquel viejito entrañable terminó por ganarse mi afecto.&lt;br /&gt;Los dos nos lamentábamos con frecuencia por no tener tiempo para despuntar el vicio. &lt;em&gt;“De este lado del mostrador no pasa naranja”&lt;/em&gt;, me decía Jorge cada dos por tres. Un día, mientras estábamos planeando un evento para los canillitas de Lomas de Zamora, me dijo:&lt;br /&gt;—Pérez, estoy aburrido, ¿no tiene ganas de acompañarme a que me saque un gusto? —sus ojos irradiaban un brillo juvenil.&lt;br /&gt;— ¿En que está pensando? —le pregunté con resquemor.&lt;br /&gt;—Vea, mañana es 9 de Julio, el día de la Independencia. —la cara de Jorge resplandecía.&lt;br /&gt;—Ajá, ¿y? —le inquirí imaginando lo que se venía.&lt;br /&gt;— ¿No sabe que después del tedeum se hace el almuerzo para todas las fuerzas vivas?&lt;br /&gt;Estuvo bueno colarse en la Casa de Gobierno y que el presidente nos diera la mano. La macana que Jorge se emocionó demasiado y el 10 de Julio se murió de un infarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epílogo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los fastuosos funerales que le organicé fueron un fracaso, no fue casi nadie. El día posterior al sepelio, se apersonó un tipo al que conocía de cuando organizamos la cena de fin de año del Colegio de Escribanos y me presentó un testamento en el que Jorge me legaba su parte de la empresa. Seguí adelante y, aunque el emprendimiento continúa viento en popa, nada es igual sin él. Como alguna vez lo habrá hecho Jorge, yo también traté de hallar a &lt;em&gt;mi Pérez&lt;/em&gt;. No he tenido éxito hasta ahora. Ayer, mientras supervisaba el servicio en uno de los intermedios de la XI Asamblea Anual de Informática y Robótica, tuve una efímera ilusión. Junto a una de las computadoras exhibidas en el hall, simulando estar interesado en el monitor del aparato, un hombrecito comía y bebía a más no poder. Di un rodeo y me acerqué para observarlo sin que me viera. Su impericia me apenó y tuve la necesidad de aconsejarlo.&lt;br /&gt;—No te atosigués, tenés que dar la sensación que sólo comés para no desairar a los organizadores.&lt;br /&gt;El hombrecito viró en redondo y me clavó una mirada de pánico. Mi sorpresa fue mayúscula, es más, de no haber adoptado la actitud aterrorizada de los que son pescados in-fraganti, probablemente hubiera pensado que su presencia obedecía a una invitación genuina. Los años habían modificado sus rasgos impúberes, pero no le habían cambiado su estúpida expresión. Ahí estaba, Gabriel García Perezutti, el pequeño arquitecto, colado en una de mis reuniones. Creo que no me reconoció, su pavura le hizo tartamudear excusas.&lt;br /&gt;Puse una mano sobre su hombro derecho y le dije:&lt;br /&gt;—Quedate y disfrutá, no te preocupés, mirá, la realidad es que todos estamos de colados, lo que pasa es que éstos, lo que pasa es que nadie, se ha dado cuenta.&lt;br /&gt;El pequeño arquitecto me miró sin entender, dio media vuelta y se perdió camino a la salida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6744369402707684557?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6744369402707684557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6744369402707684557' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6744369402707684557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6744369402707684557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2012/01/el-colado-un-cuento-mio.html' title='El colado, un cuento mío'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-1252593684862430425</id><published>2012-01-13T07:46:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T07:50:13.377-08:00</updated><title type='text'>Historia Argentina, de Rodrigo Fresán</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-e77Wt2H93F8/TxBSRXgrHpI/AAAAAAAAAI8/XBDSdkd2lPs/s1600/historia%2Bargentina%2Bfres%25C3%25A1n.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 126px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-e77Wt2H93F8/TxBSRXgrHpI/AAAAAAAAAI8/XBDSdkd2lPs/s200/historia%2Bargentina%2Bfres%25C3%25A1n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697143986945990290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hablo de la edición que leí, la de Tusquets de 1998, sabiendo que desde la primera edición de 1991 (Fresán con 27 años), hay anteriores y posteriores con cambios de contenido que quizás sean más que matices, como la de Anagrama de 2009, que no solamente es corregida sino aumentada. O sea, hay varias Historias Argentinas (jé).&lt;br /&gt;Tengo contradicciones con Fresán, y para colmo me sumo complicaciones por haberlo accedido desde lo más nuevo a lo más viejo, e incluso a lo más viejo se lo leí al revés, porque le entré primero a “Vida de santos” (http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/09/vida-de-santos-de-rodrigo-fresan.html) que a éste. ¿De qué contradicciones hablo?, que hay cuentos que me resultaron soberbios y otros a los que no tuve modo de encontrarle objeto o razón. Pero en esos casos, a favor de Fresán y quizás en mi desmedro, bien puede suceder que me haya faltado pescar algún no dicho básico, digamos un guiño sobreentendido o cosa por el estilo, no sé, “La Roca Argentina (12 Grandes Éxitos)” me despertó esa confusa sospecha.&lt;br /&gt;Así que voy a quedarme con la positiva de todos los cuentos que me gustaron especialmente (“Padres de la patria”, “El aprendiz de brujo”, “El asalto a las instituciones”, “El protagonista de la novela que todavía no empecé a escribir”, “La vocación literaria”, entre otros), animado además porque en la contratapa de la edición que yo leí, Osvaldo Soriano (al que yo le creo todo) dice: &lt;em&gt;«Historia argentina es un libro sorprendente. Rodrigo Fresán entra en la literatura con quince cuentos que revuelven las tripas y entibian el corazón. Son -entre tantas otras cosas- fragmentos de estos años narrados desde los contornos del vodevil hacia la intimidad más dolida de las efemérides nacionales. Estas páginas llevan el desparpajo, la audacia y el garbo de un gran narrador. Fresán cuenta la mala vida de los argentinos desde una generación cansada de lamentos, de nostalgias y de promesas. Naturalmente, eso le vale muchísimas puteadas. Yo me saco el sombrero.»&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Muy similar a lo que Fresán hace en “Vida de santos”, si bien son cuentos que funcionan como trabajos independientes, mucho mejor funcionan como parte de un todo cuasi novela, con personajes como Alejo (notable el encuentro con el gurka en Malvinas), su hermano (lo mejor de todo cuando es pinche de cocina en un restaurante de lujo en Londres, justo cuando Galtieri invade las islas), Nina (muy bien construida la adolescente hija de desaparecidos en “El asalto a las instituciones”, y pocos cuentos más adelante, como en contrapunto, una adultísima rebelde), la enigmática Mariana, en fin, aparecen en varios de los digamos entonces cuentos-capítulos, y claramente referenciadas las relaciones entre una y otra aparición. Pero lo mejor de “Historia Argentina” estriba en que a esos y los demás personajes, comunes y ordinarios, Fresán les hace cobrar relevancia cuando los pone atravesando esos episodios particulares de la historia argentina, tan bien elegidos por su cercanía e intensidad, episodios así como los dice Soriano en la contratapa del libro.&lt;br /&gt;A veces con ironía, a veces con magnificencia, a veces con patetismo doloroso, a veces con desparpajo, con sus más y sus menos entre cuento y cuento, Fresán provoca y consigue desatar, y estoy seguro que tanto a lectores de su generación como a posteriores y anteriores, una saludable emotividad, ojo, digo saludable obviamente no porque sea necesariamente agradable, sino porque se emparenta con la verdadera historia argentina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-1252593684862430425?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/1252593684862430425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=1252593684862430425' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1252593684862430425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1252593684862430425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2012/01/historia-argentina-de-rodrigo-fresan.html' title='Historia Argentina, de Rodrigo Fresán'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-e77Wt2H93F8/TxBSRXgrHpI/AAAAAAAAAI8/XBDSdkd2lPs/s72-c/historia%2Bargentina%2Bfres%25C3%25A1n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6783480930152374751</id><published>2012-01-06T07:35:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T07:40:06.460-08:00</updated><title type='text'>Luz de agosto, de William Faulkner</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-TQeHOjXWP9Q/TwcVzq7QsMI/AAAAAAAAAIw/rWgErFRehw4/s1600/luz%2Bde%2Bagosto.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 117px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-TQeHOjXWP9Q/TwcVzq7QsMI/AAAAAAAAAIw/rWgErFRehw4/s200/luz%2Bde%2Bagosto.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694544231273640130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No en vano está considerada, junto con “Absalom, absalom”, “El ruido y la furia” y “Mientras agonizo”, una de las cuatro mejores novelas de Faulkner. Más allá de la prosa que no siempre fluye muy liviana que digamos (cierto que a veces la culpable es la traducción, Faulkner es un tipo difícil de traducir), el seguimiento de imágenes, la construcción de personajes y la precisa voz del relator, conforman un trípode sobre el que se asienta y nunca se cae, una trama por demás atrapante, atravesada por varias historias laterales, que quizás son de mayor espesor incluso que el argumento central.&lt;br /&gt;Y por eso, si me pregunto quién es el protagonista de “Luz de agosto”, no puedo contestarme mencionando a solamente uno con plena certeza, porque cierto que Joe Christmas se lleva probablemente el “centimil” y es quien hace caminar el relato, pero la épica ingenua de Lena Grove buscando al padre de su hijo (&lt;em&gt;"¡Dios mío, Dios mío! ¡Cuánto camino se puede hacer! Sólo hace dos meses que salí de Alabama y ya estoy en Tennessee”&lt;/em&gt;), tiene tal intensidad que bien puede ser propia de un personaje principal, al igual que la tremenda, sobrecogedora vida del reverendo Gal Hightower, la entrañable carnadura (más adivinada que dicha) de Byron Bunch o inclusive, pese a que de los nombrados sea la de menor aparición, la señorita Burden, todos emparentados en la sumisión a un mandato, cada quién al suyo y en distinto grado, imposible de ser desobedecido.&lt;br /&gt;La novela presenta, capítulo tras capítulo, continuos saltos temporales o retazos como de rompecabezas, la atractiva modalidad de que hechos o circunstancias apenas esbozados o sugeridos, más adelante se exponen a pleno detalle, o viceversa, una solitaria y breve oración puede, varios capítulos después, explicar (y justificar) el profundo sentido (y necesidad) de un prolongado avatar unas cuantas páginas antes.&lt;br /&gt;Como en mucho de su obra, Faulkner acá también habla, a veces diciéndolo directamente, a veces no (que es cuando más talento muestra) de racismo, que evidentemente perturbó mucho —obsesionó— su tiempo y su geografía, y quizás por eso lo transmita con tanta fidelidad, quizás por eso numerosos episodios despierten en el lector, con intensidad y vividez, sentimientos de angustia, lástima y hasta aborrecimiento hacia unos u otros personajes.&lt;br /&gt;De todas maneras, no es la única miseria que Faulkner recrea en “Luz de agosto”, porque también tienen su espacio moralinas, hipocresías, cultos de la imagen y fundamentalismos. Pero también, un contraste que se aprecia y agradece, aparecen de pronto, como aislados e imprevistos, eventos y personajes teñidos de tal simpleza y humanidad, que desatan una emotividad tan opuesta que no parecen salidos de la misma mano del que creó aquellos otros.&lt;br /&gt;Tengo que decir que me la robo porque es una cita que apareció primero en el blog “El lamento de Portnoy”(http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2006/02/un-faulkner-la-semana-xiii-luz-de.html), a mí también me quedó repicando la siguiente: &lt;em&gt;“La memoria cree antes que el conocimiento recuerde. Cree mucho más tiempo que recuerda, mucho más tiempo del que tarda el conocimiento en preguntarse”&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6783480930152374751?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6783480930152374751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6783480930152374751' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6783480930152374751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6783480930152374751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2012/01/luz-de-agosto-de-william-faulkner.html' title='Luz de agosto, de William Faulkner'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-TQeHOjXWP9Q/TwcVzq7QsMI/AAAAAAAAAIw/rWgErFRehw4/s72-c/luz%2Bde%2Bagosto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7461075610204190650</id><published>2011-12-19T08:32:00.001-08:00</published><updated>2011-12-19T08:33:28.379-08:00</updated><title type='text'>Gutiérrez a secas, de Vicente Battista</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-L9ZWpcqoMTI/Tu9nSSL-fKI/AAAAAAAAAIk/NsKVaY61kRk/s1600/gutierrez%2Ba%2Bsecas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 132px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-L9ZWpcqoMTI/Tu9nSSL-fKI/AAAAAAAAAIk/NsKVaY61kRk/s200/gutierrez%2Ba%2Bsecas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687878418209602722" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una novela escrita con mucho oficio, y en un estilo que, además de tener el sello Battista, posibilita leerla entreteniéndose mucho, con urgencia por seguirla, tanto en las partes cadenciosas como en aquellas donde la trama, acercándose al final, acelera su ritmo.&lt;br /&gt;Y a propósito del final, la novela termina desembocando en un fantástico con cierta cuota de suspenso, quizás inesperado pero para nada injustificado, al contrario, diría que le asiste absoluta lógica al oscuro Gutiérrez, un personaje muy bien fabricado con sólo media docena de rutinas, un par de comportamientos de su historia y un modo de reflexionar, que sin cansar Battista reitera y recuerda con frecuencia a lo largo del texto.&lt;br /&gt;Por lo dicho, Gutiérrez, que se gana la vida como escritor fantasma, es por lejos protagonista excluyente que se roba el interés del lector, aunque tienen lo suyo y contribuyeron al gusto con que me leí “Gutiérrez a secas”, Marabini, su editor (notables los diálogos cuando le recibe o le encarga textos), Requejo, su único amigo (rarísima amistad, de hecho solamente hablan cuando se cruzan accidentalmente en la calle, nunca se visitan a domicilio ni programan encuentros a tomar café), Ivana, una antigua novia real (y digo “real” porque también hay en la vida de Gutiérrez otras dos mujeres, Dolores y Margaret, muy trascendentes para él pese a que ambas pertenecen al mundo virtual de la computación e Internet), y también los correctores de la editorial, elevados en el texto a nivel de lo fantasmal, lo secreto, lo temido, tan importantes para la cabeza de Gutiérrez que precisamente el final se precipita desde que el personaje tiene un contacto cercano con ellos.&lt;br /&gt;Para terminar, me copio de una reseña de Carlos Gazzera “robada” de La Voz del Interior: “Gutiérrez a secas remite a un espacio donde la literatura se propone hablar de algo que está más allá de las insatisfacciones propias de la literatura misma". Y también recomiendo la reseña que en su momento hizo Saccomanno en Página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-301-2002-09-30.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7461075610204190650?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7461075610204190650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7461075610204190650' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7461075610204190650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7461075610204190650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/12/gutierrez-secas-de-vicente-battista.html' title='Gutiérrez a secas, de Vicente Battista'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-L9ZWpcqoMTI/Tu9nSSL-fKI/AAAAAAAAAIk/NsKVaY61kRk/s72-c/gutierrez%2Ba%2Bsecas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2422014385741231620</id><published>2011-12-06T17:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-06T17:41:30.372-08:00</updated><title type='text'>Cómo desaparecer completamente, de Mariana Enriquez</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-pmUTyU1w4jA/Tt7EPurk5aI/AAAAAAAAAIE/B0HUNRKxf34/s1600/como%2Bdesaparecer%2Bcompletamente.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 129px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-pmUTyU1w4jA/Tt7EPurk5aI/AAAAAAAAAIE/B0HUNRKxf34/s200/como%2Bdesaparecer%2Bcompletamente.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5683195554296030626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Novelaza. Que ya esté saldada me da mucha contradicción, por un lado me parece una tremenda injusticia para una obra tan buena, pero por el otro permite que por unos pocos pesos se la encuentren y puedan disfrutarla muchos de los que hurgamos en las mesas de saldo.&lt;br /&gt;Aunque el texto tiene partes con diálogos, bien dosificados y bien logrados, a la historia la cuenta prevalentemente un relator en tercera persona, al que Enriquez le da una voz precisa, ajustada y prácticamente confundida con la que uno imagina la propia voz de Matías, el protagonista excluyente de la novela, un adolescente viviendo en una verdadera casa de locos, y no me extiendo en por qué es una casa de locos, para que cada lector, como a muchos personajes y episodios, lo vaya descubriendo en la secuencia y con la progresión que eligió la autora, una elección clave para que el texto funcione tan bien como funciona.&lt;br /&gt;La trama de “Cómo desaparecer completamente” responde a una construcción exquisita que invita a leerla sin ganas de parar, es muy imaginativa, densa de la densidad buena, con muchas capas que van revelándose a medida que avanza la novela, y algo muy interesante, los hechos que van acaeciendo en el presente se intensifican conforme se van produciendo las revelaciones de hechos del pasado, hasta llegar a un final muy abierto, con varias resoluciones posibles para que uno lector reponga, desde la más triste y sangrienta hasta la más rosa y emotiva.&lt;br /&gt;Pero lo principal a destacar, y creo que por eso, de todo lo que leí este año, esta novela está entre lo que me más me impactó, es cómo esta chica Enriquez me desató, sin necesidad de apelar a golpes bajos ni escenas truculentas, una lástima tremenda por el nenito Matías, y una emotividad enorme por el adolescente Matías, tan agobiado, tan encerrado, tan desesperado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2422014385741231620?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2422014385741231620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2422014385741231620' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2422014385741231620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2422014385741231620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/12/como-desaparecer-completamente-de.html' title='Cómo desaparecer completamente, de Mariana Enriquez'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-pmUTyU1w4jA/Tt7EPurk5aI/AAAAAAAAAIE/B0HUNRKxf34/s72-c/como%2Bdesaparecer%2Bcompletamente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8331426268946152473</id><published>2011-11-30T11:41:00.000-08:00</published><updated>2011-11-30T11:53:10.916-08:00</updated><title type='text'>“Los siete locos” y “Los lanzallamas”, de Roberto Artl</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-AmesUKejLzE/TtaHRUyLZcI/AAAAAAAAAH4/-CqFKSSx004/s1600/los%2B7%2Blocos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 138px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-AmesUKejLzE/TtaHRUyLZcI/AAAAAAAAAH4/-CqFKSSx004/s200/los%2B7%2Blocos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5680876711681156546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como la mayoría sabe, se trata de una sola novela caprichosamente dividida en dos partes, y la mayoría debe haberla leído alguna vez en su vida, porque Artl debe ser, junto a Borges y Cortázar, uno de los escritores que más se nombra cuando se pide mencionar a escritores argentinos.&lt;br /&gt;Vale la pena leerla otra vez, sobre todo si se la leyó hace mucho, primero que nada porque darse un baño de Artl es muy bueno para el que le gusta la literatura, pero también vale la pena porque uno individuo lector ha cambiado y seguro le encontrará aristas novedosas como si no la hubiera leído nunca, y sobre todo vale la pena, porque los personajes son y seguirán siendo un muestrario alegórico de seres de carne y hueso que están entre nosotros, y entonces, es como una pequeña venganza reconocerlos en sus hipocresías, miserias, deslealtades, patetismos, aunque en fin, también me queda la frustración de que nadie le haya pegado un buen garrotazo a Barsut. &lt;br /&gt;Pero además la novela tiene espacio para la diversión sin angustias, o al menos con angustia bastante disfrazada, el subcapítulo “Los dos bergantes” por ejemplo, Emilio y el Sordo Eustaquio mendigando por la calle Larrazábal, o también “Los amores de Erdosain”, si bien más irónico, satírico, la madre de la Bizca y la Bizca misma son de comedieta, vienen muy bien para contrapesar el mundo agobiante en el que las reflexiones de Erdosain nos mete, que ojo, tiene su riesgo, porque muchas de esas reflexiones tienen la desmesura necesaria para perfilar al personaje, darle su punto de vista, pero otras no son del todo desatinadas, hay momentos en los que se piensa que no estaría mal una fábrica de fosgeno para atender a ciertos especímenes.&lt;br /&gt;Pasando a lenguaje, me copio de la presentación del prólogo de Mirta Artl a la edición 1968, Compañía Fabril Editora”, de “Los Lanzallamas”: &lt;em&gt;´Lo pintoresco surge frecuentemente en el encaramelarse del autor con algunos giros y palabras de su jerga habitual: los muros son “encalados”; los que sirven, “menestrales” y “menestralas”; los inescrupulosos, “rufianes”, “traficantes”, “canallas”, “bergantes”; el abogado, “jurisconsulto”; la mugre es “más sucia que un muladar”; el ambiguo o huidizo, “más esquivo que un mulo”; el interés “encuriosa”; el vidrio “encristala”; la pollera “se arremolina”. Se podría seguir con largas listas, pero sólo señalaremos, para concluir, algún trozo descriptivo donde el escritor es casi totalmente expresionista: “Algunos techos pintados de alquitrán parecen tapaderas de ataúdes inmensos. En otros parajes, centelleantes lámparas eléctricas iluminan rectangulares ventanillas pintadas de ocre, de verde y de lila. En un paso a nivel rebrilla el cúbico farolito rojo que perfora con taladro bermejo la noche que va hacia los campos”´&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Y para terminar una cosa no menor, algo distintivo ha de tener Erdosain para que rememorándolo, uno se acuerde de la rosa de cobre (bah, galvanoplástica)por encima de todo lo demás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8331426268946152473?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8331426268946152473/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8331426268946152473' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8331426268946152473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8331426268946152473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/11/los-siete-locos-y-los-lanzallamas-de.html' title='“Los siete locos” y “Los lanzallamas”, de Roberto Artl'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-AmesUKejLzE/TtaHRUyLZcI/AAAAAAAAAH4/-CqFKSSx004/s72-c/los%2B7%2Blocos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8414920992276959539</id><published>2011-10-31T11:51:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T12:06:19.037-07:00</updated><title type='text'>Barajas, de Alejandra Zina</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mFWTU6oYuZg/Tq7uh6rC61I/AAAAAAAAAHs/zjAcOKqpry4/s1600/Tapa%2BBarajas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 135px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-mFWTU6oYuZg/Tq7uh6rC61I/AAAAAAAAAHs/zjAcOKqpry4/s200/Tapa%2BBarajas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669731247358929746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Alejandra Zina es del “semillero” de Laiseca, y aunque en esta novela que le leí no encontré parentesco con la literatura que conozco de su Lai-Tsé (no me acuerdo dónde vi que ella lo llamó así y me gustó), es muy probable que algo (o mucho) de él haya sido capturado por el oficio con el que Zina escribió “Barajas”.&lt;br /&gt;El argumento responde a una historia lineal, lo que pasa en un viaje de Buenos Aires a Madrid, una historia ya de por sí entretenida y con buena progresión narrativa, pero que tiene el plus de un “mechado” de capítulos evocativos (principalmente notas de familia y romances de la protagonista), la mayoría muy lindos y todos, pertinentes a efectos de la construcción del personaje principal.&lt;br /&gt;A propósito, Caro, una de las azafatas del viaje (y la que nos cuenta la historia en acertada elección de la primera persona para hacerlo), tiene mucha carnadura, es sólida, rápidamente se reconoce su perfil, su voz nunca deja de cuadrar con la idea que nos hemos hecho de ella y se comporta consistente a lo largo de toda la novela. La mayor parte del resto de la troupe (sumando los personajes que están subidos al avión en el transcurrir presente y los evocados) también están bien compuestos, tienen registros acertados cuando se les da la palabra y resultan funcionales a la trama, y no solamente los que acompañan a Caro todo el tiempo, sino también los que aparecen una vez y no se los trae de nuevo o los apenas esbozados. &lt;br /&gt;La prosa es fluida, y los ritmos del relato siguen la intensidad, la tensión o el simple devenir de cada episodio y sus nexos, casi que no hay detenciones en la lectura, y cuando las hay obedecen en todo caso al valor de ciertos subtextos que aparecen, sobre todo, en los capítulos evocativos. Esta fluidez en un texto al que entiendo sin fallas de economía (casi que no le sobra nada), ayuda también a que “Barajas” sea una novela llena de imágenes que se siguen perfectamente, que “se ven”.&lt;br /&gt;Personalmente, tuve algunos baches de “atrapamiento” en tres o cuatro capítulos promediando la novela, pero rápidamente salí de ellos y no volví a caer, y creo que mucho ayudó la aparición del bonus, me sale decir, de “Hay hombres que te quedan en la piel”, mi capítulo preferido, impecable para mi gusto.&lt;br /&gt;La novela remata con una resolución clásica a la que no le caben muchas objeciones, tal vez, y ya en el campo de lo discutible conforme a gustos, sólo ciertos preanunciamientos un par de capítulos antes del final. No obstante, esos preanunciamientos tienen motivos de elogio por otro wing, ya que se hacen con un muy buen recurso, primero porque es el único salto temporal, y segundo porque es a través de una carta en la que Zina, pese al uso tan frecuente de las cartas en la literatura, se atreve y consigue originalidad.&lt;br /&gt;Conclusión: la “Chica Halcón”, así le dicen a Caro en algunos ámbitos, hace pasar un buen rato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8414920992276959539?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8414920992276959539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8414920992276959539' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8414920992276959539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8414920992276959539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/10/barajas-de-alejandra-zina.html' title='Barajas, de Alejandra Zina'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mFWTU6oYuZg/Tq7uh6rC61I/AAAAAAAAAHs/zjAcOKqpry4/s72-c/Tapa%2BBarajas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7021731626428239231</id><published>2011-10-27T10:37:00.000-07:00</published><updated>2011-10-27T10:40:47.566-07:00</updated><title type='text'>La historia del amor, de Nicole Krauss</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-fkFBysjeMKU/TqmXO5rD5-I/AAAAAAAAAHg/lcJLsv21KLc/s1600/la%2Bhistoria%2Bdel%2Bamor.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 122px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-fkFBysjeMKU/TqmXO5rD5-I/AAAAAAAAAHg/lcJLsv21KLc/s200/la%2Bhistoria%2Bdel%2Bamor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5668227888277874658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una novela bien escrita que merece ser leída sin los prejuicios que podrían surgir a partir del título, de ciertas sospechas de que los norteamericanos quisieron encumbrar a la Krauss de prepo y de las reseñas que adelantan momentos demasiados “sensibles”. Cierto que tiene partes que rozan, e incluso momentos que caen en lo hollywoodense (de hecho, hace 5 o 6 años, cuando la novela se publicó, la Warner compró los derechos para hacer la película, aunque no encontré información de que finalmente la hayan hecho) pero lo mismo sale airosa, creo que principalmente, porque personajes bien construidos de entrada, resisten, se sostienen, mucho mejor si les toca navegar en medio de episodios vidriosos.&lt;br /&gt;En la trama,“La historia del amor” es el nombre de una novela que entrelaza la vida de los personajes, básicamente de los dos principales, un anciano polaco que huyó del holocausto y una quinceañera huérfana de padre, empeñada en conseguirle nuevo marido a la mamá (la nena se llama Alma, y así la bautizaron sus padres porque Alma era el nombre de la protagonista de “La historia del amor”). La autora organizó la novela en bloques, la mayoría en la primera persona del viejo o de la adolescente, los de ésta en formato diario o carta, así que visual y rápidamente se los identifica, aunque de sobra, porque una de las cosas más elogiables de la Krauss en esta novela, es la habilidad para acertar en los registros, y los tonos, propios de cada personaje, siendo que son tan distintos entre sí, y atención, no lo digo sólo porque de los protagónicos uno es un hombre octogenario y el otro una chica muy joven, sino también porque la autora los imaginó muy singulares y tuvo habilidad para plasmar esa singularidad.&lt;br /&gt;Otro recurso que me gustó, y mucho, es que Krauss intercala capítulos de la novela como si fueran transcripciones de la misma; no son muchos, pero es suficiente para darle al texto una estructura anidada y, lo principal, enriquecerlo con las partes más sutiles y reflexivas de la novela.&lt;br /&gt;También valoro que Krauss no se haya ensañado con la cuestión de la guerra, y más que de la guerra del genocidio judío, sino que ella consigue emotividad con otros recursos argumentales, la mayoría más simples y ligados con otros asuntos de la naturaleza humana, sus dolores y sus alegrías, aunque siendo que el holocausto es fundamento argumental para muchas de las cosas más trascendentes de la trama, supo desarrollar lo sustancial sin morbo y sin apelaciones a caminos demasiado transitados.&lt;br /&gt;Si me pongo muy purista, le quitaría algunas escenas y desarrollaría más otras, vería de que fuera menos intrincada para aventar riesgos de inverosimilitud, y bajaría un cambio en el final, para mi gusto y volviendo al principio, lo más Hollywood de la novela, pero nada bastante para dejarla pasar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7021731626428239231?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7021731626428239231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7021731626428239231' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7021731626428239231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7021731626428239231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/10/la-historia-del-amor-de-nicole-krauss.html' title='La historia del amor, de Nicole Krauss'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-fkFBysjeMKU/TqmXO5rD5-I/AAAAAAAAAHg/lcJLsv21KLc/s72-c/la%2Bhistoria%2Bdel%2Bamor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6725623162262596483</id><published>2011-10-21T20:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T20:20:23.200-07:00</updated><title type='text'>"Emilio, los chistes y la muerte", de Fabio Morábito</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-e-JSqymdegM/TqI2Cytp-CI/AAAAAAAAAHU/u3g-oUT85Ds/s1600/emilio%252C%252520los%252520chistes.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 124px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-e-JSqymdegM/TqI2Cytp-CI/AAAAAAAAAHU/u3g-oUT85Ds/s200/emilio%252C%252520los%252520chistes.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5666150702786410530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Conocía a Morábito por sus cuentos (Grieta de Fatiga y La Lenta Furia), esta es la primera novela que le leo (no se conseguía, gracias Myriam por el esfuerzo) e igual que en los cuentos, sobresalen enseguida dos cuestiones: la fluidez de la prosa (y su sencillez, aún para decir cosas para nada sencillas) y la habilidad para que a poco de transcurrir el relato, uno se cree y acepta todo, aún lo poco razonable y/o verosímil.&lt;br /&gt;Así es el universo Morábito, los personajes “son” y lo que pasa “es”. Y en esta novela, Emilio, 12 años, hijo de padres separados, es un chico rarísimo, pero su rareza no tiene nada de ordinario, muy por el contrario, los síntomas, los ribetes, siempre sorprenden y siempre están diciendo algo más allá del texto, incluso en los detalles absolutamente accesorios, como por ejemplo sus pensamientos cuando se concentra en la observación de una fila de hormigas. Eurídice, la coprotagonista, es una cuarentona que vive sola y ha perdido a un hijo de la edad de Emilio, ¡y se encuentran en un cementerio!, sí, el escenario principal es un cementerio, al que Emilio va todos los días a cazar chistes y a memorizar nombres de muertos, ¿ven?, dicho así parece un reverendo bolazo, bueno, nada de bolazo, montado en ese absurdo sólo aparente si se lo piensa en términos de su funcionalidad a la trama, Morábito teje una historia notable, desprende un haz de situaciones muy provocadoras, que nos llevan a cada rato a lugares muy reflexivos acerca de la naturaleza humana, e inclusive —este al menos fue mi caso— a lugares propios e íntimos.&lt;br /&gt;Morábito hace todo con sutileza, o casi todo, porque las excepciones que elige son las necesarias para crear un fuerte contraste, romper un ritmo, hacer sonar una alarma, como cuando Eurídice se desnuda para orinar entre un yuyal del cementerio, y después vuelve a lo sutil, pero el efecto buscado ya se instaló y el perfume con el que se sigue leyendo ya no puede dejar de olerse.&lt;br /&gt;Accesorios a los dos protagonistas, hay un abanico de personajes, todos imprescindibles, todos muy bien delineados y todos tan &lt;em&gt;borders&lt;/em&gt; como Emilio y Eurídice, entre otros la madre y el padre de Emilio, el policía que custodia la puerta del cementerio, un fulanito que acomoda las flores en los nichos, un monaguillo en los entierros, notables, y a cuento del monaguillo una curiosidad, Morábito se copia a sí mismo del cuento “Hormigas” que está en “Grieta de Fatiga” ( o al revés, no sé).&lt;br /&gt;Tal vez, a riesgo de pecar de atrevido, el único defecto que le encuentro es que el desenlace no está a la altura de una construcción tan buena, ojo, no digo que es malo, nada más que decepcionó un poco mis expectativas de final.&lt;br /&gt;Para terminar: &lt;em&gt;“Esta es la historia de la relación entre un niño de 12 años que tiene un exceso de memoria y una mujer de 40 quisiera olvidarlo todo”&lt;/em&gt;. Así arranca la reseña en la contratapa del libro y es un resumen excelente, pero que apenas se asoma a la densidad que tiene la novela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6725623162262596483?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6725623162262596483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6725623162262596483' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6725623162262596483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6725623162262596483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/10/emilio-los-chistes-y-la-muerte-de-fabio.html' title='&quot;Emilio, los chistes y la muerte&quot;, de Fabio Morábito'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-e-JSqymdegM/TqI2Cytp-CI/AAAAAAAAAHU/u3g-oUT85Ds/s72-c/emilio%252C%252520los%252520chistes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6086645099101065256</id><published>2011-10-20T10:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T12:57:54.987-07:00</updated><title type='text'>Kryptonita, de Leonardo Oyola</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-yGvbFZImVNY/TqBX3_mTtAI/AAAAAAAAAHI/It1PzpXFeCs/s1600/kryptonita-oyola.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 118px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-yGvbFZImVNY/TqBX3_mTtAI/AAAAAAAAAHI/It1PzpXFeCs/s200/kryptonita-oyola.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5665624950708614146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando Oyola habla de su literatura, apela muchas veces a la expresión “prontuario”, y confirmo en esta segunda novela que le leí, la sensación de una fuerte presencia de prontuario, lo que en sí mismo no es la gran cosa ni una originalidad, todos los que escriben chorean de su prontuario, vaya novedad, pero lo que distingue a Oyola es como empilcha y maquilla, como hace para convertir una anécdota en una ficha completa de personaje o un nudo argumental bien instalado y bien resuelto, porque a ver, ¿cuántas Lady Di inspiradoras habrá visto Oyola?, ¿cuántas Lady Di hemos conocido tod@s?, pero sin embargo, la Lady Di de Kriptonita es sólida, única y amorosa como ninguna de las que conocimos e imaginamos, sus parlamentos son los más emotivos de toda la novela, se me ocurre que por eso, en el capítulo de Carozo y Narizota, aunque lo cuenta Fede, Oyola precisa partes en la que Fede le cede la palabra a Lady Di.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas maneras, yo pienso que no hay novela que pueda escribirse sólo con el prontuario, por más buen maquillador y vestuarista que sea el escritor, así que ahí viene la imprescindible parte de buen imaginador, y para muestra alcanza y sobra con Nafta Súper, el que aporta la cuota de fantástico (pero ojo, no cualquier cuota sino Súperman en el Gran Buenos Aires oscuro), el protagonista mudo de Kryptonita, otra cosa interesante, el protagonista no habla nunca y sin embargo, termina la historia y es el más completo y acabado de todos los personajes, conocido exclusivamente a través de la voz del resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho más no tengo, ya se ha dicho mucho de Kryptonita y no lo quiero repetir, me queda nomás el deslizar del texto, en dos o tres sentidos lo menciono, porque hay un primer deslizar en el hecho del arranque con una predominancia del médico “nochero” (yo me desayuné con qué es un “nochero” leyendo la novela) para ir “deslizando” esa predominancia hacia Nafta Súper y su banda de manera paulatina, casi imperceptible, y de todas formas permanece el relato en la primera persona del “nochero”·; hay otro deslizar en los diferentes registros narrativos, porque si bien hay trompicones entre capítulos, incluso dentro de un mismo capítulo, no le hacen mal a la trama, al contrario, “deslizan” de un modo que justamente son a favor de la trama (a propósito de la cuestión registro narrativo, hay una entrevista en El Litoral de Santa Fe, http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/10/08/arteyletras/ARTE-02.html, yo la subí a Facebook hace unos días, muy interesante lo que Oyola dice acerca de sus registros); y lo rítmico, cierto que al lector seguro lo influencian varias referencias que contiene el texto, pero también es cierto que el relato tiene partes en las que a uno se le “deslizan” músicas en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y grandísimos finales, sí, finales, porque son dos, el de la novela y el otro, &lt;em&gt;“Vas a ser diferente mi chiquito…te amo mucho hijo mío”&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6086645099101065256?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6086645099101065256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6086645099101065256' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6086645099101065256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6086645099101065256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/10/kryptonita-de-leonardo-oyola.html' title='Kryptonita, de Leonardo Oyola'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-yGvbFZImVNY/TqBX3_mTtAI/AAAAAAAAAHI/It1PzpXFeCs/s72-c/kryptonita-oyola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8872880670410832968</id><published>2011-09-27T09:44:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T09:46:06.243-07:00</updated><title type='text'>La lenta furia, de Fabio Morábito</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-3QyAGbVxXnE/ToH9vvw1SnI/AAAAAAAAAHA/BR7FwJ97f24/s1600/la%2Blenta%2Bfuria.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 128px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-3QyAGbVxXnE/ToH9vvw1SnI/AAAAAAAAAHA/BR7FwJ97f24/s200/la%2Blenta%2Bfuria.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657081603671018098" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En este libro de cuentos, veo el arte de Morábito sobre todo en el “cómo”, porque la forma, simple y sin rebuscamientos, en que están escritas cada una de las historias —un colmo de desmesuras, plagadas de episodios y personajes objetivamente inverosímiles— construye un “qué” aceptado, paladeado y vivenciado como lo más natural del mundo.&lt;br /&gt;Pero entonces, embarcado en esa naturalidad, es posible aproximarse, aunque sea por intuición o sensación, a contenidos por debajo de las capas superficiales de los textos, por ejemplo en “Los Vetriccioli”, un contrapunto entre dos familias de traductores, encontré familiaridad con los Cronopios y los Famas, y en “El huidor”, por citar sólo uno más, es soberbio cómo, partiendo de un personaje absurdo, casi cómico, incluso grotesco, llega en el final a una atmósfera tan triste, tan agustiosa.&lt;br /&gt;Los dos cuentos del libro que más me gustaron fueron el primero, “Las madres”, y el último y más corto de todos, “Oficio de temblor”. “Las madres” porque Morábito construye un texto de contraste, entre casi todo el tiempo con el ritmo y las alternativas de una ola de tormenta furiosa (el primitivo y salvaje mes durante el que las madres entran en celo), y el final de la misma ola una vez que rompió y llega mansita a la playa. “Oficio de temblor”, una cadencia constante en cambio, me gustó especialemnte por el terremoto como personaje, tan bien imaginado por el autor, calculador, paciente, pensante, casi siempre destinado a satisfacerse, pero incluso a veces, frustrado. De perlita, transcribo cómo arranca: &lt;em&gt;“El temblor no llegó con su intenso cortejo de cristales ni su amplia funda de razones. Apenas se insinuó de casa en casa, sedoso y delicado, palpando las esquinas y las puertas. Los que dormían en los últimos pisos del edificio oyeron los golpes espaciados con que tanteaba la solidez de la construcción, un tenue ¡pum! ¡pum! ¡pum! Que la mayoría confundió con los latidos de sus pechos. Era como el primer ruido del mundo, no manchado por ninguna impureza.”&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8872880670410832968?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8872880670410832968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8872880670410832968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8872880670410832968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8872880670410832968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/09/la-lenta-furia-de-fabio-morabito.html' title='La lenta furia, de Fabio Morábito'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-3QyAGbVxXnE/ToH9vvw1SnI/AAAAAAAAAHA/BR7FwJ97f24/s72-c/la%2Blenta%2Bfuria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3651387127253245402</id><published>2011-09-23T10:04:00.000-07:00</published><updated>2011-09-23T10:06:45.835-07:00</updated><title type='text'>Papeles en el viento, de Eduardo Sacheri</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-21bH4s_vp34/Tny8kGNoDaI/AAAAAAAAAG4/Lq_A9_hMqVo/s1600/papeles%2Ben%2Bel%2Bviento.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 124px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-21bH4s_vp34/Tny8kGNoDaI/AAAAAAAAAG4/Lq_A9_hMqVo/s200/papeles%2Ben%2Bel%2Bviento.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5655602560399576482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A Sacheri no hay que pedirle subtexto, elipsis o roscas por el estilo, lo de Sacheri es todo servido, todo iluminado, todo directo. Y con independencia de que a mí me gustan más los textos con un poco de oscuridad, segunda lectura y algo más de espacio al lector, no hay duda de que el tipo tiene mucho oficio en su estilo.&lt;br /&gt;Acá la historia responde a una idea muy imaginativa y con personajes que en el arranque están bastante bien construidos, el registro es más que consistente y la lectura fluida, con una estructura muy interesante de capítulos dobles, una parte es del presente, la otra del pasado, no necesariamente relacionadas entre sí, y se hacen agradables esos continuos saltos atrás y adelante.&lt;br /&gt;El problema arranca más o menos de la mitad de la novela para adelante, desde ahí los episodios empiezan a parecer forzados, los diálogos demasiados estructurados y sobre todo superabundantes, repitiéndose en exceso en lo esencial de lo que se quiere decir. Por otro lado los personajes, que para mi gusto son por lejos lo mejor del libro, pierden buena parte de la consistencia que tenían, y atrás de eso (o quizás como causa) suceden ciertas circunstancias medio golpe bajo y/u otras que se caen de lo verosímil, particularmente el desenlace, un poco por el cambio de actitud de uno de los personajes (ojo, hay un intento de justificarlo, y no es malo, sólo que me parece insuficiente para la personalidad que se me vendió hasta ahí), y más que nada porque no se entiende la relación entre el plan urdido y ejecutado con éxito por los protagonistas, y la ventaja que obtienen.&lt;br /&gt;Otro déficit a mi entender, es que el texto no invierte lo necesario (o lo invierte mal) para justificar, instalar en el lector de manera creíble, el afecto que tres de los protagonistas sienten hacia un personaje secundario, y no es un tema menor porque ese afecto es el móvil excluyente de todo lo que hacen.&lt;br /&gt;Para terminar, una buena, por lo menos para todos los futboleros. Se nota que Sacheri tiene cancha, quiero decir cancha de haber estado y sufrido partidos de fútbol, y lo demuestra en uno de los últimos capítulos (parte pasado), los “papeles en el viento” mientras se espera para salir del estadio después de un partido que se ganó.&lt;br /&gt;Y otra buena, son más de 400 páginas que se leen de una sentada, eso siempre tiene su crédito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3651387127253245402?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3651387127253245402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3651387127253245402' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3651387127253245402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3651387127253245402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/09/papeles-en-el-viento-de-eduardo-sacheri.html' title='Papeles en el viento, de Eduardo Sacheri'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-21bH4s_vp34/Tny8kGNoDaI/AAAAAAAAAG4/Lq_A9_hMqVo/s72-c/papeles%2Ben%2Bel%2Bviento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-5286904402848366846</id><published>2011-09-14T10:24:00.000-07:00</published><updated>2011-09-14T10:26:37.916-07:00</updated><title type='text'>Vida de santos, de Rodrigo Fresán</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-g3Zj5y6imB0/TnDjvofFXWI/AAAAAAAAAGw/8DylKIKErCg/s1600/vida%2Bde%2Bsantos-fres%25C3%25A1n.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 132px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-g3Zj5y6imB0/TnDjvofFXWI/AAAAAAAAAGw/8DylKIKErCg/s200/vida%2Bde%2Bsantos-fres%25C3%25A1n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5652267939811122530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo empecé a leer desanoticiado en cuanto a de qué la iba, ni siquiera sabía que cada capítulo eran cuentos que admitían lectura independiente, salvo el último (de ¿agradecimientos?) y el penúltimo, el que más me gustó, aunque no sé si por el bien conseguido tono de epopeya aventurera del personaje que finalmente muestra la cara, o porque resume (e ilumina) la relación de todas las historias, que hasta ahí tenían un hilo conductor, pero que al final terminan conformando la trama de una novela bastante hecha y derecha.&lt;br /&gt;Me costó agarrarle la vuelta al código Fresán de estos cuentos-novela. Y, en el pecado está la virtud (o viceversa), muchas de las dificultades tuvieron que ver con el estilo cultivado, grandilocuente y denso de los relatores siempre en primera persona, largos fraseos que muchas veces obligaban a releerlos más de una vez, pero para mí es justamente esa elección la que apuntala la ironía blasfema y hereje que chorrea el texto, materializada mediante personajes y episodios ingeniosos, tanto en sí como en su nexo, aún traído de los pelos a veces, con la Biblia, los Evangelios, el Vaticano, la vida de Jesús, etc, etc., e incluso otros hechos que se salen de la apelación religiosa o cristiana, y también de lo universal para concentrarse en lo argentino, como cuando uno de los personajes crea una historieta fantástica cuyo héroe, un NN marca registrada, así se llama, recupera “las manos perdidas del Gran Líder”, trae a la vida a sus “antiguos y desaparecidos compañeros”…que no son reconocidos por sus nietos y bisnietos y se los ubica en los cuartos del fondo. (nota importante, Fresán escribió “Vida de santos” entre diciembre de 1991 y marzo de 1993).&lt;br /&gt;Me gustó, como efecto muy funcional, el esmero de Fresán para elegir, imaginar, asociados a cada capítulo, lo prodigioso, lo descomunal, lo excesivo, en ese sentido son especialmente impresionantes el “Sagrado Hotel de Todos los Santos en la Tierra”, el REAL ascenso a los cielos (a los infiernos, en los términos Fresán) en el The End de la película “La Crucificción”, la dantesca escena de la policía allanando el domicilio de Sebastián Coriolis o la increíble “Música para destruir mundos”.&lt;br /&gt;Al final entonces, no puedo decir que sea una obra absolutamente redonda, pero no estoy arrepentido de haberla leído, al contrario, y en tren de elegir partes dónde mejor la pasé, me quedo con (igual, no se entusiasmen demasiado con el ejemplo, éste no es el ritmo prevalente): &lt;em&gt;“…Un tipo que quería aislar a Dios. Decía que Dios era un virus. O una célula. O una neurona. O una enfermedad. O un cromosoma. No sé, algo por el estilo. Decía que los que creían en Dios tenían abundancia de eso en la sangre. O en los huesos. O en el cerebro. O en algún lado. Y los que no creían eran inmunes al virus, o carecían de ese cromosoma y no podían ser contagiados. Estaba seguro de eso. Lo que le interesaba era aislar a Dios e inyectárselo a personas que no creyeran para ver lo que pasaba. Quería ver en qué mutaba un agnóstico terminal al ser inyectado. Quería ver si una dosis masiva de Dios capacitaba a alguien para hacer milagros. Caminar sobre las aguas y esas cosas. Quería ver si un Dios inyectable era el remedio para todos los males de este mundo…”&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-5286904402848366846?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/5286904402848366846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=5286904402848366846' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5286904402848366846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5286904402848366846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/09/vida-de-santos-de-rodrigo-fresan.html' title='Vida de santos, de Rodrigo Fresán'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-g3Zj5y6imB0/TnDjvofFXWI/AAAAAAAAAGw/8DylKIKErCg/s72-c/vida%2Bde%2Bsantos-fres%25C3%25A1n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4988860951891393651</id><published>2011-06-29T08:41:00.000-07:00</published><updated>2011-06-29T08:42:58.037-07:00</updated><title type='text'>Hacé que la noche venga, de Leonardo Oyola</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-5H6PyY7cCUc/TgtH75l1vuI/AAAAAAAAAGo/tsCi_bLsL64/s1600/hac%25C3%25A9%2Bque%2Bla%2Bnoche%2Bvenga.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 116px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-5H6PyY7cCUc/TgtH75l1vuI/AAAAAAAAAGo/tsCi_bLsL64/s200/hac%25C3%25A9%2Bque%2Bla%2Bnoche%2Bvenga.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623667654099582690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una novela que arranca con un linyera (en realidad un atorrante, como el protagonista aclara repetidamente) durmiendo en una estación de subte de una línea con un túnel en construcción, y un asesinato cuyo ejecutor es “la noche”, no tiene más destino que agarrar al lector y no soltarlo hasta el final.&lt;br /&gt;La historia básica gira alrededor de crímenes, mafiosos, policías corruptos y héroes que vienen a poner justicia, dicho así una historia de género ordinaria y vieja, pero la novedad transformadora, la creación ingeniosa, está puesta en, primero, el fantástico que colorea todo el planteo, después, un desarrollo en el que aparecen revelaciones más extraordinarias todavía, y un desenlace en el que convergen los perfiles del abanico de personajes, perfiles dibujados a lo largo de toda la trama siempre al borde de sus extremos, que en el final los desbordan y explotan.&lt;br /&gt;El escenario y el tiempo contribuyendo a un clima preciso, las anomalías constantes, las entretenidas lateralidades que acaban por fundirse en el nudo argumental y, sobre todo, la gama de personajes fuera de todo molde, acaban por construir una novela que casi no tiene desperdicio.&lt;br /&gt;A propósito de los personajes, creíblemente increíbles me sale decir, y sólo como botones de muestra que no anticipen demasiado a quién todavía no la leyó, hasta los animales y los objetos tienen entidad propia y atrayente, un Winchester 67 prácticamente cobra vida en La Rosa Amarilla, como lo bautiza su dueño y lo trata como a una esposa, o el gato Pichuco, al que los médicos le dan a comer la apéndice cuando se la extirpan en un hospital público al protagonista, y desde ahí lo sigue todo el tiempo, no por fidelidad sino porque la apéndice le gustó tanto, que está a la espera de que se muera para comer el resto.&lt;br /&gt;Ni hablar de ese protagonista, un linyera (perdón, un atorrante) que ha conocido un pasado mejor (como surge de su lenguaje cultivado y sus conocimientos), aunque no se da mucha información (y no hace falta), acerca de cómo llegó a su situación de calle y pobreza.&lt;br /&gt;Muy buena la velocidad del relato, sólo opacada en algunos tramos, por lo que a mí me parecieron exceso de aclarativos en los diálogos, o términos fuera de nuestro registro, por ejemplo “jalar el gatillo”, aunque como hay un mejicano, un ex cura (el dueño de La Rosa Amarilla) que libra batallas contra el diablo, quizás esos términos tengan justificación. Interesante, por lo menos simpático, títulos de viejas series de TV como nombres de capítulos. Y sólo me queda mencionar el gran final, a toda orquesta, y cuando la lean entenderán que no es sólo una metáfora, el jazz también es un personaje.&lt;br /&gt;Parece que Tres, así se llama el personaje principal, anda en otras novelas. Voy a buscarlas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4988860951891393651?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4988860951891393651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4988860951891393651' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4988860951891393651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4988860951891393651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/06/hace-que-la-noche-venga-de-leonardo.html' title='Hacé que la noche venga, de Leonardo Oyola'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-5H6PyY7cCUc/TgtH75l1vuI/AAAAAAAAAGo/tsCi_bLsL64/s72-c/hac%25C3%25A9%2Bque%2Bla%2Bnoche%2Bvenga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-11697944053978587</id><published>2011-06-14T07:55:00.000-07:00</published><updated>2011-06-14T08:05:23.697-07:00</updated><title type='text'>Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (y algo de la película)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0PJyrOtzQxw/Tfd4nIFJyoI/AAAAAAAAAGY/r2O8s3FaJLs/s1600/Nunca%2Bme%2Babandones.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 127px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-0PJyrOtzQxw/Tfd4nIFJyoI/AAAAAAAAAGY/r2O8s3FaJLs/s200/Nunca%2Bme%2Babandones.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5618091673747311234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La novela es —básicamente y sin revelar nada de lo que conviene ir descubriendo con la lectura— una historia de humanizados en un mundo deshumanizado. Está escrita con una gran habilidad para poner ese mundo en un segundo plano (en lo que a extensión de texto se refiere), pero plantado de un modo tan fáctico e inmodificable, que los rasgos “humanos” de los protagonistas sobresalen con nitidez e intensidad. Y, sin caer en el golpe bajo, provocan un abanico de emociones que crecen continuamente.&lt;br /&gt;Uno arranca a leer y se encuentra con un estilo y lenguaje propio del best seller americano, pero enseguida ve, como primera cuestión a destacar, la construcción de un tejido argumental buenísimo, algo que ya noté en “Los restos del día”, la otra novela que leí de Ishiguro, basada en la cual Anthony Hopkins y Emma Thompson protagonizaron esa maravilla de película que acá en Argentina se conoció como “Lo que queda del día”.&lt;br /&gt;En “Nunca me abandones”, Ishiguro va sembrando desde el principio, con una frase suelta, incluso con nada más que palabras sueltas (con acepciones específicas, no necesariamente la primera acepción del diccionario), indicios de adónde conduce. Son indicios muy precisos y lo mismo despiertan intriga, a las veinte páginas uno queda seducido por la trama, ayudado además por una prosa ágil, sencilla de digerir aún en las partes más intrincadas. Sólo tuve algunos “nudos”, pocos, en ciertas frases largas, pero se me ocurre que obedecen más a problemas de traducción, que en lenguaje original la novela debe tener giros muy british, difíciles de pasar al castellano respetando la intención del autor.&lt;br /&gt;Uno de los recursos que más me gustó, usado con frecuencia y funcional para una comprensión acabada, es el de relatar las consecuencias de algunos episodios, antes del relato del episodio mismo. No son propiamente saltos temporales, sino más bien un modo organizador de los recuerdos y reflexiones de la narradora en primera persona, el personaje principal de la novela, cuyo punto de vista es la clave, el cimiento sobre el que Ishiguro construye todo. Bien enfocado, consistente, provee tal solidez, que la novela resiste sin problemas los riesgos de inverosimilitud de la idea argumental básica, una idea no demasiado novedosa pero que nunca antes vi tan bien manejada.&lt;br /&gt;Atrapante, me dijo la amiga que me recomendó la novela y me prestó el libro. Totalmente de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pelicula. Basada en la novela de Ishiguro, se hizo en 2010 dirigida por Mark Romanek. En el balance, lo primero a decir es que el cine inglés nunca me traiciona, que lo esencial de la novela queda al cabo preservado y que las actuaciones, la dirección y la fotografía son excelentes. No obstante, me decepcionaron las omisiones o modificaciones respecto a la novela, que cambian rasgos importantes de algunos personajes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-11697944053978587?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/11697944053978587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=11697944053978587' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/11697944053978587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/11697944053978587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/06/nunca-me-abandones-de-kazuo-ishiguro-y.html' title='Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (y algo de la película)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-0PJyrOtzQxw/Tfd4nIFJyoI/AAAAAAAAAGY/r2O8s3FaJLs/s72-c/Nunca%2Bme%2Babandones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-5164682443699176385</id><published>2011-04-21T06:43:00.000-07:00</published><updated>2011-04-21T06:46:12.460-07:00</updated><title type='text'>Todos los hermosos caballos, de Cormac McCarthy</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-34Rsv1NxCb0/TbA0uKKICNI/AAAAAAAAAGM/cIkjjYNVbsw/s1600/hermsoos%2Bcaballos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 132px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-34Rsv1NxCb0/TbA0uKKICNI/AAAAAAAAAGM/cIkjjYNVbsw/s200/hermsoos%2Bcaballos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5598032304426977490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ya había comentado lo bien que me había impresionado este tipo con “No es país para viejos”, lo primero que le leí. Dos o tres más que le conocían el pedigree mucho mejor que yo, me dijeron que LA novela a leerle era “Todos los hermosos caballos”.&lt;br /&gt;No se equivocaron. Por un lado, la historia tiene una progresión narrativa casi perfecta, el interés crece y crece, superada la dificultad de abordar el desorden de las primeras páginas (desorden que tiene plena justificación en la necesidad de “plantar” así y sólo así al protagonista), la trama es un tobogán del que uno no se quiere bajar, pero aunque conduce a un destino que para mí el autor tenía claro desde que escribió la primera línea (por lo impecable que articula todo), no es un tobogán lineal, y las curvas y contracurvas no son disgresiones o lateralidades para llenar papel, si no que terminan siendo la esencia para que el comportamiento de los personajes, el nudo dramático y el desenlace sean verosímiles.&lt;br /&gt;Uno de los puntos de apoyo de la novela, es la relación de los personajes principales con los caballos, una relación que se pinta con mucha carnadura y que también permite entender, aceptar, decisiones que sin ese contexto tan bien construido, podían haber sido dudosas. Más que explicarlo me sirve transcribir: &lt;em&gt;“El muchacho que montaba un poco adelantado a él no sólo montaba como si hubiera nacido cabalgando, que así era, sino como si de haber sido engendrado por malicia o mala suerte en un país extraño donde no hubiese caballos él los habría encontrado. Habría sabido que faltaba algo para que el mundo estuviese bien o él bien en el mundo y se habría puesto en marcha para vagar adonde fuese durante el tiempo necesario hasta encontrar uno y habría sabido que aquello era lo que buscaba y así habría sido”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El texto transcurre fluido, rítmico, apelando en las partes trascendentes sólo a lo imprescindible, salvo durante los remansos, varios pero agradables, en los que se detiene para contemplar los paisajes en los que primordialmente trascurre la historia. Es un texto que hace ver y sentir, hay tramos muy emotivos (me quedo con el encuentro final entre John Grady y Alejandra), otros profundos y con ligazones a la historia, la cultura, la sociedad del tiempo en que se instala (y acá destaca particularmente la tía de Alejandra). McCarthy no ilumina totalmente los rasgos y motivaciones de los personajes, y se hace muy placentero percibirlos en lo sugerido, en lo no dicho, pero de todas formas —vale la pena aclararlo en términos de la corriente literaria a la que creo pertenece la novela— la posición del autor y la resolución de la historia son directas e indudables.&lt;br /&gt;En el 2000 se hizo una película basada en este libro, con Matt Damon en el papel de John Grady, dicen que, a diferencia de los Coen (“Sin lugar para los débiles” basada en “No es país para viejos”), no se han lucido mucho, tendré que verla para opinar por mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-5164682443699176385?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/5164682443699176385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=5164682443699176385' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5164682443699176385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5164682443699176385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/04/todos-los-hermosos-caballos-de-cormac.html' title='Todos los hermosos caballos, de Cormac McCarthy'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-34Rsv1NxCb0/TbA0uKKICNI/AAAAAAAAAGM/cIkjjYNVbsw/s72-c/hermsoos%2Bcaballos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2243286345049677471</id><published>2011-04-12T14:25:00.000-07:00</published><updated>2011-04-12T14:27:45.851-07:00</updated><title type='text'>La conjura de los necios, de John Kennedy Toole</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0e9j67HoVVE/TaTDv0p1D3I/AAAAAAAAAGE/z3USry_M3eg/s1600/conjura%2Bnecios1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 138px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-0e9j67HoVVE/TaTDv0p1D3I/AAAAAAAAAGE/z3USry_M3eg/s200/conjura%2Bnecios1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5594811863456354162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No me cae bien un tipo que se suicida porque no le publican una novela, lejos de ver apasionamiento veo un narcisismo patológico y una vida que habrá sido muy pobre para no tener razón de vivirla sin su libro en las vidrierías de las librerías. Así que Toole no me conmociona por ese lado, sino porque construyó una sátira descomunal a través de una arquitectura de texto casi perfecta para mi gusto, cómo me lamento no haber leído antes esta novela.&lt;br /&gt;Más allá del protagonista excluyente, Ignatius Reilly, un border desopilante que desea un mundo que atrasa por lo menos un siglo, hay un mosaico de personajes que asoman como simples complementos laterales y terminan, todos, teniendo brillo propio, por nombrar sólo dos, y nombrar sólo dos es injusto, el contrapunto con Myrna Minkoff, otra border pero en las antípodas de Ignatius, o el negro Lee, una acidez extrema para burlarse de su propia condición.&lt;br /&gt;En determinado momento, el fundamentalismo de Ignatius alcanza ribetes épicos, aunque sólo para su cabeza afiebrada, porque sus pensamientos, sus escritos, sus planes para que sus ideas incidan en el entorno al que accede (entorno por otra parte apropiadísimo), son tan absurdos que ya dan risa desde que empiezan a esbozarse, y como los personajes entre los que alterna son uno más estrambótico que otro, termina de armarse una cadena de episodios en el que no puede encontrarse una pizca de razón, y es entonces, en esa irracionalidad, que aparece el mordaz sentido crítico, irónico, con el que Toole escribió la novela.&lt;br /&gt;Pese a una estructura demasiado lineal y a que no todos los episodios aludidos tienen el mismo nivel de creatividad, chapeau para la intención del escritor, y seguramente le reconocería más si como presumo, ignoro y por eso me pierdo, muchas alusiones al momento e incluso al folklore, de la Nueva Orleans en el tiempo que la novela se instala.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2243286345049677471?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2243286345049677471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2243286345049677471' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2243286345049677471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2243286345049677471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/04/la-conjura-de-los-necios-de-john.html' title='La conjura de los necios, de John Kennedy Toole'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-0e9j67HoVVE/TaTDv0p1D3I/AAAAAAAAAGE/z3USry_M3eg/s72-c/conjura%2Bnecios1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-306014414868447120</id><published>2011-02-12T06:15:00.000-08:00</published><updated>2011-02-12T06:16:28.866-08:00</updated><title type='text'>El libro de los afectos raros (Carlos Gamerro)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-KVrgXDh3qEQ/TVaWMwT7pvI/AAAAAAAAAF8/1qGd577Hu18/s1600/Afectos%2Braros-Gamerro.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 137px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-KVrgXDh3qEQ/TVaWMwT7pvI/AAAAAAAAAF8/1qGd577Hu18/s200/Afectos%2Braros-Gamerro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5572806734788667122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Muy agradecido a la recomendación de Diego Dudo de Todo, a este tipo hoy hay que leerlo, y como a mí me gusta hacer, le entré por los cuentos de este libro. No me gustaron del todo todos, pero tiene un estilo nuevo, original, y lo mejor, la esencia de cada historia yace por abajo del texto. Salvo “Fulgores nocturnos” —el cuento que más me gustó de todos— que engancha desde la primera línea, me pasó que arrancaran como “rateando”, pero al ratito nomás entran a regular y ya no se puede parar de leer, sí o sí y aunque la mayoría son largos, tienen que leerse de una sentada para no perderles el ritmo con el que están escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo digo ahora porque prefiero terminar con lo bueno, y porque no invalida para nada lo positivo de mi balance, que los que menos me gustaron fueron “Las hamburguesas del mal” (pueden buscarlo en un Verano 12 de no hace mucho) y “Marina en sol y azul cobalto”, y en éste último es una pena que me pase porque Gamerro dice en el epílogo que le tiene especial afecto, y ojo, me atemoriza que alguien piense que obedece a que se me mete con la ¿truculencia? de la relación de un tipo con una nena de 9 años, no es eso, al contrario, es difícil ponerle la verosimilitud que le pone a la naturalidad con la que los personajes lo viven, y quizás sea el más prolijo y consistente de todos, nomás me pasó que camina siempre por un borde de insistencia que a veces suma, pero a veces se transforma en un regodeo que molesta. En ese mismo borde, me parece, está “Norma y Ester”, pero en el “durante” no se manifiesta tanto, y en el después acaba siendo un cuento redondo, redondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todos los cuentos, Gamerro consigue los climas justos, perfectos, y sobre todo en “Fulgores nocturnos”, “Tarde perfecta con una loca” y “El cuarto levantamiento”, crea un estado de incertidumbre que mueve a devorarse las páginas, no solamente por llegar al desenlace, más, y acá está lo mejor, por las dudas crecientes acerca de si lo que el relator declara, de si lo que parece, es eso en realidad y no otra cosa, e inclusive, como en “Tarde perfecta…”, si no es justamente al revés. Y si de locura se trata, “Ella era frágil” es un concierto, hacía rato que no leía personajes llevados a extremos, sostenidos con tanta solidez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-306014414868447120?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/306014414868447120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=306014414868447120' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/306014414868447120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/306014414868447120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/02/el-libro-de-los-afectos-raros-carlos.html' title='El libro de los afectos raros (Carlos Gamerro)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-KVrgXDh3qEQ/TVaWMwT7pvI/AAAAAAAAAF8/1qGd577Hu18/s72-c/Afectos%2Braros-Gamerro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2018878984239396555</id><published>2011-01-24T07:33:00.001-08:00</published><updated>2011-01-24T07:34:33.960-08:00</updated><title type='text'>No es país para viejos, de Cormac McCarthy</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TT2b-hdGjCI/AAAAAAAAAFw/3UzdinFu7Rw/s1600/No-es-pais-para-viejos-TAPA-DURA1_libro_image_big.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 117px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TT2b-hdGjCI/AAAAAAAAAFw/3UzdinFu7Rw/s200/No-es-pais-para-viejos-TAPA-DURA1_libro_image_big.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565776212934429730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por prejuicio y desinformación (bah, por ignorancia) no tenía leído a este tipo,  la novela me cayó en las manos de casualidad y me encontré con un autor excelente, muchos puntos altos.&lt;br /&gt;Para empezar, una trama argumental con gran tensión desde el comienzo, y que se sostiene a lo largo de todo el texto, con excepción de las pausas, los respiros, que dan las reflexiones del sheriff Bell, uno de los protagonistas más interesantes, por el contraste entre su casi indolencia en la acción, contra el incendio que esas reflexiones, escritas a modo de discurrir de conciencia, tiene en la cabeza.&lt;br /&gt;Chigurh, el asesino, el que actúa Javier Bardem en “Sin lugar para los débiles”, la muy buena adaptación que hicieron los Coen, otro protagonista excluyente (en realidad no es justo hablar en esta novela de protagonistas excluyentes porque casi todos tienen algo para serlo, Moss, Loretta y Carla Jean por ejemplo, esto es otra cosa para decir), un personaje por demás inquietante, que mata con la calma y la rutina de quién pone un sello en un formulario, baste decir el rasgo de que “necesita” hablar antes, un rato largo salvo que esté muy apurado, con los que va a asesinar, me quedé preguntando que qué hubiera pasado si a Carla Jean le salía cara cuando le propuso decidir si la mataba o no con una moneda.&lt;br /&gt;Los diálogos, otro derroche de buen estilo, sin guiones, casi sin aclarativos, es como si uno estuviera ahí escuchando. Y finalmente, en lo que me pareció más relevante, lo que cada personaje hace —matar, aclarar los crímenes, enriquecerse— es nada más que un pretexto, una leve superficie exterior que le sirve a McCarthy para hablar de cuestiones más profundas de la naturaleza humana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2018878984239396555?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2018878984239396555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2018878984239396555' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2018878984239396555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2018878984239396555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/01/no-es-pais-para-viejos-de-cormac.html' title='No es país para viejos, de Cormac McCarthy'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TT2b-hdGjCI/AAAAAAAAAFw/3UzdinFu7Rw/s72-c/No-es-pais-para-viejos-TAPA-DURA1_libro_image_big.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7924940422138319552</id><published>2011-01-03T06:20:00.000-08:00</published><updated>2011-01-03T06:23:53.564-08:00</updated><title type='text'>Damas chinas, de Mario Bellatín</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TSHbmtI4zAI/AAAAAAAAAFo/SKL3enZnd0Q/s1600/damas%2Bchinas-bellatin.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TSHbmtI4zAI/AAAAAAAAAFo/SKL3enZnd0Q/s200/damas%2Bchinas-bellatin.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5557964873150286850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una nouvelle donde sobresale, como en otras que le leí a Bellatín ("Salón de belleza" por ejemplo, faaaa!), la fluidez de vaselina con la que el tipo escribe, es envidiable cómo construye relatores que hacen escurrir el texto sin tropezones, aún en las partes más intrincadas para contar, resolver, hacer creíbles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de esa habilidad, que a mí me parece lo más notable y por eso lo menciono primero, en “Damas chinas” hay una variedad de personajes que intrigan, inquietan, que llegan a tener comportamientos extremos con absoluta naturalidad, y el contraste entre los hechos y esa naturalidad es justamente lo que los hace impactantes, a todos o casi todos, aunque desde luego, destacan los ligados al ginecólogo, al niño y a la vieja coronada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene juicios y las revelaciones son mínimas, son los detalles, los pensamientos, las reacciones, los que terminan edificando tensión y curiosidad por saber adónde va todo a terminar, y aunque finalmente “Damas chinas” termina no terminando y uno queda haciéndose preguntas, también se queda sintiendo que la nouvelle es redonda, que no le falta ni le sobra nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7924940422138319552?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7924940422138319552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7924940422138319552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7924940422138319552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7924940422138319552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2011/01/damas-chinas-de-mario-bellatin.html' title='Damas chinas, de Mario Bellatín'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TSHbmtI4zAI/AAAAAAAAAFo/SKL3enZnd0Q/s72-c/damas%2Bchinas-bellatin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4654228923546538541</id><published>2010-12-23T04:23:00.000-08:00</published><updated>2010-12-23T04:25:02.067-08:00</updated><title type='text'>Ciencias morales, de Martín Kohan (y algo de “La mirada invisible”)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TRM_h8t8AaI/AAAAAAAAAFc/P3XBnB9Nei0/s1600/ciencias%2Bmorales.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TRM_h8t8AaI/AAAAAAAAAFc/P3XBnB9Nei0/s200/ciencias%2Bmorales.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5553852617944990114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de la novela, o al menos lo que a mí más me gustó, es el relator, un constructor sutil que apela a un recurso que enriquece la historia: los personajes, sobre todo el de la protagonista, no solamente hacen y dicen, el relator también da cuenta de la maraña de pensamientos laterales, asociaciones libres, etc., etc., que van teniendo mientras hacen y dicen (tal como nos pasa a todos en la vida real, aún con las cuestiones más intrascendentes), y el uso de este recurso es además, una apoyatura para dejar espacio a la conjetura, la duda, a una cierta falta de certeza que provoca inquietud, ansiedad constante por conocer lo que sigue, y es así como la lectura escurre con fluidez todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro logro del relator, es que se hace cómplice del lenguaje que uno imagina le cabe a cada personaje, y me sirve como ejemplo citar cuando dice “en unos breves días”, barbaridad que nadie puede atribuir a un error de Kohan, sino a cómo les hablaban a los alumnos aquellas bestias aparatosas que regían las escuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rasgo más que disfruté, fue la creación de climas bien ajustados, tanto a la circunstancia histórica como a las características de los personajes, especialmente en el ámbito de la casa de la preceptora y en el colegio. Y de éste último, pese a que yo hice la secundaria en otro colegio nacional y durante otra dictadura, fue inevitable rememorar, por lo acertado de la elección de detalles, cosas como lo de los dos dedos para medir el largo del pelo, el control de las medias azules y la corbata, la jura de la bandera o los permisos para ir al baño durante hora de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me es oportuno decir en este punto, que toda la sutileza del relato desaparece en “La mirada invisible”, la película que se hizo adaptando la novela de Kohan, que pierde muchísimo en relación al libro, por culpa de explicitar demasiado (por caso, las miradas que María Teresa intercambia con Baragli mientras cantan el himno, o que le toque la mano cuando lo lleva a la rectoría después que se peleara en el baño), dejar de lado personajes (imperdonable que en la película no esté el hermano de la preceptora) y agregar o modificar escenas innecesariamente (por ejemplo la confesión de la abuela de que tuvo un amante o la violación en el baño). No obstante, lo bueno de la película es la actuación de Julieta Zylberberg, impecable en el rol de la preceptora, y bien Omar Núñez como Biasutto, los dos dan además perfecto el “fisic du rol” que corresponde. (para los que la vieron, ¿es Martín Kohan el vendedor cuando María Teresa va a comprarse un disco?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a la novela, desde el punto de vista argumental me parece una muy buena trama, una idea bien plasmada, pero hay una circunstancia que me hace ruido, máxime porque tiene mucha importancia en el desarrollo: no me pareció posible que pasara tanto tiempo antes de que alguien descubriera el escondite desde el que María Teresa vigila para pescar a los alumnos fumadores, no me alcanza que sea durante las horas de clase, no me parece posible que ninguno de los pibes la haya pescado alguna vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi gusto, esto le baja algún punto, pero de todas maneras, mis expectativas por esta novela (hace 3 meses que me la compré y siempre me aparecía alguna prioridad) no han sido defraudadas. Para nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4654228923546538541?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4654228923546538541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4654228923546538541' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4654228923546538541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4654228923546538541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/12/ciencias-morales-de-martin-kohan-y-algo.html' title='Ciencias morales, de Martín Kohan (y algo de “La mirada invisible”)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TRM_h8t8AaI/AAAAAAAAAFc/P3XBnB9Nei0/s72-c/ciencias%2Bmorales.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8507086093626370060</id><published>2010-12-15T16:00:00.000-08:00</published><updated>2010-12-15T16:02:16.430-08:00</updated><title type='text'>Rock barrial, de Juan Diego Incardona</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlW_CGAH6I/AAAAAAAAAFU/rwOAe3ZDqkY/s1600/rock%2Bbarrial.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 137px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlW_CGAH6I/AAAAAAAAAFU/rwOAe3ZDqkY/s200/rock%2Bbarrial.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551063656604639138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que me sale es citar al prologuista de Henry Miller en "Trópico de cáncer", &lt;em&gt;"Escribe como habla, escribe como vive..."&lt;/em&gt;, porque creo que lo mismo es la clave del oficio de escritor de JDI. El libro tiene dos partes, en la primera uno se encuentra con el cuentista que conoció en “Villa Celina” más varias poesías que, como el cuento largo (o novela corta) de la segunda parte, es un JDI novedoso, por lo menos respecto a sus tres libros anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los cuentos, el que más me gustó, por lejos, es "El último oficial tornero", porque tiene el clima que hizo mi preferido a “La chinela de Don Juan”, más un anclaje ajustado al momento socio-político-económico en el que está instalado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa que me gustó fue reconocer, particularmente en “Los monstruos” y en “Atómica mente”, cómo JDI plasma elementos y conceptos de su taller “La imaginación de lo común”. Y de los cuentos rockeros, yo que fui adolescente escuchando a Almendra, Manal, Los Gatos, Pescado Rabioso, se me ponen distantes referencias a Viejas Locas por ejemplo, pero igual, aún como un extranjero, en "La mejor banda de los barrios" estuvo interesante subirme al tanque de Celina a escuchar a Chapa, Catán y Rocky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a las poesías, género con el que tengo muchas limitaciones así que mucho no voy a decir, son como una prosa en verso y, pese a las limitaciones que declaro, las leí sin sentirme ajeno, sobre todo "Peones de la cuenca" (JDI aprovecha bien el escenario Matanza-Riachuelo) y, por emotividad, el lado del que puedo hablar si se habla de poesía, "Industria nacional", que me pareció la mejor de todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la secuencia Ampere-Volt-Watt-Ohm de la segunda parte, recomiendo leerla más atento al oído que a la cabeza, porque una vez que uno empieza a escuchar la música, la letra entra sola, y uno se encuentra con un personaje sólido como un fierro, que a veces da repulsa, a veces asusta y a veces despierta ternura, pero que siempre, siempre, pone la cabeza a caminar por lugares que no están escritos y que vale la pena visitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más, la pasé bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8507086093626370060?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8507086093626370060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8507086093626370060' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8507086093626370060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8507086093626370060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/12/rock-barrial-de-juan-diego-incardona.html' title='Rock barrial, de Juan Diego Incardona'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlW_CGAH6I/AAAAAAAAAFU/rwOAe3ZDqkY/s72-c/rock%2Bbarrial.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-5912005845385115080</id><published>2010-12-15T15:55:00.000-08:00</published><updated>2010-12-15T15:59:14.723-08:00</updated><title type='text'>Laura y el Fabi, Bukowski y Henry Miller…y Emilio</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlWQE57D-I/AAAAAAAAAFM/SvcWE3uAaCw/s1600/henry%2Bmiller.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 52px; height: 78px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlWQE57D-I/AAAAAAAAAFM/SvcWE3uAaCw/s200/henry%2Bmiller.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551062849905430498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tienen que ver? La historia es así: hace un par de meses terminé la enésima versión de una novela que vengo escribiendo desde hace un buen tiempo, y el Fabi es uno de mis amigos al que le pedí opinión. La novela habla de mujeres (pretendo que de otras cosas también, pero eso no viene ahora a cuento), y la cuestión es que el día después de haberle dado el original, el Fabi y Laura, su mujer, me trajeron “Mujeres” de Bukowski y “Trópico de Cáncer”, de Henry Miller. Tengo para mí que fue su manera de decirme (y no sé por qué, me parece que más Laura que el Fabi): “Si querés hablar de minas, primero leete a estos dos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Bukowski ya he hablado por acá y no voy a agregar nada, salvo que en “Mujeres”, Bukowski habla mucho más que sólo de mujeres. Pero el que en ese sentido la gasta es Henry Miller, por favor, desde “La condición humana” de Malraux que no tengo entre manos una novela que tenga el efecto de una suerte de droga capaz de llevarme los pensamientos a un nivel que supere, por lejos, los estados normales de conciencia. Y aunque la relación del personaje con mujeres de toda laya es interesantísima, un soporte eficaz para todo lo que Miller dice, lo que me va quedando por encima de todo, es la mirada descarnada de lo que al final somos los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve bastante dificultad para entrarle al registro durante las primeras páginas, pero una vez que lo pesqué, “Trópico de Cáncer” me puso a volar. Me cuesta elegir algún párrafo para citar, y con el que me quedo quizás no sea el mejor ni el más intenso, pero es el que creo resume mejor lo que antes he dicho: &lt;em&gt;“Amo todo lo que fluye, todo lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve al comienzo donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su letanía pegajosa, las palabras indecentes de la puta, el escupitajo que va flotando por el arroyo de la calle, la leche del pecho y la amarga miel que mana de la matriz, todo lo fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la suciedad que al fluir se purifica, que pierde el sentido de su origen, que circula por el gran circuito hacia la muerte y la disolución. El gran deseo incestuoso es el de seguir fluyendo, unido al tiempo, el de fundir la gran imagen del más allá con el aquí y ahora. Un deseo fatuo, suicida, estreñido por las palabras y paralizado por el pensamiento.”&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-5912005845385115080?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/5912005845385115080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=5912005845385115080' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5912005845385115080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5912005845385115080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/12/laura-y-el-fabi-bukowski-y-henry.html' title='Laura y el Fabi, Bukowski y Henry Miller…y Emilio'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TQlWQE57D-I/AAAAAAAAAFM/SvcWE3uAaCw/s72-c/henry%2Bmiller.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4797588686688585285</id><published>2010-11-23T13:04:00.000-08:00</published><updated>2010-11-23T13:08:11.384-08:00</updated><title type='text'>Objetos maravillosos, de Juan Incardona</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TOwtH5qdEnI/AAAAAAAAAFE/G3AsdHzI3HE/s1600/objetos%2Bmaravillosos.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 88px; height: 119px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TOwtH5qdEnI/AAAAAAAAAFE/G3AsdHzI3HE/s200/objetos%2Bmaravillosos.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5542854855147459186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Hace un montón que no hablo de un libro y ahora vengo a hablar de uno del 2007, que encima ya debe haber leído medio mundo? Qué me importa, yo lo leí recién ahora y ahora lo cuento, entero lo leí recién ahora, porque algunos cachos había pescado por la web, pero es distinto, porque si “Objetos maravillosos” se lee de una sola sentada como lo leí yo, es otra cosa, se transforma en una unidad llena de sentimientos inesperadamente intensos, en fin, a mí me puso en estado de “exabrupto emocional” (expresión robada a una amiga porque hoy no ando muy católico para expresarme por las mías) a fuerza nomás de puras frases, esqueletos sólidos de cada uno de los episodios, un chorro en continuado de reconfortamientos emotivos (¿ya dije que no estoy muy lucido para expresarme, no?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de esas frases, como si fuera el tráiler de una película, elijo transcribir acá algunas al capricho (capaz no tanto, después de todo): &lt;em&gt;“Ellos (los anillos) están ansiosos por abrazar tus dedos”, “Incardona, usted es una pesadilla”, “Ante mis ojos pasa, fugaz, la imagen de una de mis gargantillas”, “A veces vuelvo, como ese día, y mi vieja sigue ahí laburando, y mi hermana sigue ahí caminando”, “…con las patitas inertes mojándose en la zanja de enfrente, el cuerpo blanco del gato blanco se oscurecía…”, “Ahora estoy más tranquilo. Siento que esta vez hice todo bien, hasta el final. Está bueno sentir eso. No me sucede siempre”, “…alto precio individual del sensible monomaníaco, del angustiado sensible monomaníaco”, “Porque todavía quedaba vida en Villa Celina, vida reconocible, pese a los prolijos epitafios que escribo con tanto esmero”, “Tirados cuerpo a tierra, yo tenía miedo de que una bala me volara las papas fritas de mi hot-dog”, “Yo no sé si fue para tanto la gracia, pero seguro que todos encontramos ahí la catarsis de nuestros años viejos”, “¿Quién estaba por encima del silencio?, “Arriba podían verlo los jugadores de TEG con largavistas”, “Elegite el canelón que vos quieras”, ¿Será que la vida misma es un chiste boludo?, “Yo sigo hablando desde lejos, debe ser por instinto de conservación”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y mis elegidas entre las elegidas: &lt;em&gt;“Al final las piedras son blandas como el pan fresco, y el pan si está servido en una mesa está duro; al final la avenida es una loma verde llena de pasto, y el pasto está seco y huele a muerto si está en los jardines. ¿Quieren ver objetos maravillosos?”&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4797588686688585285?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4797588686688585285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4797588686688585285' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4797588686688585285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4797588686688585285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/11/objetos-maravillosos-de-juan-incardona.html' title='Objetos maravillosos, de Juan Incardona'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/TOwtH5qdEnI/AAAAAAAAAFE/G3AsdHzI3HE/s72-c/objetos%2Bmaravillosos.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-956144137346230344</id><published>2010-05-30T06:17:00.000-07:00</published><updated>2010-05-30T06:18:14.921-07:00</updated><title type='text'>Osvaldo Lamborghini (“El niño proletario” y “El fiord”)</title><content type='html'>Hacía rato que quería entrarle a este tipo y no podía. Gracias a darle bola a Dudo de Todo (que me recomendó usar “El niño proletario” como llave) y a un artículo de Liliana Guaragno(www.elortiba.org/lambor.html#Acerca_de_El_Fiord,_de_Osvaldo_Lamborghini) me leí las dos cosas de un solo tirón y, una vez terminadas, tuve una instantánea ligazón con un personaje de mi adolescencia y primera juventud en Santa Fe. Voy a llamar BU al dicho personaje, aunque me acuerdo perfectamente de su nombre verdadero. BU hizo la secundaria en un colegio muy caro, inaccesible para un clase media baja como él, pero becado por ser el hijo de uno de los de mantenimiento, un laburante a toda hora dispuesto, que los dueños y autoridades de esa escuela tenían a disposición cuando se les cantara por dos pesos con cincuenta. Desde luego que ese colegio no era al que iba yo (también un clase media baja), pero entre el 68 y el 72 Santa Fe todavía era una ciudad chica, así que los intercolegiales de cualquier deporte, los cruces en jodas de sábado a la noche o los desafíos para cagarse a piñas entre escuelas a cuento de nada, me permitieron ver como los nenes bien del colegio caro, se ensañaban con BU con toda clase de vejámenes psicológicos y físicos, por supuesto no de la desmesura de los recibidos por ¡Estropeado!, el niño proletario, pero absolutamente equivalentes en la alegoría de Lamborghini. Terminada la secundaria BU fue a la misma facultad que yo. Era Santa Fe entre 1973 y 1978, ciudad y tiempo en que a los de mi generación nos era imposible permanecer indiferentes, ajenos, al clima de convulsión que atravesaba el país y que se reflejaba en la intensa actividad política de las facultades de la Universidad del Litoral, legal y clandestina según antes o después del golpe. En el primer año nomás, BU entró a militar en la JUP, comprometidísimo desde el principio, apasionado, aguerrido, frontal, arriesgado y, como pocos, mostrando todo el desprecio que sentía por los ajenos a su clase. En el final de “El fiord”, BU fue “las bases” (Sebastián) en mi cabeza, y en los últimos dos renglones, &lt;em&gt;"…yo le ayudé a incrustarle el mástil en el escuálido hombro: para él era un honor, después de todo. Así salimos en manifestación"&lt;/em&gt;, entendí todo, todo, como suele decir una amiga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-956144137346230344?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/956144137346230344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=956144137346230344' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/956144137346230344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/956144137346230344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/05/osvaldo-lamborghini-el-nino-proletario.html' title='Osvaldo Lamborghini (“El niño proletario” y “El fiord”)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6591014278187906837</id><published>2010-05-08T15:15:00.000-07:00</published><updated>2010-05-08T15:18:42.701-07:00</updated><title type='text'>Las panteras y el templo (pero a lo bestia)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Si lo quieren a lo Kafka, vean “Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Nos gustaba el telo ese de la calle Sarandí. Íbamos desde que nos conocimos. Barato, limpio y discreto. Lo habían montado en una casa chorizo. Una vuelta se nos metió un tipo por la puerta de la pieza de al lado. Estaba en pelotas. Yo no. Grace sí porque después del polvo quiso pegarse una ducha. ¿Me permite?, dijo el tipo. ¿Estás en pedo?, le respondí. Agarró una lámpara y me pegó un lamparazo. Grace me contestó, más tarde, ya en la calle: ¿te creés que soy una puta?, ¿cómo vas a preguntarme si me gustó?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Demoramos una semana en volver. Le pedí a Grace que no se bañara. Pero ella se viste despacio. Esta vez el tipo ya tenía la lámpara en la mano cuando entró. Y yo todavía tenía la cabeza vendada, ¿qué podía hacer? Te gustó guacha, no vas a decirme que no. No me dijo que no.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Bicho, volvamos enseguida así lo exorcizamos, me dijo Grace al otro día. Fuimos. Nada de preámbulos, enseguida a los bifes. Cuando el tipo entró, nos agarró todavía en la cama, desnudos los dos. Correte che, me pidió. De buen modo. A la salida no comentamos nada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La siguiente fue a los tres días. Lo esperamos vestidos, sin hacer nada. ¿Y?. dijo, no tengo toda la noche. Volvió a la media hora. Estuvo considerado. Me parece que es buena gente.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6591014278187906837?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6591014278187906837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6591014278187906837' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6591014278187906837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6591014278187906837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/05/las-panteras-y-el-templo-pero-lo-bestia.html' title='Las panteras y el templo (pero a lo bestia)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8093296894895334043</id><published>2010-05-02T17:28:00.000-07:00</published><updated>2010-05-02T17:30:44.758-07:00</updated><title type='text'>Nueve cuentos (Sallinger)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S94ZEM6ss2I/AAAAAAAAAE0/-nE9p5SbCiI/s1600/9+cuentos+salinger.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466834557651956578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 129px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S94ZEM6ss2I/AAAAAAAAAE0/-nE9p5SbCiI/s200/9+cuentos+salinger.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un cuentista grandísimo. Y una cosa que aparece enseguida, y lo que más me gustó en los “Nueve cuentos” es la gala que hace del “narrar callando”, esta habilidad, o mejor decir talento, que hace subir una enormidad a una narración (“narrar callando” se lo escuché a Incardona en “La imaginación de lo común” y es una cita de un artículo de Vargas Llosa sobre Onetti, que dice textual: &lt;em&gt;“Habla del dato escondido para denominar el escamoteo o el narrar callando, narrar por omisión, ese procedimiento que consiste en silenciar una parte explícita de la historia para así provocar la ambigüedad o la conjetura del lector”&lt;/em&gt;). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Otra notable es que la edición original es de 1948 y en ningún momento la prosa, el registro, suenan a sesenta años de viejo, de hecho, sólo en algunos aspectos escenográficos, detalles de vestimenta, eventos históricos y cuestiones por el estilo, se nota la época, con lo cual, lo medular de lo que cada cuento dice, se puede paladear instalándolo ahora si uno quisiera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sólo no me gustó tanto el octavo cuento, “Teddy”, excesiva precocidad del niño protagonista (no digo que no pueda existir un chico así, lo que digo es que para mi gusto eso no le hizo bien al cuento) y, además, el único de los nueve cuentos donde entrega demasiada masticada la filosofía, la ironía o la burla. Todo lo contrario a Esmé, la nena de “Para Esmé, con amor y sordidez”, donde la hace caminar al borde de la credibilidad y nunca se le cae, y es un soporte de fierro para lo que a mi cabeza le pareció el mejor cuento de los nueve.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De todos los cuentos me dan ganas de decir algo pero acá no da, así que termino con el segundo, “El tío Wiggily en Connecticut”, por ahí el mejor ejemplo de lo de “narrar callando” pero, sobre todo, el que tiene los personajes más intensos y que mejor se ven a través de las aparentes intrascendencias, frivolidades y desaprensiones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Finalmente, yo lo leí de la edición 2008 de Edhasa, la misma editorial de la que leí “El guardián en el centeno”, donde me fastidió la traducción plagada de gallegadas; en este caso la traducción no tiene ese defecto, al contrario, es un neutro con el que uno no se dispersa por culpa de vocablos ajenos a nuestro hablar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8093296894895334043?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8093296894895334043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8093296894895334043' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8093296894895334043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8093296894895334043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/05/nueve-cuentos-sallinger.html' title='Nueve cuentos (Sallinger)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S94ZEM6ss2I/AAAAAAAAAE0/-nE9p5SbCiI/s72-c/9+cuentos+salinger.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4403346068685736851</id><published>2010-04-29T17:17:00.000-07:00</published><updated>2010-04-29T17:21:25.318-07:00</updated><title type='text'>Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 3: Las tetas de María</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9oicF97vSI/AAAAAAAAAEs/ObyFDj-obFI/s1600/lastetasdemaria.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465718963801144610" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9oicF97vSI/AAAAAAAAAEs/ObyFDj-obFI/s200/lastetasdemaria.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Viene de Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 2: Luisa de Arismendi, la esposa de prócer que capaz se merece el bronce más que el marido&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En la historia de María Guevara se juntan verdad y leyenda, y todo lo que sigue es lo que me contaron guías, pescadores, empleados de hotel, vendedores de perlas, todos lugareños mucho mejor informados que google, y un pelícano charlatán que me habló mientras, desparramado en una reposera mirando el atardecer, me tomaba unas copitas de ron Santa Teresa, un milagro que a uno le hace creer en la existencia de Dios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;María, nacida a principios de 1800, fue la hija bastarda de una indígena y un soldado español. Algunos dicen que fue una violación, pero la mayoría que la mamá de María se enamoró del soldado, al punto que traicionó a su tribu y ayudó al regimiento del soldado en un ataque que una noche devastó a su gente. La mujer fue repudiada y expulsada por los suyos, pero el cacique se compadeció de María y aceptó que se quedara para ser criada por las mujeres indígenas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Entre los 14 y los 17 años, acá los datos no se ponen de acuerdo, María, tras haber sido testigo de una sarta de crueldades de los españoles con los indígenas, después de putear hasta el cansancio a los de su tribu por falta de rebeldía, los abandona y se va a buscar a los revolucionarios de la independencia, que primero la aceptan sólo para actividades de apoyo propias de mujeres, pero demoran una nada en sacarle la ficha y darse cuenta de que no es cualquier mujer, y la mestiza acaba marchando con los hombres a la batalla, donde es más corajuda que varios de los tipos y se carga a unos cuantos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aplacados esos años, no encontrando nada que la hiciera sentir en “su” lugar, decide volver a su vieja tribu. María se encuentra con indígenas recelosos que le reprochan su condición de mestiza y le hacen el vacío, ella lo aguanta con la mayor dignidad que puede, hasta que le piden irse. Acá las versiones divergen, pero siendo María tan difícil de arrear, resulta creíble que en realidad la rajaron después de una discusión con el chamán, que ella dio por terminada partiéndole el marote.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Con más o menos 25 años se fue a vivir con unos pescadores de por ahí cerca, a Laguna de Raya, un pueblito con puerto. Entre las habilidades que María había desarrollado entre los indígenas, destacaba la cancha para pescar con prácticas nativas y, desde que María llegó al pueblito de pescadores, las canastas empezaron a llenarse el doble que antes, habiendo influido no solamente la técnica sino también que los pescadores eran bastante vagos y desbolados, y María, respetada entre los tipos pese a ser mina y encima una medio india salvaje expulsada de la tribu, los disciplinó y organizó para que laburasen como la gente. Algunos dicen que las mujeres de los pescadores le agarraron inquina, pero no debe ser cierto porque si no las viejas no hubieran colaborado con ella para ir más allá con la cuestión de la pesca, y armar un sistema de comercialización elemental, pero que sirvió para recortarle bastante las alas a los que se aprovechaban de la ingenuidad de los pobladores de Laguna de Raya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero a María la sangre le hervía, se ve que tenía espinas clavadas y necesitaba sacárselas. Ni bien pudo se fue a Caracas, donde sobrevive, se educa y relaciona como puede, hasta llegar a sentar las bases de lo que en el futuro serían asociaciones defensoras de los derechos de la mujer, el indígena y el mestizo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La historia después se diluye, sólo se sabe que volvió a Laguna de Raya donde muere como a los 65 años. La mayoría de los relatos, incluido el del pelícano, pasan a contar que María había heredado de su madre indígena la belleza nativa y unas caderas prodigiosas, pero del padre español unos pechos tabla que, no eran tiempos de siliconas, siempre la entristecieron. Así que cuando María murió, los pescadores y los mestizos le regalaron un hermosísimo par de tetas, bautizando como “Las tetas de María” a los cerros gemelos de la foto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4403346068685736851?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4403346068685736851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4403346068685736851' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4403346068685736851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4403346068685736851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/historias-de-viaje-tres-mujeres_29.html' title='Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 3: Las tetas de María'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9oicF97vSI/AAAAAAAAAEs/ObyFDj-obFI/s72-c/lastetasdemaria.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3395495879328034552</id><published>2010-04-24T04:55:00.000-07:00</published><updated>2010-04-24T05:08:08.582-07:00</updated><title type='text'>El sillón</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A cuento de la Feria del Libro de este año, me acordé que en la del 2002 Julio consiguió un espacio para que unos cuantos fuéramos a leer (ahí esta Julio en la foto coordinando la tropa antes de arrancar), y yo "estrené" este &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9LeJogO62I/AAAAAAAAAEk/1_M0_H6glbw/s1600/Foto4FeriaLibro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5463673555026635618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 136px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9LeJogO62I/AAAAAAAAAEk/1_M0_H6glbw/s200/Foto4FeriaLibro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;cuento. Después vino un tiempo en que íbamos a leer por todos lados, y me acuerdo en especial de una compañera con la que más iba, Mónica Leone, porque en los días previos los demás nos decían: "Eh, otra vez van a leer Analía (el de Moni) y el de la...(el apodo de ´El sillón´, que no lo digo ahora porque tiene que ver con el final)". Además del cuento mío tan "paseado", dejo al final el link a ´Analía´ en el blog de Moni.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El sillón&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Federico se puso de pie para darle cuerda al cucú de la sala. Daba las siete como siempre, hacía años que aquel reloj había dejado de funcionar. Liberada del peso del hombre sobre su falda, Lidia, su esposa, también pudo abandonar el sillón dando un largo resoplido. Luego de practicar algunas flexiones para restaurar la circulación en sus piernas, se acercó con lentitud a la ventana. Aspiró con fruicción el aroma a cebollas que emanaba de la chimenea de la pizzería vecina; aún respirando con dificultad, las flexiones le provocaban cada vez más agitación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Tienes que iniciar pronto una dieta —le dijo a su marido quebrando el silencio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sabía que dirías eso —replicó él malhumorado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Haciendo caso omiso del malestar de su cónyugue, Lidia insistió: —No te fastidies, no hay muchas alternativas. O haces dieta o compras otro sillón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—También podría ser que fueras tú la que se sentara en mi regazo —ofreció Federico, ahora con más amabilidad. Luego de un breve silencio, durante el cual el anhelo del hombre pareció aletear en el eco de su propia voz, ella respondió: —Ya sabes que eso es imposible, siempre tienes erecciones cuando yo me siento sobre tus piernas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Federico clavó sus ojos en los de Lidia. La mujer, con esa permanente expresión asombrada producto de las cirugías estéticas, le sostuvo la mirada por un largo rato, tanto cuanto pudo tolerar el merodeo de una mosca alrededor de la cataplasma de miel y gérmen de trigo que cubría sus mejillas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—¿Sobró algo de miel? —preguntó Federico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Esta mascarilla sólo es recomendada para la piel femenina —respondió Lidia de inmediato.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Ya lo sé, la deseo para untar unas tostadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Pues mira lo que se te ocurre, ya no hay tostadas, Barrabás merendó las últimas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El hombre lanzó una mirada de odio bajo la mesa donde dormitaba Barrabás, el negro félido que Lidia había recogido en un sendero del jardín zoológico. Federico lo detestaba, siempre declaraba que tenía más de salvaje que de minino, que un gato no podía ser tan ladino y traicionero. Sintiéndose observado, el animal salió de su letargo y expresó su disgusto con un gruñido. Él también aborrecía al esposo de su dueña, sólo la presencia de ésta permitía la convivencia entre ambos, si algún día falto alguno matará al otro, repetía ella con frecuencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Federico se acercó al hogar y atizó vigorosamente los leños. Transpiraba profusamente, tal vez a causa de la taza de chocolate que acababa de beber, acaso por el sueter de lana que vestía o quizás porque era pleno verano. El felino entretanto, abandonó su puesto bajo la mesa, se acercó sigilosamente y, cuando se sintió seguro, dio un brinco y se apoltronó en el sillón. Fuera de sí, Federico tomó un diccionario de un estante de la biblioteca y se lo arrojó con fuerza. Falló por más de un metro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—¡Demonios! —gritó. A Federico le fascinaban las películas de Stallone o Van Damme dobladas en Centroamérica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sabes bien cómo me enfada que maldigas —reprendió Lidia, quien compartía el gusto por las mismas películas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El animal abandonó el sillón moviendo la cola y mirándolo con rencor. Haciéndose el distraído, Federico se aproximó al asiento liberado. Dando un salto inusitadamente ágil, Lidia se adelantó y se dejó caer sobre el sofá con pesadez. Luego, permitió al marido sentarse sobre su falda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Es un hecho, tienes que hacer dieta —volvió ella a la carga luego de tomar aire.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Contemporizador, él aseguró: —Bien, te prometo que lo consideraré.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Seamos concretos y comencemos hoy mismo ¿Quieres que prepare para la cena el pastel de bróccoli que siempre hacía Josefina? —propuso Lidia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—¿Josefina era aquella muchacha que empleábamos cuando vivíamos en provincia?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Así es, ¿recuerdas su sabroso pastel?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Recuerdo muy bien a Josefina ¿Y tú te acuerdas de ese joven que la festejaba?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Por supuesto, Rubén era quien más elogiaba a su pastel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Efectivamente, Rubén se llamaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Y elogiaba su pastel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—La quería mucho. Y era tan atento, jamás se presentaba en casa sin algún obsequio de la fábrica de pastas en la que trabajaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sufres una confusión, mientras frecuentó a Josefina, Rubén trabajó en una fábrica de sillones por la mañana y en una de balanzas por la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Qué realidad terrible la de esa pobre gente a quien no le es suficiente un solo empleo para vivir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sin embargo, lo positivo es que estimula su ingenio, por ejemplo, aprovechan los alimentos más económicos para cocinar platillos exquisitos, como el pastel de bróccoli que siempre hacía Josefina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desalentado, Federico se incorporó refunfuñando. Con las piernas agarrotadas, Lidia lo imitó. Ahora debió dedicar más tiempo a las flexiones y cuando acabó, los pechos le subían y bajaban con un ritmo intenso. Pasó un largo rato antes de que su respiración se normalizara. Entonces dijo: —Un día estas flexiones me van a matar. Y todo será por tu culpa —Alerta, el felino permanecía con la cabeza en alto y las orejas erectas, aunque esta vez decidió quedarse donde estaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin responder, Federico encendió el televisor y comenzó a recorrer las trescientas sesenta y siete sintonías del aparato apto para emisiones de televisión satelital. Durante la siguiente recorrida, se detuvo en el canal ochenta y dos, la única frecuencia que podían captar, pues nunca habían instalado cable ni antena.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con entusiasmo, Lidia volvió a su lugar en el sillón y se palmeó repetidamente el regazo diciendo: —Ven con mami, ven con mami tesoro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Federico y el bicho se lanzaron hacia el sillón respondiendo al llamado. El hombre llegó antes gracias al puntapié que descargó en el camino sobre su competidor, que emitió un aullido de dolor. Indignada, Lidia se paró desatando una catarata de recriminaciones. De pronto, sus ojos quedaron inmóviles, abrió la boca buscando aire, se tomó el pecho con ambas manos y cayó tendida junto al sillón. Al cabo de un instante durante el que la fuerte impresión lo paralizó, Federico dio un paso cauteloso en dirección al sillón. La fiera rugió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La policía acudió debido al llamado de los vecinos, el hedor que brotaba del departamento ya resultaba insoportable. A ella la encontraron en el mismo sitio donde había caído muerta y a él, tomado de uno de los brazos del sillón con la garganta desgarrada. La mayor parte de su prominente abdomen había sido devorada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la panterita la llevaron de regreso al jardín zoológico. El traslado no resultó sencillo, sólo pudieron llevarla hasta la jaula cuando se resignaron a transportarla echada sobre el sillón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;EL LINK AL CUENTO DE MÓNICA: &lt;a onmousedown="'UntrustedLink.bootstrap($(this)," href="http://monica-leone.blogspot.com/2007/01/anala.html" target="_blank" rel="nofollow"&gt;http://monica-leone.blogspot.com/2007/01/anala.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3395495879328034552?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3395495879328034552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3395495879328034552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3395495879328034552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3395495879328034552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/el-sillon.html' title='El sillón'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9LeJogO62I/AAAAAAAAAEk/1_M0_H6glbw/s72-c/Foto4FeriaLibro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-1544760975006093738</id><published>2010-04-22T05:49:00.000-07:00</published><updated>2010-04-22T06:01:24.681-07:00</updated><title type='text'>Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 2: Luisa de Arismendi, la esposa de prócer que capaz se merece el bronce más que el marido</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2WyCtSI/AAAAAAAAAD8/RnfGxh_Cfi8/s1600/LUISA+arismendi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462944247642764578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 170px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2WyCtSI/AAAAAAAAAD8/RnfGxh_Cfi8/s200/LUISA+arismendi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; A esta segunda historia me la contaron cuando fui a la fortaleza de Santa Rosa en La Asunción, la capital de la Isla Margarita. La fortaleza no es gran cosa (aunque, rimbombantes, la llaman castillo), la construcción típica de los fuertes costeros españoles para defenderse de los franceses e ingleses, y encima se nota que los retoques de manteni&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2n-oH9I/AAAAAAAAAEE/L5RGb2JHiI4/s1600/fortaleza+de+santa+rosa+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462944252258951122" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2n-oH9I/AAAAAAAAAEE/L5RGb2JHiI4/s200/fortaleza+de+santa+rosa+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;miento le hicieron perder los rasgos antiguos más interesantes. Pero ahí está el calabozo donde estuvo presa Luisa de Arismendi en 1815, con apenas 16 años y embarazada, durante las batallas &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2xLDagI/AAAAAAAAAEM/flueR3FcrfM/s1600/calabozo+luisa+arismendi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462944254726990338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 150px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2xLDagI/AAAAAAAAAEM/flueR3FcrfM/s200/calabozo+luisa+arismendi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;por la independencia de Venezuela.&lt;br /&gt;El marido, Juan Baustita Arismendi, estaba fugado de los españoles y refugiado en un cerro de la isla. Entonces, a los colonialistas se les ocurrió meter a la mujer en ese calabozo para que el tipo se rindiera. La cuestión es que Arismendi les mandó a decir que prefería vivir sin esposa antes que sin patria (y de acuerdo a lo que me han opinado cuando lo conté, esto da para discutirse sin machismo ni feminismo, porque con independencia de sexo algunos/as han dicho que el tipo estuvo bien y otros/as que fue un cagador), así que Luisa, encadenada en un calabozo de 2 x 1 sin ventanas, fue hambreada, torturada y violada, pero no pudieron obligarla a decir dónde estaba el marido. Encima, a la pobre pendeja se le murió la hija ni bien la parió y los garcas éstos, le dejaron 2 días el cadavercito para que viera como se iba pudriendo. En una de las refriegas Arismendi toma de rehén a Cobián, un poronga de los españoles instalados en Margarita, que ahí se enloquecen y se ensañan peor con Luisa. Hasta hubo un coronel que quiso decapitarla, y zafó porque la mayoría seguía pensando que en algún momento, o la chica entregaba datos para encontrar al marido, o él se entregaba para que la soltaran.&lt;br /&gt;Para acabar de completarla, Arismendi arma un asalto a la fortaleza y lo hacen bosta, él puede escaparse pero a Luisa la sacan del calabozo para hacerle ver el fusilamiento de los prisioneros, vuelcan al aljibe la sangre de los muertos y después la obligan a tomar de la pestilencia que sacan con un balde de ese aljibe. La mina, bah, la nenita, 16 años tenía les hago acordar, lo mismo siguió plantada en su resistencia. Como se ve, hijos de puta hubo siempre, pero huevos gigantes como estos ovarios no creo que muchos.&lt;br /&gt;A los revolucionarios de Margarita les empieza a ir cada vez mejor en las batallas, así que de miedo a que puedan rescatarla, al otro año los españoles la llevaron al fortín de Pampatar (Castillo San Carlos de Borromeo), &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG3FnLFBI/AAAAAAAAAEU/iVNFmYoJai8/s1600/Castillo+San+Carlos+de+Borromeo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462944260213642258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG3FnLFBI/AAAAAAAAAEU/iVNFmYoJai8/s200/Castillo+San+Carlos+de+Borromeo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;después a la prisión de La Guaira y al final al convento de la Inmaculada Concepción en Caracas, siempre incomunicada y siempre en las peores condiciones. Y la gran cagada es que con la manzana rodeada, enfurecidos por no poder quebrar a Luisa, la embarcan a Cádiz a fines de 1816.&lt;br /&gt;Unos piratas atacan el barco, lo chorean y dejan a los pasajeros en los Azores y, vaya a saber qué santo habrá estado de guardia pues, aunque no puede volverse a Venezuela porque llega antes otro barco español y termina nomás en Cádiz, el Capitán General de Andalucía, ante las recontraputeadas de Luisa por todo lo que le habían hecho (pero sobre todo porque el tipo era un burócrata y no tuvo a la vista los papeles de la detención, que se habían quedado en el barco afanado), le reconoce categoría de confinada y hasta le otorga una pensión y le permite quedar recluida en casa de un médico en vez de una cárcel.&lt;br /&gt;Igual, las cosas no estaban bien, porque sobre el pucho le quieren hacer firmar una declaración de lealtad al rey de España y a renegar de la filiación patriota de su marido, a lo cual Luisa respondió: “el deber de mi esposo es servir a la patria y luchar por libertarla”. Y ahí se pudrió todo de nuevo.&lt;br /&gt;Por suerte, algunos no eran tan jodidos y a esos Luisa les cayó bien con el tiempo, así que en 1818, un coronel republicano la ayuda a fugarse en un barco norteamericano, va a parar a Filadelfia desde donde, 4 años después de haber sido presa por primera vez, vuelve a Margarita. No sé bien si es entonces cuando se reencuentra con el marido porque está prófuga hasta el año siguiente, cuando el Consejo de Indias dicta una resolución que l&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG3c6MWGI/AAAAAAAAAEc/UM2apNuDrEk/s1600/Estatua+Luisa+Arismendi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462944266467432546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG3c6MWGI/AAAAAAAAAEc/UM2apNuDrEk/s200/Estatua+Luisa+Arismendi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;e concede libertad absoluta.La historia termina casi bien. Vive con el marido casi 45 años y tiene once hijos, pero a los 65 se resbala regando las plantas del jardín y se desnuca. Una mierda que semejante hembra nutricia haya tenido una muerte tan pelotuda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-1544760975006093738?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/1544760975006093738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=1544760975006093738' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1544760975006093738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1544760975006093738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/historias-de-viaje-tres-mujeres_22.html' title='Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 2: Luisa de Arismendi, la esposa de prócer que capaz se merece el bronce más que el marido'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S9BG2WyCtSI/AAAAAAAAAD8/RnfGxh_Cfi8/s72-c/LUISA+arismendi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7875593184184990789</id><published>2010-04-17T05:30:00.000-07:00</published><updated>2010-04-17T05:31:38.931-07:00</updated><title type='text'>Amortaja</title><content type='html'>La muerte es natural, muy natural, tan natural que no puede hacerse diferencia entre un muerto de viejo, un infartado a la edad de los infartos, un elegido por un cáncer precoz, un chico atropellado por un tren o un muerto por la mano de otro. Yo lo sé, he visto cientos de cadáveres y lo sé. También sé que muy pocos lo sienten así, muy pocos sienten que la muerte es más natural que la vida, mucho más natural. No se dan cuenta, la mayoría no se da cuenta.&lt;br /&gt;Eso puede traerme problemas. Que los erróneos sean mayoría puede traerme problemas. Conozco a los erróneos, yo mismo pude ser uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy exhausto. Tengo que descansar. Presagio que voy a necesitar de todas mis fuerzas. Y lucidez de pensamiento. Me recuesto al lado de Lucía y me miro en sus gigantes ojos verdes, fijos, aún amantes. Previniéndome de los erróneos. Desde afuera, la luz y el ruido de esta mañana de jueves se han inmiscuido, irremediablemente, entre los dos. Me asomo por la ventana para mostrarle mi odio a esa mañana invasora. Una fila de cuatro taxis, marchando casi a paso de hombre, fastidian por igual a peatones, dos colectivos y varios autos particulares. Cuando me echaron de la financiera manejé un taxi. No duré ni un mes. Cosas como estas fueron las que me molestaron, humillar la voluntad de pegar un volantazo, apartarme del cordón y acelerar aunque no llevara pasajero. Y los códigos de los taxistas. Y perderme cada vez que me sacaban del centro. Y aguantar la desconfianza, la soberbia, de los que subiéndose a un taxi se sienten jefes por un rato. Después del taxi vino el locutorio. De noche. Al principio no fue tan malo. Leía, escribía, escuchaba música, navegaba por Internet, a veces dormía. El dueño empezó a caer pasado de merca, o en abstinencia, a las tres o cuatro de la madrugada, siempre violento, quejándose de la poca recaudación, diciéndome “no vayás a querer cagarme negro de mierda”. Una vez me dijo que le gustaba mi culito. Ahí me fui. Anduve un mes sin un peso y terminé aceptando un trabajo que me consiguió el amante de mi vieja. No quería pero no tuve más remedio, el tipo le había calentado la cabeza a mi mamá diciéndole que yo era un vago, un atorrante, que qué hacía a mi edad todavía viviendo con ella, que él estaba gustoso de mantenerla pero que yo me aprovechaba de la situación, todo eso le escuché decir, a través de la puerta del dormitorio, una tarde que no me oyeron llegar al departamento. El trabajo era en una fábrica de artículos de limpieza en Berazategui, yo tenía que controlar la entrada de la materia prima y la salida de las cajas con los productos elaborados y, al final del día, pasarle las planillas al encargado. Una pavada, pero tenía que levantarme temprano porque la fábrica quedaba lejísimos y a lo largo del día me aburría como un hongo. En ese tiempo mantuve más conforme al tipo que andaba con mi vieja, aunque lo mismo me mandó a marcar de cerca por una especie de capataz, un pelado que desde el vamos me cayó antipático. Sólo por el asunto de mi mamá aguanté más tiempo que con el taxi y el locutorio.&lt;br /&gt;El que me salvó fue Lucho. Me contó que se iba de Limpilandia para trabajar en una funeraria, que necesitaban a otro para la noche, que no hacía falta experiencia, que si yo quería lo hablaba al dueño. Le dije que sí y, acabada la quincena, empecé. La primera noche conocí a Pérez, un flaco de unos cuarenta años que había renunciado porque se volvía a su pueblo, él tenía que enseñarme a trabajar con los muertos. Pérez estaba contentísimo y más que dispuesto a pasarme los secretos del oficio, él odiaba toquetear cadáveres y odiaba la ciudad, la oportunidad de regresar adonde había nacido le equivalía a haberse ganado el gordo de Navidad. Fue una cosa teórica porque no cayó ningún cliente. Lo mismo a la otra noche. Recién a la tercera tuve la posibilidad de verlo trabajar con un anciano consumido que, después de Pérez y rumbo a la sala de velatorio, parecía veinte años más joven. Tengo que reconocer que pese a su aversión, mi entrenador era un profesional. Al otro día atendió a dos, una gorda a la que nos costó encastrar en el ataúd y un tipo con el que Pérez no se esmeró, porque se había suicidado tirándose abajo de un tren y lo iban a velar a cajón cerrado. Otra vez nada la siguiente noche. A la sexta me dejó participar. Me tocó limpiarle, cortarle y esmaltarle las uñas a un morochazo de treinta y pico largos, que se había pasado con el esnife y el whisky, todavía tenía olor a vómito, Pérez me hizo rociarlo con perfume y pegarle los labios con la gotita, porque la boca le había quedado abierta y daba impresión la lengua negra que se le aparecía entre los dientes. “Hoy te las arreglás solo pibe”, me dijo a la séptima noche, y me las arreglé muy bien con el petiso sesentón que apareció a eso de las cuatro, cuatro y media, tanto que cuando terminé, el flaco Pérez sentenció: “qué raro sos pibe, parece como que lo hubieras disfrutado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de una sombra de miedo, estoy feliz. Creo poder discernir que la adrenalina de esta felicidad es más espesa, más torrencial que la adrenalina del miedo. Detesto sentir miedo aunque no sea mucho, no es justo que me suceda. Pero sé que lograré congelar esa sensación y quedarme solamente con la que me complace, me nutre. Lo mismo, sé que crucé una frontera y los erróneos no van a perdonar mi diferencia, mi capacidad de tomar lo que a todos nos ha sido concedido pero sólo está reservado a los que nos atrevemos. Como yo me atreví. Es imposible de que sean capaces de entenderlo. Lucía sí, estoy seguro que ella lo hubiera entendido, lo entiende. Es bueno saber eso, y es bueno saber que tengo tiempo, la ignorancia de los erróneos me da tiempo, gracias a su ignorancia estoy seguro de que voy a conjurar los problemas que puedan traerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que el flaco Pérez se fue definitivamente, se le hizo una despedida a eso de las ocho de la mañana, para que hubiera más compañeros, que estuviéramos los del turno noche que dejábamos el servicio y los del turno mañana que recién lo tomaban. Teníamos dos velorios, pero ambos habían arrancado a la siesta del día anterior, de modo que, salvo que justo cayera un muerto fresco, calculamos que mucho trabajo no iba a haber. Improvisamos una mesa con la tapa de un cajón barato y dispusimos ahí triples de miga, alfajorcitos de maizena y vasos de plástico con Coca y Fanta. Silvia, una chica que se ocupaba de la parte contable, tomó Sprite light. No cayó ningún finado y la fiesta estuvo linda. Al irse, Pérez me dio un abrazo, me deseó suerte y me recomendó que no me lo tomara tan en serio. No sé por qué, un poco me emocioné.&lt;br /&gt;Justo la primera noche que estuve solo, llegó el cuerpo de una chica joven. Se llamaba María del Carmen Barrientos y tenía diecinueve años, eso vi en el certificado de defunción. Como era del interior no había que preparar velatorio, sólo acondicionarla en el féretro y proveer un furgón para el traslado. Tenía puesto un camisolín de hilo, lleno de florcitas rosadas y celestes, casi transparente. Sus brazos y piernas ya estaban rígidos, pero todavía no se había enfriado del todo. Desnuda era hermosa. Me asqueé de mí por tener una erección. Fue la única vez que me pasó, supongo que por la inexperiencia, desde entonces en más lo empecé a disfrutar sin vestigios de esos horrores propios de los erróneos.&lt;br /&gt;Tuve amantes de toda clase, inclusive una negra y dos chinas. Por desgracia, no tenía muchas oportunidades, nunca me gustó que fueran demasiado grandes y justamente la desgracia toca con mayor frecuencia a las demasiado grandes. En un período de escasez, probé con un adolescente varón pero no me gustó. Fue la excepción y descuento que a causa de su sexo, porque con sus más y sus menos siempre fue gratificante. Y nunca fracasé, salvo con una pelirroja que por una cuestión judicial había estado demorada en cámara de frío y no pude separarle las piernas, y otra, también pelirroja aunque no tanto, que me la entregaron con una autopsia desprolija, un tajo de la garganta al ombligo cosido como un matambre y los pechos mal reacomodados.&lt;br /&gt;Fueron más de diez años, diez años intensos, lujuriosos, omnipotentes. Cada noche, al momento de transponer las puertas de la funeraria, se abría la posibilidad de una aventura, eso era lo más excitante, después no importaba si esa noche, y la otra, y la otra, no ocurría nada, yo sabía que a la siguiente, o a la otra, o la otra, más tarde o más temprano, una nueva presa asomaría, tal certeza ni siquiera exigía paciencia.&lt;br /&gt;Entonces apareció Lucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajar de noche reduce la vida social. Yo dejaba la funeraria a las ocho, dormía hasta las cuatro de la tarde, me duchaba, almorzaba, miraba tele hasta eso de las once y ya tenía que volver. No había tiempo para nada. Y para peor, mi día franco era el miércoles. Los dueños estaban contentos conmigo y dos o tres veces ofrecieron premiarme cambiándomelo al sábado, pero yo ya estaba acostumbrado y no quise. Además, estadísticamente, los sábados habían sido los mejores días.&lt;br /&gt;Conocer a Lucía fue entonces pura casualidad. Sus padres y el hermanito menor habían fallecido en un accidente de ruta, ella se desmayó en ese velorio familiar y yo ayudé a atenderla. Cuando la vi recostada en un diván dispuesto en un cuartito para ocasiones como esas, estaba tan pálida que parecía muerta. Creo que en ese instante me enamoró.&lt;br /&gt;Olvidado del arte de la seducción, tuve muchos tropiezos, todos disimulados porque a ella ni se le cruzaba por la cabeza que yo pretendiera conquistarla en medio de un duelo tan reciente. Sólo al cabo de seis meses se dio cuenta, primero se sorprendió, después se escandalizó, más tarde se enterneció, me pidió tiempo y, aunque me mantuvo a cierta distancia, no dejó de verme. Me advirtió que, si bien desde la muerte de su familia estaba sola, antes del accidente había tenido una vida sexual muy agitada, muchos hombres e incluso alguna que otra mujer. Me confesó que ella no había estado en el coche el día del accidente, precisamente para no perderse un menaige a trois organizado por una compañera de la facultad con el profesor de Historia del Arte. No me importó, todo eso había terminado y ella sería para mí solo, estaba estúpido de alegría, mi amor era tanto que desde el mismo momento en que la conocí no la traicioné, jamás amé a otra mujer, pese a que, extrañamente, muertas jóvenes muy apetitosas empezaron a caer a la funeraria con una habitualidad inusual.&lt;br /&gt;No me costó ningún esfuerzo. Amaba, amo, tanto a Lucía, que estar a su lado fue, es, una gloria, a tal extremo que dudé de mis certezas y estuve a punto de sumarme a los erróneos. Si hasta hubo un largo tiempo que lo intenté, pero sólo estuve verdaderamente confundido la semana que siguió al día que Lucía aceptó mi amor, por culpa de los paseos en los parques, el cine, las cenas románticas, ese sábado que falté a la funeraria y bailamos boleros en su departamento, las palabras, los besos. Después no, después de la tercera vez que quise amarla y no pude ya no estuve confundido, me demoré un largo tiempo sólo por la indecisión que a veces tenemos los que no estamos muertos, por la falta de coraje para asumirme distinto, ser minoría, o ser solo, pese a estar seguro de la verdad.&lt;br /&gt;Pero fui capaz de apartar eso y la maté. La maté porque la amaba. La amaba y no podía amarla. Por eso la maté y al fin pude amarla y quedaron atrás los fracasos y su humillante paciencia y comprensión. La maté y la he amado, con más placer que a ninguna otra, ya es mañana plena y hace horas que estoy haciéndole el amor, colmado, gozoso, feliz, he perdido la cuenta de cuántas veces la penetré, la disfruté, habrán sido seis, siete, quizás ocho erecciones magníficas, vigorosas, seis, siete, quizás ocho explosiones de mi torrente inundando sus fuentes muertas.&lt;br /&gt;Naturalmente muertas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7875593184184990789?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7875593184184990789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7875593184184990789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7875593184184990789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7875593184184990789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/amortaja.html' title='Amortaja'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4864662143639406713</id><published>2010-04-15T18:34:00.000-07:00</published><updated>2010-04-15T18:50:49.822-07:00</updated><title type='text'>Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 1: Teresa Carreño, la que casi le puso a Lincoln un piano de sombrero</title><content type='html'>Esta historia la conocí visitando en Caracas el Centro Cultural Teresa Carreño, un c&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8fBMi18VAI/AAAAAAAAAD0/AgidXj7WI-Y/s1600/imagen+de+teresa+carre%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460545494465664002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 208px; CURSOR: hand; HEIGHT: 168px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8fBMi18VAI/AAAAAAAAAD0/AgidXj7WI-Y/s320/imagen+de+teresa+carre%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;omplejo con un diseño arquitectónico soberbio tanto exterior como interior, obras de arte que lo ornamentan (impresionante “Cubos virtuales blancos sobre proyección amarilla”, que cuelga del techo del foyer), y un teatro muy moderno y funcional para dramaturgia, ópera, ballet y conciertos, con escenarios desplazables, cuatro subsuelos de talleres de escenógrafos, vestuaristas y tramoyistas, telón cortafuegos, impecable distribución de todas las comodidades y una acústica basada en un sistema de “nubes de sonido”, que consiste en placas metálicas que fueron diseñadas y probadas una por u&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_w-u0cEI/AAAAAAAAADU/aL3sKpmcFjU/s1600/vista+exterior+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460543921404014658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_w-u0cEI/AAAAAAAAADU/aL3sKpmcFjU/s320/vista+exterior+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;na y en conjunto.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_xQcZtsI/AAAAAAAAADc/LeiAxG2gKwc/s1600/teatro+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460543926158603970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 201px; CURSOR: hand; HEIGHT: 204px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_xQcZtsI/AAAAAAAAADc/LeiAxG2gKwc/s320/teatro+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_xkxnozI/AAAAAAAAADk/2DmJHKWL-RM/s1600/cubos+virtuales+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460543931616305970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 181px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8e_xkxnozI/AAAAAAAAADk/2DmJHKWL-RM/s320/cubos+virtuales+cc+teresa+carre%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre de Teresa, un compositor de música para piano, había puesto toda su esperanza en que la hermana mayor de Teresa fuera la ejecutante famosa de sus obras. Pero parece que la hermana de Teresa era bastante tronco. Una noche el padre escucha la interpretación, perfecta, de una de sus composiciones más difíciles, se acerca a la sala ilusionado con que es su hija prelidecta la que está al piano, pero no, es Teresa, que para ese tiempo habrá tenido 6 o 7 años. Esto era a principios de la década de 1860 y como habrá sido la cosa desde ahí que, en 1862, antes de cumplir los 9, dio un recital público en el Irving Hall de Nueva York, donde estaban viviendo porque el padre y casi toda la familia tuvo que rajarse de Venezuela por la Guerra Federal, sin un mango, y la pendeja mantuvo tocando piano a los 13 o 14 que eran.&lt;br /&gt;En 1866 se fue a estudiar a París y entre 1871 y 1885 dio conciertos en los auditorios más porongas de Europa, América, Sudafrica, y Oceanía, además de haber sido solista de la filarmónica de Berlín y haberse hecho amiga de, entre otros, Brahms (que para elogiarla dijo que “tocaba como UN pianista”), Liszt, Wagner y Clara Schumann.&lt;br /&gt;Cuando se vuelve a Caracas, el presidente de Venezuela le encarga organizar la temporada de ópera, que fracasa porque los forros de la sociedad de ese tiempo le hacen un boicot porque es divorciada; se nota que juá, la chica no era de someterse a los prejuicios porque a esa altura del partido iba por su segundo marido y, para principios de 1900, por el cuarto, que encima era su segundo cuñado.&lt;br /&gt;Siguió haciendo giras y conciertos y también componiendo (es autora de más de 40 piezas). Acabó viviendo en Nueva York, donde se murió en 1917. Lincoln la invitó a tocar en la Casa Blanca y, como el piano estaba desafinado, estuvo ahí de alzarse a la mierda, saltó de la banqueta y dijo que no tocaba más. Parece que Lincoln zafó del papelón porque le pidió “The Mockingbird”, su canción favorita, que resultó ser la misma que de Teresa.&lt;br /&gt;Para mí que Lincoln lo sabía y, también para mí, que Teresa se hizo la boluda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4864662143639406713?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4864662143639406713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4864662143639406713' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4864662143639406713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4864662143639406713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/historias-de-viaje-tres-mujeres.html' title='Historias de viaje: tres mujeres venezolanas, Parte 1: Teresa Carreño, la que casi le puso a Lincoln un piano de sombrero'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S8fBMi18VAI/AAAAAAAAAD0/AgidXj7WI-Y/s72-c/imagen+de+teresa+carre%C3%B1o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8444285847802907014</id><published>2010-04-08T18:52:00.000-07:00</published><updated>2010-04-08T18:59:09.789-07:00</updated><title type='text'>Grieta de fatiga (Fabio Morábito)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S76Ji3fSvLI/AAAAAAAAADE/fQqz-infnvg/s1600/grieta+de+fatiga.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457951030523378866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 189px; CURSOR: hand; HEIGHT: 303px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S76Ji3fSvLI/AAAAAAAAADE/fQqz-infnvg/s400/grieta+de+fatiga.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Supe de este tipo por una entrevista que le hizo Oliverio Coelho a cuento de “Emilio, los chistes y la muerte”, una novela que nomás saber algo del argumento, enseguida tuve ganas de leer pero todavía no la pude conseguir. Ahora, después de leer los 15 cuentos de “Grieta de fatiga” (gracias Carina), las ganas se han multiplicado, porque la prosa de Morábito es una vaselina de tanta fluidez y ojo, que este valor es de mérito porque ninguno de los 15 cuentos pueden considerarse objetivamente fáciles, así que, colofón, escribir fácil es difícil.&lt;br /&gt;No es lo único y ni siquiera lo principal. Todos los cuentos están plagados de complejidades de la naturaleza humana, que se perciben y provocan sin necesidad de que el autor las haga explícitas, muy por el contrario, emergen con toda claridad de una escritura sutil, o al menos alejada de lo directo, en fin, puro arte literario como yo lo concibo y me gusta. “El tenis de los viernes”, el 6° cuento, es para mí emblemático en este sentido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pienso que ninguno de los inicios de cuento puede considerarse atrapador, pero todos desatan intriga, no esa clase de intriga ligada con el suspenso o el secreto a develar, sino más bien una cosa como de ¿a dónde me quiere llevar este tipo? Y uno quiere ir.&lt;br /&gt;Los menos de los finales son cerrados, y estuvo bien cuando Morábito eligió terminarlos así (“El gesto”, por ejemplo); la mayoría de los cuentos (y también estuvo bien) siguen más allá del punto final o, como en “Huellas”, es uno el que se queda queriendo cerrar el cuento.&lt;br /&gt;En “Huellas” justamente, me quiero detener un poquito. Es el primero de los cuentos y el que más me gustó de una antología en la que cuesta elegir un favorito (bueno, no hace falta). “Huellas” es una montaña rusa, en menos de seis páginas la cabeza del protagonista pone al lector en alternativos estados de intensidad, tensión y, digamos, desinfle, con una consistencia de tanque blindado. “Armaduras”, el 14°, también me parece especialmente recomendable, cerrado tras una comedia graciosísima con un final de efecto; creo que en este cuento es donde más se arriesga Morábito y le salió fenómeno.&lt;br /&gt;Bueno, nada más para lo que da este espacio. Para terminar sólo un obvio llamado a la solidaridad: ¿a quién le compro “Emilio, los chistes y la muerte”?, o ¿quién me lo presta?, ¿o me lo regala? (jé), o ¿a quién se lo puedo robar?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8444285847802907014?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8444285847802907014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8444285847802907014' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8444285847802907014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8444285847802907014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/04/grieta-de-fatiga-fabio-morabito.html' title='Grieta de fatiga (Fabio Morábito)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S76Ji3fSvLI/AAAAAAAAADE/fQqz-infnvg/s72-c/grieta+de+fatiga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-1890142844651275088</id><published>2010-03-04T15:25:00.001-08:00</published><updated>2010-03-04T15:27:17.011-08:00</updated><title type='text'>Nocturno de Chile (Roberto Bolaño)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S5BBveQ-1sI/AAAAAAAAAC8/ajrS4jQxywc/s1600-h/Bola%25C3%25B1o.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444924233324877506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 113px; CURSOR: hand; HEIGHT: 134px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S5BBveQ-1sI/AAAAAAAAAC8/ajrS4jQxywc/s320/Bola%25C3%25B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Está buena esta impunidad que da el facebook o el blog y, aunque me gustaría que fuera al revés, está bueno ser un tipo aficionado a la literatura que se gana la vida de otra cosa y no con la literatura, porque pienso que si me ganara la vida como escritor o crítico o “reseñador” o cosa parecida, quizás tendría represiones (propias y/o externas) para hablar mal de una novela de una de las “vacas sagradas” del momento. De todas formas, y si bien precisé la introducción porque un par de cosas malas tengo para decir, la novela me resultó de buena a muy buena. Me costó al principio entrarle al registro narrativo, y también se me hizo pesado el texto sin organizar en capítulos, ni siquiera en párrafos, pero a las veinte o treinta páginas ya me puse en onda y la novela empezó a pegarme saludablemente; el recuerdo febril del protagonista —en muchas partes me sonó onírico— está logrado con esa desprolijidad que tiene Bolaño para narrar, y que uno no demora en darse cuenta, igual que por ejemplo en “Los detectives salvajes” y en “2666”, no tanto en “Estrella distante”, “Putas asesinas” y “El gaucho insufrible” (es todo lo que leí del tipo hasta ahora), que esa desprolijidad responde a una forma muy pensada y muy cuidadosa, y que si escribiera lo mismo con prolijidad, el efecto no sería el mismo. También me gustó, mucho, la progresión narrativa, porque hay un “in crescendo” que tiene en simultáneo no solamente episodios cada vez más intensos (hasta llegar a un final de gran impacto), sino también una profundización en el conocimiento de los rasgos del personaje, de manera que resulta una construcción a través de la cual el lector lo va conociendo a medida que avanza en la lectura y recién en las últimas páginas tiene sacada la ficha completa acerca del pensamiento, la ideología del susodicho personaje, que no lo he dicho hasta acá, se trata de un cura, viejo ya, memorando en una noche, una sola noche, sus vivencias en Chile durante los años previos a Allende, durante Allende, Pinochet y los primeros tiempos de la democracia. Lo que no me gustó de la novela y justifica la introducción de estas líneas, han sido por una parte, dos cosas que ya me fastidiaron en otros trabajos de Bolaño, el exceso (realmente abrumador) de referencias a autores y el exceso de episodios anecdóticos en la trama. De esto último ya había tenido una sobredosis en “2666”, en la parte de los hallazgos de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, y acá, menos pero igual excesivo, con una cuestión de curas europeos que entrenan halcones para cazar palomas y combatir así el daño que las cacas le hacen a las fachadas de las iglesias. Y en cuanto a lo de las referencias a autores, ya parece un ejercicio narcisista (prestame la expresión Carina) que aburre soberanamente y a mí por lo menos, como lector medio que ni siquiera conoce a muchos de los que nombra (y que inclusive podría tragarse a alguien inexistente, si en la ficción Bolaño creyó necesario inventarse un autor), no me suma nada en términos de elementos de la trama. Por otra parte, la revelación explícita al final de quién es el “joven envejecido” (un personaje al que el cura habla y escucha en sus pensamientos durante su noche de fiebre), en lo que pareciera ser fruto de una desconfianza al lector, se estropea sin ninguna necesidad la sutileza que esa cuestión tenía hasta ahí. Pero bueno, fuera de esto (que qué se le va a hacer, ni Bolaño es perfecto) la novela es 100% recomendable, gracias a “Dudo de Todo” que me la prestó (otra ventaja, estos agradecimientos “públicos” no podría hacerlos si fuera “reseñador” profesional). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-1890142844651275088?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/1890142844651275088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=1890142844651275088' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1890142844651275088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1890142844651275088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/03/nocturno-de-chile-roberto-bolano.html' title='Nocturno de Chile (Roberto Bolaño)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S5BBveQ-1sI/AAAAAAAAAC8/ajrS4jQxywc/s72-c/Bola%25C3%25B1o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4024138640503963904</id><published>2010-02-16T15:45:00.000-08:00</published><updated>2010-02-16T15:50:25.765-08:00</updated><title type='text'>Colonia (Juan Martini)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S3svLXg_gLI/AAAAAAAAAC0/KCXDvXDTRVM/s1600-h/tapa+de+colonia+-+juan+martini.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438992847317467314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 69px; CURSOR: hand; HEIGHT: 104px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S3svLXg_gLI/AAAAAAAAAC0/KCXDvXDTRVM/s320/tapa+de+colonia+-+juan+martini.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una novela a la que me costó un poco de trabajo “entrarle”, pero una vez que lo conseguí (no más de unas páginas), el clima que consigue (y sostiene) Martini es buenísimo. Además del protagonista (Balbi, un interno de esa colonia que no se sabe bien, y no importa, qué clase de instituto de salud es) se despliega un mosaico de personajes enigmáticos, oscuros, intensos, no hay uno solo que no interese, no hay uno solo que no diga, en algún momento de la trama, algo que no merezca pararse en la lectura y ponerse a pensar o, al menos, a paladear. Tendría parvas de esos ejemplos pero me quedo con uno de los últimos (y seguro que no por mejor sino por más fresco): &lt;em&gt;“…las cosas suceden cuando suceden, y cuando terminan lo que queda es esa baba estúpida, débil y sucia que llamamos recuerdo. El recuerdo no es real. El recuerdo es lo que inventamos para convencernos de que un sentimiento, a veces, existió…”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La novela entonces se disfruta por partida doble, ya que con mucho manejo Martini escribe una historia salpicada de varios episodios intensos que vienen a sacudir ese clima prevalentemente sórdido, triste y enfermo, y a la vez, la galería de seres que protagonizan esos episodios y habitan ese clima y la geografía tan bien descripta de “la colonia” y su entorno, son, en su extrema particularidad, tanques de una notable solidez.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Finalmente, Martini tiene un oficio, una voz, un registro al que no hay con que darle, y casi siempre acierta con el cómo cada quién (narrador incluido) tiene que decir cada cosa. Tal vez se me desacomodó un poco solamente en una parte en la que Balbi entra en unos devaneos acerca de la ideología política de él y de su padre, que a mí me vino sobrando. Y también me provocó alguna duda la puntuación en la prosa (es bastante especial, a veces, en medio de una lectura casi siempre fluida, me obligó a detenerme y releer, como si faltaran comas en algunos párrafos, aunque finalmente termina funcionando) y cierta elección de la cantidad y calidad de adjetivos. En cambio me pareció muy interesante, muy propio del “retorcimiento” de los personajes, vueltas sobre cuestiones intrascendentes para el común de la gente (por ejemplo, en boca del celador: &lt;em&gt;"El hombre que llegó el lunes a la Colonia está sentado en una silla, frente a una mesa, y escribe en un cuaderno con una lapicera. El celador sabe que hay gente que piensa que una lapicera es una pluma estilográfica. El celador reconoce, en su fuero interno, que el sentido de la palabra &lt;estilográfica&gt;se le escapa. Pero no quiere hablar de estas cosas con su jefe”&lt;/em&gt;).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En fin, prácticamente ningún pero, al punto de que (ya me había pasado cuando leí Puerto Apache) cuando entré al blog de Juan Martini reprimí con energía clikear la pestaña “Taller literario”: por más adicto que sea, no puedo hacer cuatro talleres en el 2010.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4024138640503963904?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4024138640503963904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4024138640503963904' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4024138640503963904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4024138640503963904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/02/colonia-juan-martini.html' title='Colonia (Juan Martini)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/S3svLXg_gLI/AAAAAAAAAC0/KCXDvXDTRVM/s72-c/tapa+de+colonia+-+juan+martini.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3720828203336632848</id><published>2010-01-17T07:44:00.000-08:00</published><updated>2010-01-17T07:46:07.482-08:00</updated><title type='text'>Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc</title><content type='html'>Así promocionaban carteles en letras negras sobre fondo naranja, de eso me acuerdo bien, con un dibujo de Jimi Hendrix azotando la guitarra. Era enero del 70, yo estaba por cumplir 15 años, y me tenían medio enloquecido, de los que más me vienen a la memoria, Jimi Hendrix, Crosby, Stills, Nash &amp;amp; Young, Blood, Sweat &amp;amp; Tears, Joe Cocker, The Who, Creedence, Janis Joplin, Santana y Joan Baez, todos nenes (y nenas) que habían roto todo en Woodstock 69, el mejor concierto hippie de la historia, “tres días de paz y música” en agosto de 1969.&lt;br /&gt;A los pibes de Santa Fe no nos había llegado mucho, pero Pablo Mudry, el cabezón José y yo, estábamos más al tanto gracias al “viejo” Caminitti (y las comillas van porque en ese entonces, Caminitti ni habrá tenido 40 pirulos), un rengo de bastón elegante, barba y pelo largo, el único hippie auténtico que teníamos a mano, el que nos enseñó a tomar cerveza al natural engordada con ginebra, el único al que hasta ese tiempo habíamos visto fumarse un porro de verdad, porque nunca pudimos comprobar a ciencia cierta la especie de que Pololo y Sarzotti habían criado unas plantas en el fondo de la casa de la abuela del gringo Velocci.&lt;br /&gt;El viejo Caminitti se hacía unos mangos en un altillo de la Avenida López y Planes, en Barranquitas, arriba de una ferretería, haciéndonos escuchar a los monstruos a veces en long plays, a veces en cassettes y, lo más, en grabaciones de cinta abierta que él mismo armaba y, después de esperar no menos de dos semanas, conseguir y vendernos discos que ni siquiera en Breyer, la disquería más importante de Santa Fe, se podían encontrar. Yo ahorraba la guita del colectivo gastando el camino y las suelas al Nacional Simón de Iriondo, Facundo Zuviría-San Jerónimo-Mendoza, como 50 cuadras, para poder comprarle por lo menos dos discos al mes.&lt;br /&gt;Los que escuchábamos esa música nos sentíamos superiores a los que todavía no se habían despegado de las estelas de Palito Ortega y Sandro, pero respetábamos más, y poco a poco también los fuimos incorporando, a los que le daban pelota a los argentinos, Lito Nebbia y Los Gatos, Almendra, Manal, Vox Dei y Arco Iris, que encima sí se conseguían en Breyer.&lt;br /&gt;En ese punto estábamos cuando llegó Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc.&lt;br /&gt;La isla Berduc queda camino a Paraná y ahí estaba, antes de que se hiciera el Túnel Subfluvial, el atracadero de balsas para cruzar a Entre Ríos. La cosa había sido programada para tres días seguidos igual que en Woodstock, con grupos y solistas de Santa Fe y Entre Ríos, la verdad es que no conocíamos a casi ninguno de los anunciados, pero en nuestras cabezas la lógica no funcionó, nuestras cabezas deliraron e imaginaron que se avecinaba una experiencia mística, que íbamos a estar en un Woodstock vernáculo que iba a terminar siendo la envidia de los porteños y rosarinos pelotudos, incapaces de tener los huevos para hacer algo parecido, nuestras cabezas imaginaron música, amor y paz y todo lo que eso traía puesto.&lt;br /&gt;Arrancó un viernes a la mañana, marchamos temprano para agarrar el colectivo de la costa, yo a escondidas de mi vieja que se hubiera enloquecido de haberse enterado, vestidos con las camisetas que teñíamos con anilinas atándoles nudos, para que quedaran con círculos de colores; la mía era lila; en el bondi éramos los únicos tres que íbamos al festival, pero lo mismo no se desalentó nuestra idea de que una multitud de hippies iba a inundar la isla Berduc, que capaz con algo de suerte no solamente seríamos espectadores, tal vez protagónicos, de un hito en la historia del rock, sino también ligaríamos algunas cositas anexas, porque los carteles anunciaban grandes sorpresas (que conjeturábamos decían así, porque mucha alharaca los organizadores no podían hacer estando el país bajo la dictadura de Onganía) y nuestras expectativas iban desde a que capaz se aparecía Lito Nebbia, hasta vaya a saber la cantidad de minitas rápidas que iba a haber.&lt;br /&gt;Desde la parada del colectivo hasta donde habían puesto el escenario, tuvimos que caminar, casi a campo traviesa, como medio kilómetro. Lo que nos guiaba no eran carteles indicadores, sino “Born on the Bayou”, “Bootleg”, “Graveyard Train”, “Proud Mary” y todo lo demás de “Bayou Country”, el segundo LP de Creedence, que sería todo lo que con algo de perfume a Woodstock escucharíamos ese día. La noche antes había llovido y, además de embarrarnos bastante, de entre los yuyales salieron bandadas de mosquitos, jejenes y barigüíes, que nos dejaron a la miseria, los guachos eran tan grandes y sedientos que picaban a través de la ropa. Repelente no habíamos llevado.&lt;br /&gt;La primera mirada nos devolvió más cantidad de policías y puestos de panchos y chorizos que de gente. Cinco o seis de la organización pasaban guadañas entre los yuyos para dejar limpia una medialuna alrededor del escenario, un rectángulo de 6 x 3, sin techo, con bolsas de arpillera agarradas a unas cañas tacuara cubriendo los lados y el fondo, sobre el que habían pegado un cartel hecho con papel afiche que decía Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc. A los costados, unos parlantes medio anémicos y dos banderas blancas con el símbolo de amor y paz.&lt;br /&gt;Demoró bastante en arrancar, como una hora y media. Entre tanto fueron llegando más, no demasiados. Chicas solas casi no había. El único entretenimiento fueron unas piñas entre un grupito del Comercial y otro del Industrial de Junín, una cosa que se venían prometiendo desde el fin de semana antes; los del Comercial cobraron para todo el campeonato, como siempre les pasaba.&lt;br /&gt;Los primeros que subieron a tocar pusieron voluntad. Igual un ruido a lata bárbara. Tocaron tres o cuatro de Creedence, una me acuerdo seguro fue “Cotton fields”, porque a mí me gustaba mucho y la destrozaron. El cabezón José, que siempre fue más maduro que los demás, creyó llegado el momento de la realidad y nos preguntó que si no nos parecía que a la isla Berduc, lo único de Woodstock que había llegado era Creedence.&lt;br /&gt;Después vinieron más émulos, esta vez en castellano, supongo que habrá sido algo de Almendra o Manal, hasta muchos años después, cuando dejamos de vernos con Pablo y el cabezón, les discutí que habían tocado “Jugo de tomate frío” y ellos decían que no podía ser, que “Jugo de tomate frío” fue más adelante, lo que me hace pensar que a medida que pasa el tiempo le pongo más ganas a los recuerdos.&lt;br /&gt;Todos fueron de perros para abajo, salvo unos pibitos de Santo Tomé que hicieron temas de ellos cantados por una chica que, al lado del resto, parecía Brenda Lee. Más adelante nos contarían que el bajista había llegado a tocar en una banda que le hizo soporte a Serú Girán, y que la chica fue amante de … (un rockero muy famoso), pero vaya uno a saber si es cierto, de Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc, se han contado muchos bolasos.&lt;br /&gt;Atrás de los santotomesinos vino lo peor. El presentador agarró el micrófono, dijo algo de la confraternidad entre géneros musicales y subió un dúo de guitarra y bombo, con bombachas de gaucho, a tocar chacareras. Los pollos más chicos fueron gargajos de dinosaurios, aunque ínfimos comparados con los que le volaron al presentador cuando, en vez de alterar el orden del programa a ver si la cosa escampaba, volvió con la cantinela de la confraternidad y dijo, al mejor estilo Cosquín, “desde San Francisco de Córdoba…”, y se trepó al escenario el cuarteto no sé cuánto, para el que los gallos no alcanzaron, y dos o tres a los que se les escapó de la mano una botella de cerveza o la petaca vacía, fueron los primeros demorados.&lt;br /&gt;Mientras tanto, de las cosas “anexas” nada, salvo que contabilice lo de tres minas que se nos pegaron, bastante más grandes que nosotros, veintipico diría, dos gorditas y un susto de medianoche, que nos convidaron con unos humitos que a mí me parecieron con gusto a zarzaparrilla y preferí seguir con mis Particulares 30. O, en lo que sería el preámbulo del fin, pasada la hora de la siesta y mientras tocaba uno que se la pasaba amagando con romper la guitarra a lo Jimi Hendrix, una piba se trepó al escenario, se sacó la remera y se quedó en tetas bailando un rato, hasta que con semejante atentado a la moral y las buenas costumbres, los canas decidieron intervenir para bajarla, volaron algunos cascotes y se armó un desbande durante el que los polis aprovecharon para revolear algún que otro bastonazo y, menos mal, suspender por ese día Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc. En la semana nos enteramos que la piba estaba loca, pero loca de verdad, que había estado una temporadita en el manicomio de Don Bosco.&lt;br /&gt;Nos volvimos con la cola entre las patas, ahora teniendo que sufrir a los mosquitos vespertinos y al colectivo lleno. Como llegamos a la ciudad más o menos temprano nos metimos en el cine Mayo, el único que no pedía documentos para entrar a ver películas prohibidas para menores de 18.&lt;br /&gt;Nos vimos una de la Coca Sarli. Fuego, creo que era.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3720828203336632848?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3720828203336632848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3720828203336632848' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3720828203336632848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3720828203336632848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/01/woodstock-en-santa-fe-el-festival-de-la.html' title='Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8246240274673660637</id><published>2010-01-13T19:04:00.000-08:00</published><updated>2010-01-13T19:06:50.605-08:00</updated><title type='text'>La barrera del pudor (Pablo Simonetti)</title><content type='html'>A partir de Amelia, una treinta y largos recién separada a causa, en principio, de su insatisfacción sexual en el matrimonio, Simonetti estructura la novela en 5 visitas (la hermana, un ex–amante, el ex–marido, la pareja actual y el ex–marido de nuevo) a la casa de fin de semana donde la mujer se recluye después del divorcio. La totalidad del texto está escrito en la primera persona de la mujer y, apelando a asociaciones de recuerdos y pensamientos, atraviesa por un cúmulo de episodios que resumen los conflictos de la mujer en primer plano y lo esencial del resto de los personajes.Hasta ahí muy bien, el autor responde a las expectativas que me había creado desde que conocí su historia personal (sobre todo la relacionada con su inserción en la literatura), poniendo a vivir un personaje con un punto de vista que lo sustenta con solidez. Pero conforme se avanza en la lectura, uno va viendo que el texto se desdobla en partes donde el autor imprime a la novela fluidez y verosimilitud a través de acciones, hechos, diálogos, y partes donde se hunde en reflexiones sobrecargadas, muchas de un tenor psicológico primario, y muchas de dudosa calidad y creatividad (i.e. &lt;em&gt;“descender en círculos hasta el lago congelado donde se sumergen el afecto y la buena voluntad, mientras un aliento frío les cierra el paso de regreso a la superficie”&lt;/em&gt;) que no suman, al contrario. En este sentido, el epílogo tras las 5 visitas resulta insoportable, ahí da la sensación de que el autor, desconfiando de la capacidad del lector para haber comprendido, pone en boca de Amelia explicaciones superabundantes. Es una pena esto, cuando Simonetti demuestra momentos de síntesis muy buenos, por ejemplo cuando en una mención a “El lamento de Portnoy”, de Philip Roth, Amelia dice, y muy a cuento en el contexto, &lt;em&gt;“…lo llenan de culpas y remordimientos, pero lo quieren”&lt;/em&gt;. Otra cosa que me molestó por excesiva, es un regodeo en lo que llamaría “sexo explícito”, me parece que con un par de encuentros sexuales detallados alcanza para que uno vea las calenturas, no hace falta repetirlo todas las veces. Finalmente, aparecen con demasiada recurrencia largas menciones y descripciones a las especies vegetales y animales que pueblan el escenario principal, que para mi gusto son aburridas y no aportan al seguimiento de las imágenes.En el balance la novela tiene valores interesantes, pero creo que me hubiera gustado muchísimo más con unas cuantas páginas menos. Ahora habría que leerle “Vidas vulnerables”, un libro de cuentos elogiadísimo por Roberto Bolaño. Veremos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8246240274673660637?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8246240274673660637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8246240274673660637' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8246240274673660637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8246240274673660637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/01/la-barrera-del-pudor-pablo-simonetti.html' title='La barrera del pudor (Pablo Simonetti)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8416681158985284928</id><published>2010-01-10T18:52:00.000-08:00</published><updated>2010-01-10T18:53:36.567-08:00</updated><title type='text'>El amor es la más barata de las religiones (Ariel Bermani)</title><content type='html'>Me gusta Bermani. Escribe la clase de novelas que a mí me gustaría saber escribir. Acá hace eje en una idea bastante convencional (dicho muy básicamente, un marido que descubre a su mujer engañándolo con otro tipo) y sin embargo se las arregla para crear desde ahí una historia atractiva y creíble, con media docena de personajes bien construidos, con mucha carnadura, a través de una prosa despojada y fluida, que usa de manera alternativa diálogos —algunos sin ni siquiera aclarativos—, relatores en primera persona (el tipo, la esposa, el hijo, la suegra) y, no mucho, un relator omnisciente. No obstante, el último tercio de la novela se desgaja un poco, es como si ahí Bermani hubiera perdido los registros narrativos que tan bien le venían funcionando (particularmente el personaje del hijo, cuya voz cobra mucho protagonismo) y, además, da la sensación de que da vueltas innecesarias, como si no pudiera encontrar un final. Por culpa de esto no es lo mejor que leí de Bermani (antes, “Veneno” y “Leer y escribir”) pero en el balance vale más que la pena leerle este trabajo, ojalá pudiera descubrir con qué arte, oficio o sutileza, consigue que a uno se le queden dando vueltas en la cabeza Ricardo, Dolores, Nacho, Pasto, Tapón y Molly, preguntándose, como si realmente existieran, qué va a ser de ellos de ahora en más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8416681158985284928?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8416681158985284928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8416681158985284928' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8416681158985284928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8416681158985284928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2010/01/el-amor-es-la-mas-barata-de-las.html' title='El amor es la más barata de las religiones (Ariel Bermani)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3820571923069515862</id><published>2009-12-07T16:11:00.001-08:00</published><updated>2009-12-07T16:11:58.754-08:00</updated><title type='text'>Salvo las dictaduras, no hay gobierno más carente de justicia que el del fútbol</title><content type='html'>Y si me apuran, es peor que una dictadura, porque una dictadura es un gobierno ilegítimo, en cambio la FIFA y todas sus afiliadas obligadas a cumplir sus normas, se supone que son órganos legales de gobierno. Francia se clasifica al mundial con un gol hecho con la mano, el que lo hace lo reconoce, el árbitro lo reconoce, la TV y las fotos muestran la invalidez del gol desde todos los ángulos posibles y sin embargo, Francia va a jugar el mundial e Irlanda no. ¿Puede seguir la FIFA amparándose en reglas anacrónicas basadas en la falibilidad del árbitro como parte del azar del juego? Está bien, convengamos que el fútbol es un juego, un entretenimiento (¿es sólo un juego, un entretenimiento?, tal vez porque hoy día ha dejado de serlo es que escribo esto), pero de todas formas, fundado en una anti ley (LEY: del latin “lex” gen. “legis”, compárese con el it. “legge”, fr. “loi” y deriva del verbo lat. “ligare” – “ligar, unir, obligar”, sentido figurativo de “unir una persona a un deber o responsabilidad”) suceden episodios que equivalen por ejemplo, a que un tipo vaya a la puerta del banco, espere la salida de un jubilado, delante de un policía le robe su sueldo, vuelva a su casa lo más campante y a la noche, mientras el jubilado llora su impotencia, el ladrón (que según la ley FIFA no sería un ladrón), se gasta la plata robada (que según la ley FIFA sería plata ganada) en champagne y putas. En nuestro fútbol vernáculo un árbitro (el juez, el encargado de impartir justicia, de administrar la ley) se porta —amparado en su investidura— como un patoterito de barrio y provoca hasta sacar de sus casillas a medio cuadro de Colón, causando que en ese estado no solamente Colón pierda el partido, sino que consuma su desaguisado expulsando a cinco jugadores. A la fecha siguiente Colón presenta un equipo remendado y golpeado de injusticia. Naturalmente pierde. El árbitro en cambio, pese a que desde todas las voces fue signado como culpable de la situación, es “premiado” por la AFA designándolo para dirigir un partido y cobra su dinero. Acá la circunstancia es aún más grave que lo de Francia-Irlanda, ya que lo del árbitro no fue un error sino una agresión consciente y decidida. No hay esperanza para que la cosa no siga así. Porque los únicos en condiciones de cambiarlo son los protagonistas de lo que quede de este ya lamentable espectáculo. Y los protagonistas eventualmente favorecidos, se guardan muy bien de tomar partido o intentar movilizar acciones en defensa del perjudicado, sin que se le cruce por la cabeza que a la semana siguiente nomás les puede tocar a ellos. Como bien lo comprobó Peratta, el arquero de NOB ayer contra Arsenal, tan contento estaba él la semana pasada gracias a lo que el árbitro ayudó para que NOB le ganara a Colón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3820571923069515862?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3820571923069515862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3820571923069515862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3820571923069515862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3820571923069515862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/12/salvo-las-dictaduras-no-hay-gobierno.html' title='Salvo las dictaduras, no hay gobierno más carente de justicia que el del fútbol'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4574473221857019103</id><published>2009-11-02T18:50:00.000-08:00</published><updated>2009-11-02T18:51:11.321-08:00</updated><title type='text'>El campito (Juan Incardona)</title><content type='html'>La primera cosa para decir es que la mayor parte de la novela la leí alejado de las polémicas que hace unas semanas anduvieron dando vuelta por facebook y varios blogs, esa cuestión de los que se forzarían a escribir desde un “neoperonismo”, así que por suerte no tuve esas polémicas dándome vueltas durante la lectura. Recién ahora me regresan, a cuento del Glosario con el que Juan cierra el libro, porque revisándolo uno ve que todo refiere a formas del peronismo de los tiempos de los dos primeros gobiernos de Perón, de la Revolución y de la década del 70, una estructura de personajes, episodios y lugares sobre los que se monta una ficción muy imaginativa, y llegado a esa primera y saludable calificación literaria, no me importa descubrir si hay o no escritura desde el neoperonismo.Después me vienen cosas que seguramente sesgan la opinión, pero como total yo no subo esto con pretensión de crítica especializada, tampoco me importa; entre esas cosas está el recuerdo de cuando Juan leyó en el “Taller Sin Coordinador” —una experiencia muy linda en la que tuve la suerte de estar— un borrador del primer capítulo de “El campito” (Carlitos el ciruja y su historia del gato montés); también me acuerdo de una vez en la que volviendo del bar en que nos reuníamos, Juan me contó —y ya ahí me dieron ganas de leer “El campito”— de Riachuelito (un bagre que se hace gigante por culpa de la contaminación del Matanza) y El Esperpento (un Frankestein que armó la oligarquía con cadáveres y al que le puso las manos de Perón, con lo cual su gesto más amenazante era su tradicional saludo). Y finalmente, trabajé varios años para la cuenca del Matanza-Riachuelo y mucho he caminado los espacios en los que transcurre la novela, así que fue un placer que aún con los escenarios ficcionales (el Río de Fuego y los Campos Galvanoplásticos por ejemplo) me resultara todo tan familiar y que incluso pudiera seguir “La batalla del Mercado Central”, el último capítulo, casi sin necesidad de apelar al planito que incluye el libro (muy buena idea esa).A propósito del último capítulo, fue en la única parte donde la novela se me hizo más trabada, mucha acción, muchos personajes y necesidad de mucha descripción, que hicieron difícil leer al ritmo del vértigo que se intenta transmitir; no obstante, sobre las últimas veinte páginas más o menos Juan se enciende (desde Carlitos derramado de amor por Candela y El Cantor dominando a El Esperpento con su canto) y la novela termina altísimo. El resto de los capítulos “pasan como piña” enteros, una catarata de personajes, animales, hechos y lugares fantásticos instalados en La Matanza, baste nomás mencionar así no les cuento toda la novela, la aparición de los siete de Saavedra de Adán Buenosayres, el basural embalsamado, los pájaros zorrinos o las piedritas maldicientes, que putean cuando se las pisa.Para mis amigos que no han leído nada de Incardona, les paso un link donde van a encontrar el cuento de Juan que a mí más me gusta, así tienen una muestrita: www.elinterpretador.net/24JuanDiegoIncardona-VillaCelina-8-ElCanonDePachelbelOLaChinelaDeDonJuan.htm&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4574473221857019103?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4574473221857019103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4574473221857019103' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4574473221857019103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4574473221857019103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/11/el-campito-juan-incardona.html' title='El campito (Juan Incardona)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8917013653051570945</id><published>2009-10-15T08:14:00.000-07:00</published><updated>2009-10-15T08:15:33.427-07:00</updated><title type='text'>Zapatos negros bien lustrados (respondiendo a las demandas de mi público sub-70)</title><content type='html'>A las seis y pico de la tarde había subido al subte en Catedral, un gentío impresionante, viajaba sentado gracias a mi notable habilidad para hacerme lugar entre la turba. Los zapatos subieron por la puerta frente a mi asiento en 9 de Julio. De tanto brillo encandilaban. El vagón se llenó de gente, había tanta y tan amontonada, que me era imposible identificar al dueño, apenas podía ver unas botamangas verde musgo cayendo, con elegancia, sobre las relucientes capelladas. No quise pararme para verle la cara al de los zapatos, porque lo más probable es que hubiera perdido el asiento inútilmente: tener a la vista un mar de cabezas no garantizaba asociar alguna con los zapatos negros bien lustrados. A su alrededor, los demás calzados eran una lágrima, y eso que había montones de zapatillas, botas y zapatos de marca, mucho Nike, Prada y Guido, pero nada comparable con el brillo de zapato en la vidriera, de charol, de espejo bruñido, que irradiaban aquellas maravillas subidas en 9 de Julio. Eran abotinados, acordonados con moños impecables; por encima de lenguas que cubrían todo el empeine, las puntas de los cordones parecían titilar como cuatro diamantitos; hacia las punteras el brillo se acentuaba, aunque los talones, e inclusive el borde superior de los tacos, también irradiaban un reflejo magnífico. Daban envidia. Me miré los pies y me prometí gastar tres pesos con el primer lustrabotas que se me cruzara, pero bien sabía que aunque el hombre hiciera su más esmerado trabajo, mis zapatos no podrían estar al lado de aquellos sin sentir vergüenza. Cuando vi que al izquierdo lo rozaba un mocasín marrón y polvoriento, admito haber sentido algo de satisfacción, de modo que llegando a Facultad de Medicina, albergué la esperanza de que se bajaran muchos estudiantes y pudiera encontrarme cara a cara con la decepción que la mácula había causado en el dueño de aquel par de portentos. No se bajó casi nadie y mi desilusión fue mayúscula, aunque enseguida fue compensada en Pueyrredón, porque la aguja de un taco buscando la salida se incrustó de lleno en la punta del zapato negro bien lustrado derecho, y estuve convencido que el violento retroceso del pie que lo llevaba, no obedeció a dolor físico alguno sino a dolor espiritual. Y ahí, precisamente en ese instante, no tuve dudas de que el hombre equilibraba alguna carencia con tan inusual lustre del calzado, muy probablemente el decaimiento de su potencia viril, como si sus dos zapatos negros bien lustrados fueran a compensar testículos venidos a menos.&lt;br /&gt;No me bajé en Bulnes, que era adonde yo iba, porque todavía el vagón no se había vaciado lo suficiente para verle la cara de infeliz al impotente, aguanté hasta Ministro Carranza, donde el boludo encima se sentó, a pasarse un pañuelito de papel por sus zapatos. No era tan viejo como para que las erecciones lo hubieran abandonado, muy por el contrario se trataba de un muchacho de no más de treinta años, morocho y bastante musculoso, aunque en esos casos nunca se sabe, quizás un accidente de chico había sido causa de su incompetencia sexual. Para asegurarme de que el tipo entendiera perfectamente cuántos pares son tres botines, me ubiqué tras él en la escalera mecánica de Olleros, estación donde al fin el imbécil se bajó a rumiar su soledad de impedido, y haciéndome el apurado me le crucé adelante hundiendo la suela de mis zapatos roñosos en sus pomposos sustitutos de atributos varoniles, un pisotón de padre y señor nuestro que le dejó mi huella bien marcada. Tuve entonces plena confirmación de que mis conjeturas debían ser acertadas, pues una vez que el tipo se encontró en la calle, vi con enorme placer cómo esta vez sacaba un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón y…¡ensuciaba un pañuelo de seda para limpiarse mi pisotón!&lt;br /&gt;Pero en simultáneo puse en duda mi diagnóstico primitivo: ¿qué hace un tipo con un pañuelo de seda?, era de color celeste aunque lo mismo, no era impotente, ¡era gay!, por eso andaba con esos zapatos negros tan bien lustraditos. Cómo engaña el aspecto de algunos de estos desviados.&lt;br /&gt;Estaba el homosexual meta y meta pasarle su pañuelito de seda a los zapatos, cuando se le acerca una potra impresionante: cara de muñeca, pelo liso larguísimo, parecía una modelo; qué piel, qué ojos, qué tetas, qué culo, un desperdicio que anduviera perdiendo su tiempo con ese pobre enfermo. Casi me muero porque la yegua le revuelve los cabellos, el putito se incorpora, la abraza y le pega un chuponazo como si hubiera querido tragarle la lengua. Qué hijo de una gran puta, las cosas que tenía que hacer para disimular su putez. Cuando la corta con el beso le dice algo a la mina, que yo no pude escuchar porque había quedado medio lejos, pero se señalaba los zapatos. Ella también jugaba su papel, lo acariciaba y seguro le decía: “pobrecito mi vida qué lástima tan lindos tus zapatos”. Se fueron del brazo haciéndose los enamorados, los calentones, dándose besitos; yo los seguí porque no podía creer tanta parodia, y los zapatos negros también brillaban por esa vereda de Cabildo, tampoco en la vereda había calzado que pudiera hacerles sombra. ¿Será consciente este muchacho del símbolo oculto de sus zapatos negros bien lustrados en relación con su sexualidad equivocada?, me pregunté. Llegaron a un auto estacionado, un auto nuevo, flamante, lustroso igual que los zapatos. Mierda, ¿hasta dónde iba a llegar el engaño? Tenía que averiguarlo. Me subí a un taxi y le pedí al conductor:&lt;br /&gt;—Siga a ese convertible.&lt;br /&gt;—Eh, no se haga el Phillip Marlowe, acá no estamos en Estados Unidos.&lt;br /&gt;El tipo era un tarado. Sin hacerle caso, pendiente de no perderlos de vista, reiteré:&lt;br /&gt;—¡Siga a ese convertible le dije!&lt;br /&gt;—Usted paga.&lt;br /&gt;Siguieron por Cabildo, agarraron Acceso Norte y después la Panamericana, las fichas del reloj del taxi caían como locas pero no me importó, tenía que desenmascarar a ese farsante. Se metieron en el Jardines de Babilonia, puto y todo el tipo debía tener mucha plata, el Jardines de Babilonia es un telo carísimo. ¿Para qué hacía esto?, ¿para quién?, salvo yo no había nadie que se percatara de sus maniobras para ocultar su desvío sexual.&lt;br /&gt;—No vaya a hacer una locura —me sacó el taxista de estas cavilaciones.&lt;br /&gt;—¿Qué quiere decir?&lt;br /&gt;—¿Es su jermu no?&lt;br /&gt;—No, al que sigo es al tipo.&lt;br /&gt;—No da la sensación de que le gusten los hombres, lo mismo, volvamos y listo, no pierda la cabeza, vea, paro el reloj, le cobro hasta acá y la vuelta se la hago gratis.&lt;br /&gt;—No diga pavadas hombre, el puto es ese que entró, y debo ponerlo en evidencia.&lt;br /&gt;—Pero si entró con una chica…&lt;br /&gt;—¡Justamente! Usted no se da cuenta de nada, ¿cómo puede ser tan retrasado?&lt;br /&gt;—Vea, ahora no se lo pido, o me paga y se baja o le rompo el culo a patadas.&lt;br /&gt;Ante tamaña falta de civilidad, pagué y me bajé. Con extrema cautela, me acerqué hasta la entrada de autos del telo. Tras el siguiente auto que ingresó, pude meterme en el albergue antes que se cerrara del todo el portonazo de la entrada, sin contar con que una cámara de video había captado mi maniobra.&lt;br /&gt;Cada una de las habitaciones tenía cochera individual, y supuse que eso interpondría dificultades para ubicar al convertible; pero no, en el apuro aquello dos tarados no se habían tomado el trabajo de cerrar su portoncito levadizo, de modo que fue sencillo ubicar la pieza que habían elegido. ¿En qué apuro?, me refuté, si no venían a tener sexo, sólo venían a pantallear el extravío sexual del zapatitos.&lt;br /&gt;De a tramos cortos, ocultándome tras las columnas, me fui acercando. Seguro de que no escucharía ningún gemido de placer, apoyé un oído en la puerta. Sin embargo, la potra dio evidencias de loquear como una desesperada, momento de incertidumbre para mi razón, que tras cartón desató la indudable conclusión de que el tipo de los zapatos negros bien lustrados no debía ser puto, que todo era una pantalla sí, pero para ocultar su verdadera identidad de zar de la droga, sicario de la mafia o agente de inteligencia de algún país del primer mundo alentando la revuelta del campo. Es bien típico de esos personajes la pulcritud en su vestimenta, sobre todo en sus zapatos, y probablemente la hembra infernal era alguna clase de contacto para entregar o recibir narcóticos, dinero sucio, claves o documentos secretos.&lt;br /&gt;Por supuesto, me dije, los zapatos negros bien lustrados obraron como una señal de reconocimiento, por eso la preocupación del hombre por mantenerlos tan limpios y brillantes cuando salió del subte. Justamente, que alguien así subiera a un subte, un medio de transporte vulgar, era una forma evidente de desorientar a eventuales perseguidores. Y entonces, una vez hecha la transacción a que diera lugar el encuentro, los dos criminales debieron haberse sentido acreedores a dar rienda suelta al deseo que se les había despertado: así de desinhibidos son esta clase de malhechores, aún con las balas silbando a su alrededor son capaces de entregarse al placer carnal. Imaginé las ropas de ambos desparramadas en la habitación, salvo los zapatos negros bien lustrados, prolijamente alineados uno junto al otro en un rincón.&lt;br /&gt;Mientras tanto a mis espaldas, supe después, se acercaban dos guardias alertados por mi imagen en la cámara del portón. Tuve miedo, no por eso pues aún no lo sabía, sino por haberme acercado, impensadamente, a un delincuente tan peligroso, alguien habituado al asesinato, alguien a quien no le temblaría el pulso para quitarme del mundo de los vivos. Dispuesto a poner mis pies en polvorosa, fue cuando me topé con los dos guardias. Parecían Laurel y Hardy, el flaco estaba armado con una pistola y la camisa se le salía del pantalón; al gordo, que blandía una amenazante porra de goma, no le cerraba el último botón y se le veía la camiseta.&lt;br /&gt;—¿Es su mujer no? —inquirió el panzudo.&lt;br /&gt;Qué obsesión, ¿tendré yo cara de cornudo?&lt;br /&gt;—No diga sandeces hombre, soy de Interpol, el que está adentro es un peligroso miembro de la mafia rusa, he seguido su pista por más de treinta países y ahora al fin lo tengo al alcance de mi mano, ¿están dispuestos a ser mis refuerzos y obtener una jugosa recompensa? —me salió decirles.&lt;br /&gt;Laurel miró a Hardy, Hardy miró a Laurel, y esta vez habló el flaco:&lt;br /&gt;—¿Qué hacemos?&lt;br /&gt;—Derriben la puerta, yo los cubro.&lt;br /&gt;—¿Y si nos revienta a tiros?, —preguntó Oliver, mucho más cagado en las patas que yo.&lt;br /&gt;—Están culeando —intenté tranquilizarlo.&lt;br /&gt;—Sí, pero es capaz de tener su automática bajo la almohada —replicó Stan.&lt;br /&gt;—No, eso no, de lo único que tienen que cuidarse es de sus zapatos.&lt;br /&gt;—¿Sus zapatos? —a dúo.&lt;br /&gt;—Sí, cuando entren usted encañónelo con su pistola —le dije al flacuchito—, y usted agarra los zapatos y me los trae—, dirigiéndome al gordo.&lt;br /&gt;—Okey —también a dúo.&lt;br /&gt;Ahí fue que se abrió la puerta de la habitación, habíamos prolongado demasiado el trazado del plan, habíamos hablado en voz demasiado alta, el mafioso ruso supo que estábamos tras sus huellas, los tres salimos corriendo, cada uno en direcciones diferentes, y el mafioso y la mafiosa también salieron corriendo; cualquiera que no hubiera sabido de su calaña, podría haber pensado que se pegaron igual cagazo que el gordo, el flaco y yo.&lt;br /&gt;Cuando me atreví a darme vuelta los vi abandonar la pieza y treparse al auto medio en bolas, y de las demás habitaciones empezaron a asomar cabezas curiosas, Stanley alertó a los gritos que se escondieran porque estaba suelto un asesino, lanzó un disparo al aire y la mitad volvió a encerrarse, pero la otra mitad se subió a su auto y se armó un embotellamiento frente al portonazo cerrado. Nadie atinaba a abrirlo, algunos optaron por abandonar sus vehículos e intentar ganar la salida a través de la puerta de la recepción, yo en tanto me oculté atrás de un macetón cargado de helechos serrucho.&lt;br /&gt;En medio del caos alcancé a ver a Laurel meterse en una de las habitaciones abandonadas, Oliver tuvo menos suerte porque eligió una en la que sus ocupantes habían optado por quedarse refugiados y, por más que pugnó y pugnó con el picaporte, no pudo abrir la puerta. De pronto, reconoció al ruso subido al convertible y empezó a señalarlo dando gritos de alerta y a preguntar, también a los gritos, que dónde estaba el de Interpol. El ruso y la rusa se sintieron extrañamente apabullados y fueron los únicos que se quedaron quietecitos en sus autos mientras los demás, ante el portonazo irremediablemente cerrado, abandonaban los coches que tan precipitadamente habían abordado y regresaban corriendo a las piezas. Tetas, porongas y culos desparramadas al aire, se fueron metiendo en la primera que les quedaba a mano, de manera que hubo habitaciones con tres y hasta cuatro parejas y otras con ninguna, y alguien debió haber llamado a la policía porque se escucharon sirenas llegar hasta el Jardines de Babilonia y luego un tropel de uniformes irrumpió dando grandes voces. Yo aproveché para agarrar del brazo al guardián gordo y meterme con él en la pieza donde habían estado los criminales.&lt;br /&gt;—Yo estoy acá de incognito, ni siquiera la policía debe saber de mi misión, —le dije al atribulado custodio.&lt;br /&gt;—¿Y qué quiere que haga?&lt;br /&gt;—Voy a permanecer aquí escondido hasta que se vayan, por favor, busque a su compañero y adviértale.&lt;br /&gt;—¿Y la recompensa?&lt;br /&gt;—Llámeme al 15-9876-5432.&lt;br /&gt;—¿Cuánto dijo? —Hardy agarró una birome y esperó a que le repitiera el número para anotarlo en la palma de su mano.&lt;br /&gt;—15-9876-5432, ahora vaya rápido y alerte a su compañero.&lt;br /&gt;Me dio un fuerte apretón de manos y se marchó.&lt;br /&gt;—Gracias, espero su llamado.&lt;br /&gt;Ni bien se fue me metí bajo la cama para aguantar hasta que despejara y allí, ¡oh sorpresa maravillosa!, el par de zapatos negros bien lustrados, olorosos de betún, brillantes aún en la penumbra rojizul del ambiente, oh, tuve ganas de gritar de gozo, con el mafioso ruso preso, después de todo lo que este asesino impotente y puto me había hecho pasar, tenía pleno derecho a quedarme con ellos. Afuera se escuchaban gritos e insultos de todo calibre, motores poniéndose en marcha, puertas que se abrían y cerraban con violencia, sirenas llegando y yéndose.&lt;br /&gt;Después de unos minutos todo se calmó. Con el corazón palpitante aguardé una hora entera para estar absolutamente seguro de que podía escabullirme sin riesgo del Jardines de Babilonia. El portonazo había quedado abierto, así que salí caminando despacio, como Pancho por su casa, crucé la Panamericana y caminé varias cuadras llevando mi preciado tesoro bajo el brazo. Cuando me pareció haberme alejado una distancia prudencial, me senté a esperar el colectivo en un refugio.&lt;br /&gt;Pero nunca hay felicidad completa: el muy puto del mafioso impotente calzaba 37. ¿Es posible que un hombre tenga un pie tan chiquito?, ¿qué le costaba un par de números más?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8917013653051570945?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8917013653051570945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8917013653051570945' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8917013653051570945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8917013653051570945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/10/zapatos-negros-bien-lustrados.html' title='Zapatos negros bien lustrados (respondiendo a las demandas de mi público sub-70)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6797553456566693193</id><published>2009-09-26T09:52:00.000-07:00</published><updated>2009-09-26T09:54:43.981-07:00</updated><title type='text'>Yo fumo (algo de mi relación con el tabaco)</title><content type='html'>Hace unos meses leí "Vagón fumador", una compilación de Mariano Blatt y Damián Ríos. Hay de todo un poco, siempre está bueno leer a Mario Bellatin, me gustaron mucho Inés Acevedo (La comadreja bebé) y Sol Prieto (Stainbarguer), a ninguna de las dos las tenía de antes, pero el que por lejos me pareció soberbio fue Suplicantes, de María Moreno, un patetismos encantador.Mucho antes de esta "Antología de relatos sobre el tabaco", en 2002, yo había escrito algo concerniente, no sé bien qué género será, supongo que movilizado por los mismos estímulos de esta gente que aparece en "Vagón fumador", y que por ahí los resume Hebe Uhart, quien termina su relato con una frase de un escritor peruano, Julio Ramón Ribeyro: "Yo no sé si fumo para escribir o escribo para fumar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mío es lo que sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que cada cigarrillo acorta la vida en quince minutos.Admitiré que tal aseveración responde al cálculo biomatemático del algún iluminado. No obstante, debo señalar que siendo así, el resultado arrojado probablemente no haya sido quince minutos justos, sino una cifra con decimales redondeada a quince. La precisión en el cálculo, resulta entonces motivo de objeción. Si se tratasen por ejemplo de quince con veintisiete segundos, al cabo de una equis cantidad de cigarrillos, la estimación de sobreviviencia al tabaco estaría menospreciando a uno cada tanto, y en consecuencia pronosticaría el deceso un incierto tiempo después de lo que realmente ocurrirá. Y siguiendo el mismo razonamiento, si por el contrario la cifra fuese catorce con cincuenta segundos o cuarenta y tres, tres, tres, tres, —no olvidar a las probables fracciones periódicas— el error causaría armar el velorio antes de tiempo.La primera conclusión es que mezclar las matemáticas con el vicio no es buena política ¿Cómo se deberían contabilizar aquellos cigarrillos que se tiran antes de terminar de fumarlos, porque por ejemplo viene el colectivo? Todo un inconveniente, ya que no hay una norma para el inoportunismo del ómnibus, pues a veces llega inmediatamente después de encender el cigarrillo y, en otras más benévolas, lo hace cuando sólo quedan por dar un par de pitadas. Rigurosamente, se podría acotar el error de estas circunstancias, con una regla de tres simple que relacione los quince minutos con la diferencia entre longitud total y longitud remanente del cigarrillo abandonado. Más esta tarea exigiría del fumador, la inexcusable obligación de llevar junto al atado y el encendedor, un centímetro, una calculadora, una libretita y un lápiz.La reflexión acerca de la longitud de cigarrillo efectivamente fumada, nos lleva a otro factor de incertidumbre, puesto que la longitud total no es un factor constante, sino una variable que depende de las marcas y sus diversas presentaciones. La cuestión de los quince minutos, presenta entonces el claro déficit de no mencionar cuál es la longitud patrón y no incluir una tabla de conversión según las distintas longitudes posibles.Otros elementos variables no mensurados, se hallan representados por la frecuencia y magnitud de succión, elementos que obviamente deberían ponderar la longitud efectiva y, por ende, el tiempo unitario del acortamiento de vida. No existen datos de que hayan sido establecidos los respectivos coeficientes de ponderación. Quizás hayan sido soslayados a causa de la imposibilidad de contemplar la enorme dispersión que presenta la amplia gama de sistemas nerviosos de los fumadores. O tal vez haya incidido la dificultad de asignar con base cierta, los coeficientes correspondientes a los extremos, representados por el ansioso que pita como un escuerzo y el plácido que lo hace como si todos sus cigarrillos fuesen los del post-coito. Asimismo, cabe señalar que este coeficiente tampoco debería ser único e invariante para cada espécimen, pues el más elemental sentido común indica que si bien cada fumador responde a un patrón prevalente de succión, este comportamiento varía según el momento y la situación. Innegablemente, no es lo mismo fumarse uno con el jefe reclamando un trabajo atrasado, que hacerlo tirado panza arriba en una playa. No es lo mismo saliendo del cajero automático con el sueldo en el bolsillo, que unas horas después de haber pagado el alquiler, las expensas, los servicios, la tarjeta y el colegio de los chicos. No es lo mismo con una ninfa pidiendo el favor de una tregua, que preguntando si eso es todo. Huelga agregar ejemplos.Y es más, hilando fino, los que podríamos llamar coeficientes personales de ponderación, deberían a la vez afectarse de sub-coeficientes de calidad, que en los eventos aludidos genéricamente, deberían contemplar por caso, si la demora en terminar el trabajo reclamado es de un día, una semana o un mes, o si la playa está a ocho cuadras de una tapera que nos prestaron en Las Toninas o en el área privada del Mediterraneé de Itaparica. La variable indirecta para medir estos factores laterales de influencia, podría ser la presión arterial, aunque exigiría al fumador sumar un tensiómetro portátil al centímetro y la calculadora. Y, francamente, no parece adecuado andar midiéndose la presión frente a, por ejemplo, la amante desnuda desparramada en la cama. Además, para cuando se prenda el cigarrillo la medición ya podría estar distorsionada a causa del efecto causado por la mujer llamando al manicomio.Por otro lado, cualquiera se da cuenta de que no es lo mismo el efecto del trigésimo cigarrillo del día que alguno de los primeros. De modo que es erróneo asignar una medida constante para todo cigarrillo que se fume, en forma independiente de las condiciones precedentes al evento, es decir de la cantidad (n-1) disfrutada con anterioridad a su ocurrencia. Así que haría falta afectar los quince minutos de otro guarismo corrector, que sea función por ejemplo, de algún factorial o polinomio en grado (n-1). Como estas fórmulas revisten mayor complejidad, una calculadora resultaría insuficiente y el fumador debería sumar una laptop —o al menos una palmtop— a su equipo de medición y pronóstico.Lo cual nos lleva a pensar que andar por la calle teniendo que cargar un centímetro, una calculadora, un tensiómetro y una palmtop, generaría un stress adicional que indudablemente configuraría una nueva fuente de distorsión. Aunque tal vez causara una paradoja, sobre aquellos individuos que prefieran fumar menos, antes de tener que sacar a cada rato tanto aparataje y ponerse a hacer cuentas y mediciones. En fin, para calcular mal mejor no calculen nada.De todas maneras, por más que el cálculo fuese certero, todavía no me he referido a lo principal ¿De qué quince minutos estamos hablando? Uno podría asumir, que el tiempo quitado por la cadena de quince minutos por cigarrillo, está lleno de opíparas comidas, alegres fiestas familiares, viajes soñados, magníficas funciones de cine, música y teatro, apacibles caminatas bajo el sol del parque e inclusive partidos de tenis y algún que otro escarceo amoroso. Uno podría asumirlo, siempre y cuando no contemple la posibilidad de que cada cigarrillo nos libere en realidad, de quince minutos en el geriátrico donde nos depositaron los hijos, en la ventana mirando pasar la vida desde una silla de ruedas, en las manos de una enfermera malhumorada cambiándonos los pañales o en la interminable añoranza de los años en que al menos, nos podíamos fumar un cigarrillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6797553456566693193?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6797553456566693193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6797553456566693193' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6797553456566693193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6797553456566693193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/09/yo-fumo-algo-de-mi-relacion-con-el.html' title='Yo fumo (algo de mi relación con el tabaco)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-214138703396541739</id><published>2009-09-01T08:12:00.001-07:00</published><updated>2009-09-01T08:12:22.147-07:00</updated><title type='text'>¿Para qué sirve desvelarse...</title><content type='html'>…y caerse de la cama un lunes a la mañana? Para pensar boludeces depresivas, para empezar a fumar antes de lo debido, para escribir gansadas peripatéticas, para estar muerto de sueño en el laburo a la hora de la siesta, pero también para irse a desayunar al único bar abierto tan temprano, encontrar libres todos los diarios, poder leerlos con tiempo y encontrarse en uno de ellos con la editorial de Aliverti que desasna a la gilada, y mucho, acerca de la Ley de Radiodifusión (&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-130901-2009-08-31.html"&gt;www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-130901-2009-08-31.html&lt;/a&gt;), y una golosina riquísima de Sasturain (&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index-2009-08-31.html"&gt;www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index-2009-08-31.html&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;De nada, que les aproveche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-214138703396541739?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/214138703396541739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=214138703396541739' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/214138703396541739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/214138703396541739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/09/para-que-sirve-desvelarse.html' title='¿Para qué sirve desvelarse...'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3539264047294327743</id><published>2009-08-05T12:29:00.000-07:00</published><updated>2009-08-05T12:55:41.025-07:00</updated><title type='text'>Basta de tomar los libros por breviarios</title><content type='html'>Vi la película “Hace mucho que te quiero” (Il y a longtemps que je t´aime), magistral, la dirección y guión de Philippe Claudel es de lo mejor, una actuación soberbia de Kristin Scott Thomas (yo la tengo desde 1995, estuvo notable en la película inglesa “Ricardo III” con Ian McKellen, otro peliculón, la expresividad de esta mujer es increíble), una trama de una intensidad dramática que va creciendo con una consistencia impecable, a la par de que uno puede pensar y viajar a lugares propios con casi todos los diálogos, y lo mejor, sin distraerse de ese argumento tan atrapante, en fin, es una película a la que no le falta ni le sobra nada, es tan buena que, influido por tanta exquisitez, hasta también me pareció buena y llegó a emocionarme la letra de la canción que pasan junto a los títulos del final, una que se llama “Dis quand reviendras-tu”, que separada del momento es una porquería, una muestra, un verso dice “Para nuestros corazones rotos es el último naufragio”, qué se yo, ni el peor Palito Ortega, una pena.&lt;br /&gt;Pero volviendo a un guión que tanto me gustó, me he quedado con un parlamento puesto en boca de la hermana de la protagonista (una mina que en la peli da clases de letras), muy emparentado con la literatura, pero más con la vida personal de las gentes a las que nos gusta la literatura, particularmente por la tentación que sentimos a veces de extrapolar más allá del arte los contenidos de una obra literaria que nos haya impactado. A raíz de que un alumno le presenta un, supongo ensayo, tras una breve discusión acerca de Dostoievski, el alumno le dice: “Parece que inicialmente quería presentar a un alma, dar al lector una radiografía íntima y universal del asesino” y la mina, está bien que influida por las circunstancias que vive, replica: “Estás diciendo tonterías, ¿qué sabes tú? ¿Qué sabes del asesinato y del asesino? ¿Qué sabía Dostoievski? ¿Qué sabía Dostoievski del asesinato? Nada, nada de nada. Las obras maestras no son más que hipótesis, construcciones simplistas que no pueden compararse con la vida, ¿entendido? Basta de tomar los libros por breviarios. Así no dirás imbecilidades.”&lt;br /&gt;BASTA DE TOMAR LOS LIBROS POR BREVIARIOS, eso me gustó escuchar y ojo, no me contradigo con lo que he dicho algunas líneas más arriba, aquello de viajar a lugares propios disparado por una obra artística, puesto que la misma haga pensar es una de las condiciones, obvio no la única, para que sea arte y no cualquier otra verdura. Que haga pensar sí, pero con pensamiento propio, eso es lo que quiero decir.&lt;br /&gt;Medio relacionado con todo esto, ayer leímos en el taller de Julio Diaco un cuento de la última época de Saer (“La tardecita”, del libro “Lugar”, año 2000) que en un fragmento dice : “…hay que reconocer que casi todas las grandes iluminaciones, exaltaciones, conversiones o revelaciones de los tiempos modernos provienen de la lectura. Pareciera ser que, en el estado actual de nuestra especie, siempre es necesario que lo poco que nos pasa de esencial le haya pasado primero a algún otro, de manera que sólo comparativamente podemos llegar a sentirnos, gracias a una lucidez pasajera, y muy de tanto en tanto, con fugacidad fragmentaria, lo que creemos ser o lo que tal vez somos”. Bueno, en mi opinión no debiera ser así.&lt;br /&gt;Mucho más acomodado a lo que creo es este otro fragmento del mismo cuento: “Existe siempre durante el acto de leer un momento, intenso y plácido a la vez, en el que la lectura se trasciende a sí misma, y en el que, por distintos caminos, el lector, descubriéndose en lo que lee, abandona el libro y se queda absorto en la parte ignorada de su propio ser que la lectura le ha revelado: desde cualquier punto, próximo o remoto, del tiempo o del espacio, lo escrito llega para avivar la llamita oculta de algo que, sin él saberlo tal vez, ardía ya en el lector”. Igual, le cambiaría que la lectura es la que ha revelado la parte ignorada del propio ser, mucho mejor es lo último, que la lectura llega para avivar lo que ya ardía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3539264047294327743?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3539264047294327743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3539264047294327743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3539264047294327743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3539264047294327743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/08/basta-de-tomar-los-libros-por.html' title='Basta de tomar los libros por breviarios'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8278987263170816840</id><published>2009-07-28T18:52:00.000-07:00</published><updated>2009-07-28T18:55:03.687-07:00</updated><title type='text'>Los teléfonos públicos...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/Sm-r6_dVo3I/AAAAAAAAACo/FIpn8FCyMtI/s1600-h/IMG_0933.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363694711176799090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/Sm-r6_dVo3I/AAAAAAAAACo/FIpn8FCyMtI/s320/IMG_0933.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;...de Buenos Aires (los que quedan, porque no sé si se han dado cuenta de que los están sacando) son un modelo de objetos que se han convertido en una cosa muy diferente con respecto al propósito para el que fueron originalmente concebidos. En efecto, pensados y diseñados para realizar llamadas telefónicas (de allí que se llamen teléfonos) por cualquier persona (de allí que se llamen públicos), han mudado a “porta volantes de avisos de prostitutas”, lo cual no tendría nada de malo en tanto y en cuanto configurara esto una función adicional al estipendio de mujeres que trabajan y así se ganan honradamente la vida, pero, y acá viene la cuestión, muy lindos los teléfonos públicos adornados de volantes como si fueran arbolitos de Navidad, la macana es que son sólo eso y nada más que eso, porque para encontrar un teléfono público que, primero tenga tono, después no se trague las monedas, luego permita discar, posteriormente llame, a continuación no se corte cuando del otro lado atienden, o sea que, al cabo, te deje hablar por teléfono, hay que tener más suerte que pegar un Loto multipaloverde, de manera que, finalmente, lo que en principio pareciera la optimización de su función original merced al valor agregado de disponer de un variado menú de exuberantes, golosas, calientes, mimosas, etc., etc., en el mismo sitio que el artefacto para contratarlas, es nada más que un artefacto inútil jodiendo el paso en la vereda, demasiado grande y estrafalario para ser solamente un portavolante, función para la que alcanzarían (y sobrarían), atención Telefónica y Telecom si es que quieren seguir apoyando la laboriosa tarea de numerosas trabajadoras argentinas, adminículos más pequeños y estéticos que en este momento no se me ocurren cómo podrían ser, así que queda abierto un buzón de sugerencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotografía: María Celina Bertero&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8278987263170816840?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8278987263170816840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8278987263170816840' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8278987263170816840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8278987263170816840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/07/los-telefonos-publicos.html' title='Los teléfonos públicos...'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/Sm-r6_dVo3I/AAAAAAAAACo/FIpn8FCyMtI/s72-c/IMG_0933.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3621445031917501332</id><published>2009-07-16T11:15:00.000-07:00</published><updated>2009-07-16T11:30:59.161-07:00</updated><title type='text'>Tiempo de derrota</title><content type='html'>Uno ve cómo pese a que esta vez su cuadrito dio la batalla debida, se esfuma el sueño de Colón campeón por primera vez, sin ni siquiera el consuelo de que el campeón, ya que no podía ser Colón, fuera por lo menos un tiro para el lado de la justicia.&lt;br /&gt;Uno ve cómo los que menos han recibido siempre, prefieren a los que prefieren que la riqueza se reparta mal.&lt;br /&gt;Uno ve desaparecer amistades, algunas literalmente, otras deshilachadas de miserias.&lt;br /&gt;Uno ve que su libro no aparece cuando finalmente Eloísa Cartonera actualiza el catálogo en su web, y ve que hasta Cucurto se ha vuelto utilitario.&lt;br /&gt;Uno ve que no tiene más remedio que mudarse de los Panópticos al desierto, después de años de creer que los grupos son más que los individuos (utopía sesentista le dijeron una vez a uno).&lt;br /&gt;Uno ve que un día se despierta sin el regalo con el que peleó las convenciones, los prejuicios y lo que digan los demás, ve que el regalo sólo estuvo en su cabeza y ve que algunas convenciones no son tan equivocadas, que algunos prejuicios son en realidad juicios justos y que a veces los demás tienen razón.&lt;br /&gt;Viendo todo eso uno ve que ahora es tiempo de derrota. Pero uno va a ir por la revancha ni bien pueda, por algún lado uno va a encontrar Gimnasias de Jujuyes y San Martines de Tucumanes que quieran ser victoriosos, postergados que quieran tomar conciencia, hilos que quieran ser sogas y regalos que quieran ser verdaderos, en fin, por algún lado a uno se le aparecerán escorpiones de naturaleza fallada que no quieran ahogarse con las ranas y Davides que quieran partirle la cabeza de un hondazo a Goliathes.&lt;br /&gt;Uno piensa que siempre habrá candidatos para estas huevadas. Y mientras tanto uno escribe, total es gratis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Regreso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Han vuelto desde lejanos eneros sepultados, e insepultos, corren, navegan o vuelan abigarrados, furiosos, vengativos, claman desquite de mi risa, de mi paz, de mi victoria en la batalla que creí guerra, retornan vigorizados durante la paciente espera del resquicio traidor que los alzara de sus sepulcros falsos, más seguros y ciertos que antes, cuando parecieron vencidos, más astutos, más arteros, me han sorprendido, indefenso en mis certezas de olvido, no los vi, no los oí llegar, confié en mis soldados, en mi fortaleza, pero estaba solo, solo y desprevenido, caminando tranquilo, feliz, ingenuo, por el borde áureo del abismo, que ahora es nada más que borde de abismo bajo mis pies descalzos y heridos, bajo mi pecho sin coraza ni coraje, expuesto a las espadas ya desenvainadas.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3621445031917501332?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3621445031917501332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3621445031917501332' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3621445031917501332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3621445031917501332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/07/tiempo-de-derrota.html' title='Tiempo de derrota'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6556515998532078535</id><published>2009-07-08T11:51:00.000-07:00</published><updated>2009-07-08T12:08:59.434-07:00</updated><title type='text'>Volví a escribir (ojalá me dure)</title><content type='html'>Estuve más de seis meses sin poder escribir. Supongo que pude volver a hacerlo (en sólo dos semanas escribí 5 relatos y/o cuentos) estimulado con el taller que Julio arrancó este año (Julio Diaco, mi profe de siempre y al que pienso que nunca dejaré de volver), muy novedoso (al menos para mí) en términos de propuestas, metodologías, ejercicios, compañeros y actitud, y también por otro taller (la coordinadora se llama Graciela Repún y si la buscan en internet van a ver lo grossa que es), al que pude acceder gracias a la generosa propuesta y gestión de mi compañero Daniel Lopes. En otro tiempo me había sucedido algo similar en cuanto a silencio, y ahí fue Diego Martínez (que se inventó un Taller Sin Coordinador, que para mi épica tentación de fabricar mitos pasó a ser el "famoso TSC") quién más que indirectamente ayudó a que volviese a escribir y no sé si alguna vez se lo agradecí como era debido.&lt;br /&gt;En fin, volviendo al ahora, una de las cosas nuevas que escribí y me dio ganas de postear acá es el cuento que sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;César no tenía que estar ahí temprano&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Llegó y ya estaban cenando. —César, tenías que estar acá temprano, sabías bien que necesitaba ayuda y que tu padre no podía —recriminó la madre. El padre, con la cabeza gacha, no dijo nada. César se lo quedó mirando, fijo, como se lo quedaría mirando durante toda la cena. Sin responder al reclamo de su madre, se sentó a la mesa y empezó a sorber la sopa, fría, a demorarse escurriendo los fideos dedalitos entre la lengua y los huecos de las muelas de juicio y, sobre todo, a permanecer con la mirada clavada en su padre, una mirada de odio, helada, casi sin parpadeos. Sin alzar la cabeza el padre sentía esa mirada fija, era imposible que no la sintiera, sabía con certeza que su hijo lo estaba mirando con ojos fríos y acusadores. Después de un silencio mínimo, o un silencio de sorber de sopa, la madre habló y habló, de su día, de que tomates no se podían comprar, de que pasaban una película de Steve Mc Queen que quería volver a ver, de que esta vez se iba a animar a votar a los radicales, de que habían asaltado la agencia de lotería de la avenida, de que tenía miedo que fueran a la cancha el domingo, de que Clara y Antonio se habían separado, de que a ella le daba lástima por los chicos, y mientras tanto padre e hijo sorbían la sopa, uno hundiéndose, queriendo hundirse, en lo hondo del plato, otro hundiéndose, queriendo hundirse, en lo hondo de su padre a través de la crispación de la frente arrugada y el ceño fruncido, padre e hijo con sus mentes bullentes, llenas de sus propios pensamientos, llenas de pensar en lo que el otro estaría pensando y llenas de las palabras que no podían decirse en presencia de la madre, o que tal vez nunca se dirían, el hijo preguntándose qué era lo que había ido a buscar yendo a sentarse a la misma mesa del padre al que deseaba muerto, el padre sabiendo que no serviría de nada lo que pudiera hacer el resto de su vida para que su hijo no lo deseara muerto.&lt;br /&gt;Cuatro horas atrás los ojos de padre e hijo se habían hundido unos en los otros, aterrados de miedo, de miedos diferentes, cuatro horas atrás padre e hijo estuvieron mirándose, por un minuto, o dos, o cien, en medio de un ensordecer de latidos y un martilleo en las sienes, un ahogo de la respiración que ataba los insultos y un nudo apretado en la garganta que silenciaba las excusas. Y desde la cama, la cama en la que César acababa de sorprender a su padre hundiéndose en el cuerpo de su novia, ella, envuelta en las sábanas, le había dicho:&lt;br /&gt;—César, no tenías que estar acá temprano.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6556515998532078535?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6556515998532078535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6556515998532078535' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6556515998532078535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6556515998532078535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/07/volvi-escribir-ojala-me-dure.html' title='Volví a escribir (ojalá me dure)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2031475921704358259</id><published>2009-05-29T13:02:00.000-07:00</published><updated>2009-05-30T07:16:04.623-07:00</updated><title type='text'>El 25 de Mayo y Osvaldo Soriano</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SiE_nX_am6I/AAAAAAAAABw/_VgqOTPBzD4/s1600-h/soriano.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341620578725567394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 85px; CURSOR: hand; HEIGHT: 130px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SiE_nX_am6I/AAAAAAAAABw/_VgqOTPBzD4/s320/soriano.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No es el mejor escritor que he leído, no comparto algunos elogios desmesurados que ha recibido y, de hecho, sí comparto algunas de las opiniones negativas acerca de su literatura. Pero aún filtrando todo eso, estoy hasta las pelotas de que no se lo reconozca (particularmente entre sus pares), de que se lo considere un escritor menor por escribir “fácil” (como si escribir fácil fuera fácil), de que se lo acuse de haber recurrentemente apelado a hechos o figuras reconocibles a partir del mero sentimiento (así han manipulado las palabras los que al menos tuvieron vergüenza de acusarlo de golpear bajo) o de, en los últimos años, haber reemplazado falta de inspiración con oficio de novelista para ficcionar historia. En síntesis, estoy hasta las pelotas de la manga de academicistas pelotudos que dicen que no tenía talento, estoy seguro de que “Una sombra ya pronto serás” —para mí lo mejor que escribió, ¿se acuerdan de la frase &lt;em&gt;"un hombre cansado de llevarse puesto"&lt;/em&gt;?— tiene absolutamente todos los elementos que hacen grandiosa a una novela: los personajes, el clima, las imágenes, el punto de vista, la trama, y también estoy seguro de que “No habrá más penas ni olvido” es la novela a leer para aprender acerca del enfrentamiento de la derecha y la izquierda del peronismo. Pero hoy acá me quedo emocionado hasta las bolas con algunos pedacitos de “Triste, solitario y final”, qué linda novela, qué originalidad en su época, qué maravilla lo emblemático de meterse de protagonista, meter a Chandler-Marlowe, meter al gordo y el flaco y, de paso, meter también su bronca contra los John Wayne y los Chaplin. Les mando a que la lean, o que la relean con los ojos, la cabeza y el espíritu abierto lo más que puedan; a ver si este párrafo del primer capítulo, cuando Charlie y Stan llegan a los EEUU &lt;em&gt;(“los ojos de Stan tienen el color de la bruma; los de Charlie, el del fuego”&lt;/em&gt;) les hace algo: &lt;em&gt;“Lo dice con amargura, porque ha recordado a su padre que también es actor y ha visto de frente la ansiedad de los curiosos, la desesperación de los fracasados, la alegría momentánea de una mueca; las ha visto mil veces en la mesa durante las cenas en la vieja casa de Lancashire. Las primeras luces surgen de la niebla y Stan sabe que ya no puede volver atrás, que cualquiera sea su destino, él está allí para aceptarlo”&lt;/em&gt;. O el remate del capítulo en el que Marlowe y Soriano pelean en el cine: &lt;em&gt;“Marlowe encendió los cigarrillos y dijo: —No lo crea Soriano, usted no es el toro salvaje de las pampas”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Admito, aún a riesgo de dar pasto a las fieras, que Soriano obra en mí como una especie de escritor fetiche, a partir de cuestiones que no tienen mucho que ver con la literatura (los gatos, el fútbol, el padre, el interior) y, sobre todo, que muchos de los personajes de sus novelas se compadecen bastante con rasgos míos nostálgicos y melancólicos. Y además admito que, concomitante con eso, este post en particular se me desata por una frase que el tipo largó en 1986, un año particularmente tormentoso para mí, y que de casualidad volvió a aparecérseme por estos días de tormentas parecidas:&lt;em&gt;”Pero estamos aquí otra vez, mirando el futuro en puntas de pie, parados sobre un tembladeral, sacudidos por un viento que viene del pasado y no sabemos si nos arrastrará hacia el futuro, o hacia el abismo”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;También me dio ganas de escribir de Soriano porque pasó el 25 de Mayo, y Soriano ha sido el que más, naturalmente mucho más que los profes del Nacional o la parva de ensayos pretendidamente revisionistas e indudablemente comerciales, me ha provocado ganas genuinas de entender la historia argentina y de mirar a nuestros próceres por debajo del bronce o las placas de las calles. Hace unos cuantos años atrás, en una entretenida charla acerca del perfil de los militantes del troskismo, me contaron que una vez invitaron a Soriano a un congreso del Movimiento al Socialismo y que en determinado momento pidió la palabra para recomendar que escucharan a Castelli, que relegaran a Trosky y usaran a Castelli, imagínenlo al tipo, justo a los que se llamaban troskos recomendarle abandonar a Trosky y apelar a Castelli para convocar a las masas. Está bien, la ligaron los troskos porque como el gordo era progre lo invitaron, quién sabe qué les hubiera dicho a los del PRO, pero qué duda puede caber acerca del conocimiento y la convicción que Soriano tenía acerca de nuestra historia, para sugerir en aquel ámbito algo semejante. No comparto con él su devoción por Castelli, sí por Mariano Moreno y, aunque un poco menos, por Belgrano. No obstante, también en esto va mi reconocimiento, puedo pensar distinto a él porque me ayudó a pensar la historia. Y ligado a cómo Soriano canalizó la obsesión de sus últimos años con la historia argentina, pienso por ejemplo en “El ojo de la patria”, el prócer de la Revolución restaurado con un chip austríaco y la cara de Richard Gere o Harrison Ford: &lt;em&gt;“Se cubrió con la toalla y a los tropezones fue a ver si el prócer seguía en la habitación. Lo encontró cabizbajo, desdibujado en la sombra, con los ojos muy abiertos y vestido como para salir de juerga. Si ves al futuro dile que no venga, lo oyó murmurar”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Mucho más no tengo, parece que la catarsis pro Soriano ya va estando bien. Tal vez nomás me quede mencionar que ojalá los detractores de Soriano fueran aquellos que no son santos de mi devoción, y si bien hay unos cuantos, me jode que también se alineen para pegarle gente o ámbitos que me son simpáticos. Cito a dos. Tengo para mí que en las facultades humanísticas del interior no existe, al contrario, el antisorianismo que hay en la UBA en general y en Puán en particular; hace tres años, impensadamente, tuve la oportunidad de acceder a contactos personales y/o virtuales “extracción Puán” muy enriquecedores, y me resulta francamente inexplicable que Soriano sea para la mayoría de ellos objeto de descalificación sin más. Igual de inexplicable me resulta un artículo de Bolaño, que es a uno de los que más estoy leyendo por estos días porque el tipo me parte la cabeza, en el que analizando la literatura argentina dice: &lt;em&gt;“No quiero decir que Soriano sea malo. Ya lo he dicho: es bueno, es divertido, es, básicamente, un autor de novelas policiales o vagamente policiales, cuya principal virtud, alabada con largueza por la crítica española, siempre tan perspicaz, fue su parquedad a la hora de adjetivar, parquedad que por otra parte perdió a partir de su cuarto o quinto libro…Sospecho que el influjo de Soriano (aparte de su simpatía y generosidad, que dicen fue grande) radica en las ventas de sus libros, en su fácil acceso a las masas de lectores, aunque hablar de masas de lectores cuando en realidad estamos hablando de veinte mil personas es, sin duda, una exageración. Con Soriano los escritores argentinos se dan cuenta de que pueden, ellos también, ganar dinero. No es necesario escribir libros originales, como Cortázar o Bioy, ni novelas totales, como Cortázar o Marechal, ni cuentos perfectos, como Cortázar o Bioy, y sobre todo no es necesario perder el tiempo y la salud en una biblioteca guaranga para que encima nunca te den el Premio Nobel. Basta escribir como Soriano. Un poco de humor, mucha solidaridad, amistad porteña, algo de tango, boxeadores tronados y Marlowe viejo pero firme”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Cuando viene de alguien que querés, duele más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2031475921704358259?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2031475921704358259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2031475921704358259' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2031475921704358259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2031475921704358259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/05/el-25-de-mayo-y-osvaldo-soriano.html' title='El 25 de Mayo y Osvaldo Soriano'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SiE_nX_am6I/AAAAAAAAABw/_VgqOTPBzD4/s72-c/soriano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-5671279204289464078</id><published>2009-03-07T07:10:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T07:12:36.457-08:00</updated><title type='text'>Cuenteros de la poesía</title><content type='html'>&lt;em&gt;A veces te desconozco&lt;br /&gt;y tengo que conocerte de nuevo&lt;br /&gt;Que eso pase es bueno y es malo&lt;br /&gt;a veces es más malo que bueno&lt;br /&gt;y a veces es más bueno que malo&lt;br /&gt;Pero siempre tengo miedo&lt;br /&gt;de la vez que no vuelva a conocerte.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;                                   CARPINCHA, 27/2/09&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto lo encontré escrito con fibra roja en el respaldo del asiento individual de la rueda, de un 103 con rumbo a Tapiales. A mí me gustó, pero de poesía no sé mucho, de hecho no leo poesía, salvo la de mi hermana Isabel y la de mis compañeros de taller, es más, una vez Nancy, una ex – tallerista, nos amonestó con severidad a Carlitos y a mí, acusándonos de no tenerles respeto a los compañeros poetas y a su poesía. Fue una acusación muy injusta, cuando estoy haciendo taller leo y escucho a los poetas con aplicación y me esfuerzo por hacerles los aportes que me salen, por lo menos desde lo emotivo, dada mis limitaciones en materia de poesía para aspectos técnicos. Es cierto que he llegado a decirles que los poetas son narradores haraganes, pero sólo ha sido en joda, porque me parece todo un mérito contar un cuento con muchas menos palabras de las que yo necesito para hacerlo.&lt;br /&gt;Y eso es justamente lo que me puse a pensar cuando leí el poemita de esa vaya a saber quién CARPINCHA; alguna vez le escuché decir a Juan Incardona que en una poesía cada verso debe ser “un tiro en la hoja”, y no sé si lo son cada uno de los versos de CARPINCHA, pero de lo que estoy seguro es de que cada verso disparó en mi cabeza el párrafo de un cuento que me gustaría leer, ¿cuánto está diciendo con a veces desconocer al que ama?, ¿cuánto por la decisión, el deseo, el amor, de reencontrarse conociéndolo de nuevo?, ¿cuánto de la interioridad del poeta cuando es más malo que bueno y cuánto cuando es al revés, ¿y cuánto en el fatalismo, el sino ineludible, de cuando ya no lo conocerá?, en fin, chapeau CARPINCHA, y chapeau Isabel, Valeria, Flavio, Nurit, Noelia, Inés, Víctor, Luz, Rafa, Eduardo, y también Nancy y todos los cuenteros de la poesía que me estaré olvidando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-5671279204289464078?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/5671279204289464078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=5671279204289464078' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5671279204289464078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/5671279204289464078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/03/cuenteros-de-la-poesia.html' title='Cuenteros de la poesía'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2252789935925389047</id><published>2009-03-01T05:45:00.000-08:00</published><updated>2009-03-02T09:24:35.701-08:00</updated><title type='text'>Elecciones: la pretensión y el coraje, la realidad y el sentido común (*)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(*) Motorizados por las inminentes elecciones presidenciales, en el primer número de "Con perdón de la palabra" (2003), decidimos que todos hablaríamos de elecciones. Cada uno se disparó para lados diferentes y yo había empezado a pergeñar este texto, que en ese tiempo no alcancé a redondear, quedó por ahí y hoy me pintó hacer algo con él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Quizás pueda ser excesivamente reduccionista, pero en general cada elección nos pone de cara al dilema entre una opción más pretenciosa, normalmente más arriesgada, y otra de menor ambición pero a la vez más segura. No es lo mismo estar en la mesada de la cocina frente a un pollo y decidir meterlo así nomás al horno con unas papas (uno tendría que ser muy tronco para que le salga mal), que optar por deshuesarlo, marinarlo, sellarlo en aceite de oliva extra-virgen y terminar de cocinarlo en una salsa de champagne, curry o crema especiada, con guarnición de champignones y zanahorias baby glaceadas, con el riesgo que conlleva para el resultado final, la mayor necesidad de tiempo, expertisse, atrevimiento y ganas.&lt;br /&gt;Por supuesto que no estoy hablando de pollo con papas, sino de elecciones más trascendentes. Lo primero que se nos dibuja en la cabeza ante la necesidad de elegir, es la placentera imagen del objetivo de la alternativa más grandiosa plenamente cumplido, recién después de un rato (la duración de ese rato depende de la conciencia o inconsciencia del elector) aparece la necesidad de ser algo o mucho más valientes que si nos quedáramos con la alternativa más modesta y, como nos gusta vernos como valientes antes que como cobardes, eso no resulta un problema; tal vez a lo sumo pensamos que vamos a necesitar ayuda, que quizás solos no podremos y, como solemos asumir por los demás conforme a lo que nos conviene, damos por descontado que a la ayuda necesaria vamos a tenerla de manera incondicional, así que ni siquiera lo consultamos con los ayudantes, damos por sentado que estarán a nuestra disposición con más coraje incluso que el nuestro.&lt;br /&gt;Bueno, así salen después las cosas. El halagador canto de sirenas de alcanzar el logro perfecto, por haber tomado el camino de la elección majestuosa, obnubila el sentido común que se necesita para, antes de elegir, leer la realidad. Y habitualmente, cuando la realidad va enseñoreándose, nuestro coraje flaquea, tratamos de acomodar las circunstancias a ese flaquear (y siempre para mal en términos de resultados), vemos la evidencia de que los ayudantes inconsultos hacen la suya y, con sus propias miserias, están lejísimos de suplir nuestras imposibilidades y, finalmente, empezamos a enojarnos con nosotros mismos ya que nos cuesta reconocer el error, más si la elección fue de hace mucho tiempo, pues no hay nada más torturante que admitir que se ha perdido el tiempo atrás de un logro inalcanzable, por culpa de un error de elección imposible de ser enmendado.&lt;br /&gt;Entonces digo yo, ¿está tan mal que de cuando en vez seamos capaces de reconocer nuestras limitaciones?, ¿está tan mal que no nos creamos ser más capaces de lo que somos?, ¿está tan mal darnos cuenta que los demás, por más cercanos y confiables que sean, no nos quieren tanto como para tomar como propios nuestros planes, sueños o utopías?, ¿está tan mal ser un poco cobardes?, ¿está tan mal tener sentido común? Es cierto que no vamos a tener a la honra de “mirá este tipo las bolas que tiene, mirá qué superado, mirá que sólida, qué fiel, es la gente que tiene atrás”, pero tampoco se nos anudarán las tripas de frustración, desencanto y arrepentimiento.&lt;br /&gt;Dos cosas son de todas maneras ciertas: una, la valentía es más linda que la cobardía (o, para no ser tan descalificador, la prudencia), la pasión es más linda que el sentido común, la utopía es más linda que la realidad, así que los errores consecuencia de haber sobrestimado nuestra capacidad (y la de los ayudantes que se precisaban) y/o subestimado la magnitud la empresa, más que como un pecado podría verse como una persecución de la belleza (¡y cómo no va a entenderse y disculparse eso!) y dos, de la misma manera que consumado el fracaso uno se putea por no haber sido más “prudente” (me abuené), de no haberse animado quizás se putearía por no llegar a saber nunca, que qué hubiera pasado si lo hubiera intentado.&lt;br /&gt;Llegado a este punto, este post no sirve para nada. Me voy a poner el pollo en el horno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2252789935925389047?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2252789935925389047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2252789935925389047' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2252789935925389047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2252789935925389047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/03/elecciones-la-pretension-y-el-coraje-la.html' title='Elecciones: la pretensión y el coraje, la realidad y el sentido común (*)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7275960338449657921</id><published>2009-02-27T07:41:00.001-08:00</published><updated>2009-03-02T09:22:26.690-08:00</updated><title type='text'>La estructura de la desestructura</title><content type='html'>No hace mucho pregunté que qué era no ser estructurado y me respondieron: “hacer lo que se me da la gana”. Suena bien ¿no?, qué bárbaro, qué libre. Ahora bien, uno ve cada “desestructuralidades” que mamma mía, tipos y tipas que por ejemplo se largan a escribir (¡y publican!) como se les da la gana y así les sale, en algunos casos escribir desestructurado y escribir a la de Dios que te criaste es lo mismo, si hay alguna diferencia estriba sólo en una forma más elegante de decirlo, “hacer lo que se me da la gana” está lejísimos de significar no ser estructurado, “hacer lo que se me da la gana” siempre y siempre es de una deshonestidad muy jodida, no es lo mismo que romper estructuras una vez que uno demostró capacidad de construirlas, no es lo mismo el matiz, o inclusive el estilo, descontracturado, que la ausencia de la más mínima puta voluntad de hacer una introspección honesta y echarse una mirada de evaluación para ver con franqueza qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, pero naturalmente, esto último no suena tan lindo al lado de “hacer lo que se me da la gana”, sobre todo si en el devenir se reciben elogios superficiales (o incluso interesados) de gente que, sea porque no le afecta de manera alguna, sea porque el “desestructurado” le importa menos que el resultado de la quiniela en Sri Lanka, le chupa un huevo andar deslizándole alguna crítica al boludo feliz de su “libertad”. En síntesis, la presunta desestructura es abrazada de tal manera fundamentalista (y cómoda) que se transforma en una estructura, en la estructura de escribir como el orto.&lt;br /&gt;Ángel, mi amigo hincha de Independiente, me refiere un episodio de finales de la década del 50 (tiempo en que los equipos se plantaban en la cancha en una homogénea hiperestructura) referido a la llegada a Independiente de Jim Lopes como director técnico (un entrenador caro a mis recuerdos, ya que también fue el técnico de Colón en el Nacional del 68, un cuadrazo con Orlando Medina, Tardivo y Colman en el mediocampo, le rompimos el culo en el Cementerio a los putos de Racing y los mandamos a jugar el triangular final con Vélez y River, el de Nimo y la mano de Gallo). La cuestión es que aquel año en Independiente, Jim Lopes retrasa a los dos wines a su propio campo para que reciban juego directamente de la defensa, saca al centroforward del medio del ataque y lo ubica tirado a la izquierda, y posiciona al 8 treinta metros más adelante respecto a la estructura convencional de entonces. A lo largo de las primeras fechas, los marcadores de punta contrarios se iban atrás de los wines y desguarnecían los laterales de su defensa, que eran ocupados en entera libertad por el 8 y el 9 fuera de sus posiciones estructuradas. Esta “desestructuración” de posiciones, tan simple como efectiva, le redituó a Independiente y a Jim Lopes una parva de goles a favor, pero fue así porque Jim Lopes sabía de estructura, no fue un reparto a la bartola de ubicaciones y roles en el campo de juego. Después la cagó, los técnicos de los equipos rivales se avivaron y empezaron a tomar medidas para contrarrestar el novedoso esquema, Jim Lopes se emperró en sostener el suyo y, otra vez, la desestructura falta de matices y reflexión sincera y trabajosa, se hizo estructura negativa.&lt;br /&gt;Pietro Sorba, un conocido periodista enogastronómico, declaró hace poco estar arrepentido de haber contribuido a crear el monstruo de la comida fashion, fusión, gourmet, nouvelle cuisine, conceptuales y varios etcéteras más que permiten (y de acá en adelante le saco la palabra a Pietro Sorba y la tomo yo) bajo el paraguas de la desestructuración, enmascarar (y endiosar) a una sarta de chantas lamentables que antes de tocar una olla, tan desestructurados, tan libres ellos, debieron haber tenido la honestidad de hacer unos buenos pucheros, guisos de mondongo o sesos a la romana. De nuevo, con las muchas excepciones que hay y respeto, la desestructura del vale todo y el hacer lo que se me da la gana, es en este caso la estructura de un chantún sin conciencia ni culpa.&lt;br /&gt;Podría seguir con otros campos, pero entre que no forman parte del espectro de mi interés y que este post se haría demasiado largo (y estructurado), les dejo a ustedes para que aporten en caso de estar de acuerdo. No obstante me parece suficiente para mostrar que, como muchas otras variables, la función estructura se aproxima a la de una circunferencia, es decir, en el confín de la desestructura uno se encuentra con el inicio de la estructura, aunque, por tratarse de una función continua, una carrada de desestructurados, cuando estuvieron en el 0° rajaron para la izquierda y, sin solución de continuidad, se pararon en el 360° sin recorrer por el 45, el 90, el 180, el 270 e intermedios, de manera que no tuvieron más chance que la de transformarse en los mayores estructurados, verdaderos adalides de la estructura que tanto denigran: la estructura de la desestructura.&lt;br /&gt;Es en la literatura, es en el fútbol, es en la cocina…es en la vida, también es en la vida. Así que che, desestructuremos un poquito la no-estructura, un poquito, no es cuestión tampoco de que se pasen de rosca, sólo es cuestión de tratar de ser mejor gente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7275960338449657921?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7275960338449657921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7275960338449657921' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7275960338449657921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7275960338449657921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/02/la-estructura-de-la-desestructura.html' title='La estructura de la desestructura'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6471787865382774379</id><published>2009-02-20T08:16:00.000-08:00</published><updated>2009-02-20T08:33:10.947-08:00</updated><title type='text'>El moco</title><content type='html'>Llueve y encima ando melancólico, tenía ganas de postear algo y no se me ocurría qué, "El moco" es el primer cuento mío que salió publicado en algún lado (Abrapalabra, Centro Cultural Tato Bores, Noviembre de 1998) . Lo toquetearía, pero mejor no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Desde chiquito le gustaba hurgarse la nariz. Gutiérrez disfrutaba conseguir esos mocos consistentes y voluminosos, ni muy secos ni muy húmedos, con una forma, textura y tamaño tal, que permitían extraerlos con facilidad. Se decepcionaba cuando sólo lograba una pasta húmeda y pegajosa, o también si el producido eran nada más que minúsculas partículas secas y endurecidas.&lt;br /&gt;A menudo era sorprendido en público por miradas de asco, porque le resultaba imposible reprimirse aún en las situaciones más inoportunas y, una vez lanzado a la captura, no podía detener sus indisimulables maniobras.&lt;br /&gt;Una vez retenido entre los dedos, le complacía amasarlo suavemente hasta aglutinarlo en una bolita blanda, de color pardo o verdusco. Cuando la consideraba a punto, la dejaba sobre la yema del pulgar y la lanzaba al aire con el impulso de la uña del dedo índice o el mayor. Después, frotaba enérgicamente los dedos para desprenderme de esos oscuros hilitos residuales que se le quedaban pegoteados.&lt;br /&gt;A veces el bollito estaba todavía demasiado viscoso; entonces no se desprendía y quedaba adherido obstinadamente a la uña. En esos casos, pacientemente lo deslizaba una y otra vez por la punta de los dedos, intercalando de vez en cuando nuevos intentos para despedirlo. Solía ocurrir que la tarea se veía interrumpida por alguna circunstancia imprevista, como tener que dar la mano, recibir un vuelto o desabrocharse la bragueta, casos en los que no tenía más remedio que buscar rápidamente un oculto lugar cercano donde restregar la mano para desembarazarse de la tibia bolita.&lt;br /&gt;No obstante, siempre registraba maniáticamente su destino. Por eso, después de haber limpiado prolijamente las huellas y montado una perfecta escena, todavía no se explica donde dejó el moco con el que analizaron su ADN y descubrieron que lo del gerente no había sido suicidio."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6471787865382774379?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6471787865382774379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6471787865382774379' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6471787865382774379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6471787865382774379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/02/el-moco.html' title='El moco'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-7283948566847799118</id><published>2009-01-12T11:39:00.000-08:00</published><updated>2009-01-12T11:41:46.838-08:00</updated><title type='text'>La militancia y el talento</title><content type='html'>Llegado el fin del año pasado, en parvas de revistas y diarios pulularon suplementos referidos a lo más destacado del 2008 en varias disciplinas. Y por supuesto que literatura fue una de ellas.&lt;br /&gt;Más allá de los podios de los escritores y/o críticos “entendidos”, tuve la suerte de leer mucho en el 2008 y tengo mi propio podio, seguramente tan parcial y caprichoso como el de la Ñ, la ADN o cosas por el estilo, y sin duda basado en un espectro más incompleto.&lt;br /&gt;No obstante, tanto de mi lista como las de otros, veo con envidia y tristeza el cúmulo de publicaciones que vieron la luz en 2008, traccionadas menos por el talento que por la militancia del escritor.&lt;br /&gt;La envidia es porque me gustaría tener la pasión de los que han apostado su vida a la literatura y, cagándose en los riesgos de no aplicarse a un trabajo convencional con garantía de mesa servida hasta fin de mes, han consagrado la mayor parte de su tiempo a escribir y a pelear la trascendencia de sus novelas, cuentos o poesías, a través de una militancia sin concesiones. Y tristeza porque intuyo que el premio a tanto esfuerzo, tanta honestidad vocacional, tanto compromiso con sus hijos literarios, sólo será —y en el mejor de los casos— un par de libros publicados, algún artículo en los diarios, uno que otro viaje, algún premio o mención y no mucho más, porque pasada la ola en la que los montó la militancia, solamente un gran e inusual talento hace perdurable a un escritor y a su obra, así lo certifican un repaso con cierto rigor de la lista de publicados durante las tres o cuatro últimas décadas o las mesas de 3 por 10 pesos de las librerías de viejo de la calle Corrientes.&lt;br /&gt;De todas formas, prevalece mi admiración por la militancia. No todos los que fueron publicados por estos tiempos, muy probablemente ninguno, serán Maradonas o Batistutas, pero qué daría yo por haber jugado en la primera de Colón, aunque apenas hubiera sido el último minuto de descuento, de un solo partido intrascendente, de algún Nacional B para el olvido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-7283948566847799118?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/7283948566847799118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=7283948566847799118' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7283948566847799118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/7283948566847799118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2009/01/la-militancia-y-el-talento.html' title='La militancia y el talento'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3088192892204042144</id><published>2008-12-02T06:44:00.000-08:00</published><updated>2008-12-02T06:47:20.425-08:00</updated><title type='text'>¿Por qué no se me sientan en ésta?</title><content type='html'>Mi amigo Carlitos me tiene las bolas al plato con sus críticas al punto de vista de mis cuentos, me parece que no le voy a dar a leer más nada, lo último fue Necroamor (o Amortaja, aún no lo decido), un tipo que se coge a las muertas, a lo mejor alguna vez lo pongo acá a ver qué les parece a ustedes, y me lo hizo pedazos, con particular ensañamiento con ese puto asunto del punto de vista.&lt;br /&gt;Para que aprendás, me dijo, y me prestó “Los adioses” de Onetti, no sé si va a servirme de algo, de todas formas una joya, &lt;em&gt;“Quisiera no haber visto del hombre, la primera vez que entró en el almacén, nada más que las manos; lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe, largas y todavía sin tostar, disculpándose por su actuación desinteresada”&lt;/em&gt;, así empieza, entre nos, a Carlitos jamás se lo voy a admitir, el guacho siempre me ha prestado libros de puta madre.&lt;br /&gt;La cuestión es que había empezado a apretarme para que se lo devuelva, de modo que largué temporariamente lo que tenía entre manos y me mandé con el Onetti, arranqué en el subte una mañana de lunes, una particularmente terrible porque además de lunes, los excesos del fin de semana le estaban pasando factura a mi aire, a mis intestinos, a mi cintura y a mi rodilla derecha, de manera que tomé el subte al revés, para Primera Junta, así podía viajar al centro dándole algo de descanso a tanta dolencia y malhumor.&lt;br /&gt;Y ayudado por Onetti lo estaba logrando con creces. Hasta Castro Barros, donde uno de esos justicieritos con ganas de ser solidarios con los culos ajenos, al que desde estas líneas lo maldigo con toda mi alma y le deseo de todo corazón que sus viajes en subte cuando le toque ir sentado sean una interminable cadena de cederes de asiento, pega el grito: —¡alguién que le dé el asiento a esta señora embarazada!&lt;br /&gt;Miré a mi cercano alrededor de sentados y el panorama fue pavoroso: una gorda que llevaba puesto lustros de fetuccinis con tuco, pesto y estofado mixto, una pendejita a la que para despertarla hubiera hecho falta muchísimo más que ese grito de maricón y un señor bastante parecido al que voy a ser yo a los 80 años si llego y no aflojo con el pucho y los maridajes que nunca son light si son ricos.&lt;br /&gt;La famosa embarazada habrá tenido menos de la mitad de mi edad y para notarle la panza había que esmerarse, tuve ganas de preguntarle, a ella, al justicierito y a todo el pasaje así quedaban las cosas establecidas con verdadera ecuanimidad de ahí y para siempre, ¿quién se merece más ir sentado?, ¿un fetito de morondanga llevado por un especímen joven y fuerte, o mi gran simpático trabajando a destajo para mantenerme vivo a duras penas un lunes a la mañana?, y rematar con otra pregunta tan retórica como las anteriores: —¿Por qué no se me sientan en ésta?&lt;br /&gt;Pero no. Para satisfacción del boy scout y de la embarazadita, me puse de pie y, traicionando a Onetti, a mi aire, a mis intestinos, a mi cintura y a mi rodilla derecha, entregué mi asiento con cobarde mansedumbre y sonrisa complaciente.&lt;br /&gt;Prestamelo un día más, el lunes tuve que dar el asiento en el subte. Puedo decirlo, pero con Carlitos va a ser inútil.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3088192892204042144?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3088192892204042144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3088192892204042144' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3088192892204042144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3088192892204042144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/12/por-qu-no-se-me-sientan-en-sta.html' title='¿Por qué no se me sientan en ésta?'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-4381008025012536076</id><published>2008-11-13T11:12:00.000-08:00</published><updated>2008-11-13T11:17:22.445-08:00</updated><title type='text'>Espacio de difusión</title><content type='html'>Nuestro Alejandro Turner, ganador entre otros lauros del PRIMER PREMIO del concurso de Obras Inéditas de Teatro 2007 del Fondo Nacional de las Artes, autor de “Cómo es”&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(1)&lt;/span&gt; de la Colección Cuadernillos de La Baulera de Emilio, será uno de los dramaturgos que participará del Festival de Monólogos del grupo “No hay Drama” apadrinado por Tato Pavlosky en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.&lt;br /&gt;El festival se desarrollará los domingos 16, 23 y 30 de noviembre con dos funciones diarias y dos tandas de monólogos distintas cada una. Todos los monólogos tienen en común “Lo Desmedido” como tema. Cada día se presentarán dos tandas distintas de monólogos, una primera tanda a las 19:30hs y la siguiente a las 21:30hs. Alejandro estará en la primera, con su título Villarrica, actuado por Evelia Romano y dirigido por Gabriela Bianco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(1) De "Cómo es" quedan pocos ejemplares,  cualquier cosa me avisan&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-4381008025012536076?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/4381008025012536076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=4381008025012536076' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4381008025012536076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/4381008025012536076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/11/espacio-de-difusin.html' title='Espacio de difusión'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-1860662597260999367</id><published>2008-11-02T13:47:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T02:49:21.018-08:00</updated><title type='text'>Llegamos a 13</title><content type='html'>Con 3 números más, la Colección Cuadernillos de La Baulera de Emilio llega a 13 y el viernes 7 de noviembre a las 19 hs. los estamos presentando; igual que en las dos anteriores la cosa será en La Castorera, Av. Córdoba 6237, 1er. Piso por escalera, Capital.&lt;br /&gt;Estoy contentísimo, este año cumplimos con todo lo que nos propusimos y a juzgar por los otros dos eventos —ojalá que también en el tercero— el soplo de una famita está llegando a los Panópticos. Todavía no estoy del todo seguro, pero después de mucho tiempo junto a este grupo, me empezó a rondar la idea de ciclo cumplido y, si así resultara siendo, nada mejor que el año de la despedida sea éste.&lt;br /&gt;Los tres cuadernillos nuevos son de Fernando Álvarez, Carlos D´Angelis y Víctor Pierresteguy. Del de Fernando ya he anoticiado a muchos, es el de unos vagos de Parque de los Patricios compitiendo a ver quién cuenta los mejores “Cuentos de Navidad” y así, cada texto es un cuento buenísimo adentro de otro igual de bueno. Lo único que lamento es que, pese a los esfuerzos que hemos hecho, sobre todo Julio, no entra el cuento que para mí le pone un moñazo a la zaga, el del cuentero de Navidad que termina en el Vaticano con el Papa pidiéndole: “déjese de joder, el único cuento de Navidad es el nuestro”. En fin, Fernando es caprichoso pero igual lo quiero, de última es el único escritor hincha de Colón que conozco. Con este cuadernillo de Fer se me cumple una buena parte del berretín de que publicáramos a ex–compañeros de los talleres literarios de 2003 a 2005 (el primero fue Alejando Turner), los mejores talleres a los que fui. Haciendo balance, nada más me faltarían Monica Leone (ojalá que alguna vez La Baulera pueda publicarla a ella también), Dudo de Todo (pero esa es otra historia que acá no cabe) y Daniel Lopes y Luz, aunque estos dos todavía están adentro del grupo y lo suyo es nomás una cuestión de haraganería así que tengo muchas esperanzas.&lt;br /&gt;A propósito, otro haragán como Víctor se puso las pilas y por fin completó una serie de cuentos suficiente para un cuadernillo; se llama “El volcán”, que es el título de uno de sus textos, hay tres más, pero para que tengan una idea, Víctor es el “Los algarábigos” que está en la antología “Cuerpo de Letra”.&lt;br /&gt;Carlitos ahora se vino con “Panacea”, en el que el agua potable de Buenos Aires se mezcla con una especie de elixir del amor; los que leyeron “Deformidad”, el primer cuadernillo de D´Angelis en la colección, ya podrán imaginarse lo que hace esta bestia con sus personajes de barrio enfermos de amor.&lt;br /&gt;Más bien que, como siempre, en La Castorera va a haber otras cosas aparte de los tres cuadernillos nuevos, de movida los demás algo haremos (no vamos a perder la oportunidad), van a venir a leer algunas de sus cosas los del Centro Cultural Tato Bores (el semillero de todos nosotros), tendremos en las paredes una exposición de fotos de Martín Fontana (el que me ilustró la tapa de “La fiesta”, mi cuadernillo en la colección) y, después de varios eventos en los que lo extrañamos, vuelve a acompañarnos el saxo y la flauta de Pedro Bello, nuestro músico estrella y al que más queremos, justamente porque no se la cree como otros.&lt;br /&gt;Bueno che, vengan, no sean ortivas, aunque les aviso que esta vez se acabó lo que se daba y cobramos entrada, 5 mangullis, pero con la entrada va de regalo un cuadernillo, el que elijan, salvo que justo elijan alguno de los que ya se agotaron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-1860662597260999367?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/1860662597260999367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=1860662597260999367' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1860662597260999367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/1860662597260999367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/11/llegamos-13.html' title='Llegamos a 13'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-9047727708114019600</id><published>2008-10-26T16:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-26T18:00:05.811-07:00</updated><title type='text'>Horarios</title><content type='html'>Por los eventos literarios que organiza La Baulera de Emilio (Panópticos para los que nos conocen de antes y como a mí me gusta más), sé por experiencia propia lo difícil que resulta la convocatoria de público para un grupo que no goza del favor de la fama. Si hubiera depositado en una cuenta bancaria un dólar por cada una de las excusas que me han dado al día siguiente por no haber asistido (la capacidad de invención de cierta gente es notable, si atiendo a la frase &lt;em&gt;“el escritor es en esencia un gran mentiroso”&lt;/em&gt;, es evidente que no tienen idea de la capacidad potencial que tienen para la literatura), seguro hoy dispondría de una pequeña fortuna (bah, si a los dólares los hubiera depositado en una cuenta bancaria seguro que a la pequeña fortuna la tendría el banco).&lt;br /&gt;De todas formas, con tiempo y perseverancia se produce una decantación y el público asistente, tal vez más reducido al ir desapareciendo los amigos y parientes que van de compromiso, empieza a ser más genuino y, en consecuencia, mucho más interesante.&lt;br /&gt;Pero a ese público hay que cuidarlo, hay que respetarlo. Y es una constante en los eventos organizados por grupos, digamos amateurs, la falta de cuidado y respeto en un cumplimiento, no digo estricto pero al menos razonable, del horario. En los eventos de este año mi grupo lo ha entendido así y estamos siendo cuidadosos con el tema, y como otras veces no lo fuimos, me siento con derecho a contar un episodio que experimenté y a aconsejar a colegas en este complicado propósito de difundir nuestro trabajo, porque flaco favor le hacemos a esta intención, si nos cagamos en la gente que va a vernos.&lt;br /&gt;El domingo 19 de octubre asistí a la representación de la obra  “El olvido de los cuerpos” en el teatro “La otra orilla”, por el grupo “Impacto Teatral”. En el volante con el que me invitaron estaba pautada para las 19 hs., a eso de las 6 de la tarde la persona que me invitó me avisó que se había postergado para las 21, hora a la que llegué puntualmente para encontrarme con que en el escenario había cuatro pibes haciendo música a la que definiría progresiva. Si bien me parecieron bastante buenos y al principio lo disfruté, terminaron sacándome de quicio no bajándose más del escenario (de hecho, si no hubiera sido por esto diría que eran muy buenos, pese a que mi sobrina, una de las personas con las que fui al teatro, me descalificó con la siguiente expresión: “tío, no te hagás el moderno”). Finalmente, la obra que yo había ido a ver recién empezó a las 10 y media de la noche con, se imaginarán, todo el mundo con las bolas por el piso.&lt;br /&gt;Menos mal que estuvo buena y, de paso, se las recomiendo. Pero con independencia de la calidad, lo que hicieron los músicos, cagándose en los compañeros de la obra de teatro que hacía rato estaban listos y tenían a su público esperándolos, es una burrada. Además, no me entra en la cabeza que ninguno de los de “La otra orilla” haya puesto las cosas en su lugar, si me apuran diría que son los principales responsables.&lt;br /&gt;Sé que con lo antedicho me expongo a comentarios como “este viejo no entiende nada”. Pero les aseguro que sí entiendo y por eso, también les aseguro que no les conviene descuidar a esa gente que prefiere ir a nuestros eventos en lugar de quedarse en su casa a mirar en la tele a los que bailan por un sueño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-9047727708114019600?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/9047727708114019600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=9047727708114019600' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/9047727708114019600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/9047727708114019600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/10/horarios.html' title='Horarios'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-3816795718342788868</id><published>2008-10-08T13:35:00.000-07:00</published><updated>2008-10-10T11:18:06.983-07:00</updated><title type='text'>Cocina, salud, belleza, decoración…y muertos</title><content type='html'>A los que creo son mis lectores habituales no les cuento nada nuevo diciendo que el canal de cable Utilísima está plagado de boludas totales como las de Fabio Alberti, y lo dicho es una verdad parcial e injusta con los varones, porque también está plagado de boludos totales que todavía ningún Fabio Alberti homenajeó. En efecto, salvo Osvaldo Gross y su programa de repostería (ese que empieza y termina con Edith Piaf cantando, que encima creo que ya no está más porque Gross se pasó al canal Gourmet), a la mayoría de todos los demás se ve que les han dado la instrucción de que estén siempre up, contentos de la vida, joviales, ocurrentes, enérgicos, pícaros, desprejuiciados, y la pobre gente termina dando vergüenza ajena, en lugar de concentrarse en la suyo se pone a bailar (mal), a hacerse los langas o las mujeres fatales, a contar chistes pésimos o a frasear dobles sentidos. Es una pena, porque si por ejemplo el Maestro de Cocina, los Petersen, Teresa Rucci, Ennio Carota, Joan Coll, etc., etc., etc., se dedicaran sólo a cocinar en lugar de a hacerse los piolas, resultarían mucho más interesantes, por lo poco que entiendo creo que en lo de ellos son muy buenos.&lt;br /&gt;Encima en el último tiempo, como si no les alcanzara con los contentos vernáculos, vaya uno a saber por qué política de marketing latino, se ha incorporado al staff una parva de especímenes caribeños, como para demostrar que el boludismo y el pelotudismo no son patrimonio exclusivo de la Argentina, al contrario, inclusive algunos de los nuestros pierden en la comparación.&lt;br /&gt;Y esto que pasa en la cocina de Utílisima (que es lo yo más veo porque me gusta cocinar) me han contado que también sucede con los programas de artesanías, salud, belleza y demás, es un sello del canal. Pero con lo que vi el lunes pasado Utilísima se ha ido al pasto sin remedio.&lt;br /&gt;El último lanzamiento se llama “De aquí a la eternidad”, y no es una telenovela, tampoco un programa de vestidos de novia, tortas de bodas o fiestas de casamiento, menos aún de consejos para que la pintura de la casa dure mucho, no, es, tal como dice en la página web de Utilísima, &lt;em&gt;“un programa dedicado a conocer las últimas tendencias en la celebración de las ceremonias fúnebres, porque aunque Usted no lo crea en los últimos tiempos también hay modas a la hora de iniciar el paso a la eternidad”&lt;/em&gt;. Encendidamente les recomiendo que lo vean, el episodio de Six Feet Under en el que la hija menor de los Fisher le afana el pie a un muerto, o el de los hippies setentosos que copan el salón de velorios la noche de Navidad, ni siquiera el del velorio de la actriz porno, pueden competir con alguna posibilidad contra “De aquí a la eternidad”.&lt;br /&gt;El conductor es el funebrero Ricardo Péculo, uno de los de Cochería Paraná, esa funeraria que hace unos años promocionaba sus servicios con un aviso delicadísimo mechado entre la lista de fiambres de Clarín: &lt;em&gt;“No fume, Cochería Paraná sabe porque se lo dice”&lt;/em&gt;. El hombre, vestido con impecable ambo de hilo claro, camisa finísima y corbata al tono (ahí creo que falló, ¿no hubiera sido más adecuado una vestimenta de lacayo?) brinda información, ese es el “leiv motiv” del programa, brindar información útil y necesaria para, según Péculo, “el momento más importante de la vida”. A partir de ese hilo conductor, uno se entera de alternativas de elección en ataúdes y mortajas, bóvedas, nichos y sepultara en tierra, cremaciones y cenisarios, cementerios públicos y cementerios privados, esto, les recuerdo, en el canal Utilísima, que entre bloques propagandea garantía de alegría y buena onda para quien mire su programación.&lt;br /&gt;Cada bloque de “De aquí a la eternidad” se cierra con frases tipo &lt;em&gt;“La muerte está tan segura de su victoria que nos da toda una vida de ventaja”&lt;/em&gt;, muy ingeniosas la primera vez que alguien la dijo, probablemente en el velorio de Irigoyen. Pero no es en esta originalidad donde se fundan los mejores logros de producción, sino en los parlamentos del susodicho Ricardo Péculo, una maravilla de queísmos y dequeísmos como para que todos lo entendamos, y en la creatividad con que se relatan los hechos de color que rodean a la gama de alternativas que se presentan para el itinerario que va desde que a uno se le para el corazón hasta que los deudos se vuelven para su casa; por ejemplo, una encargada de un cementerio privado describe, refiriéndose a las elecciones del sitio de depósito final, que si al muerto le gustaban los árboles los familiares eligen que lo entierren al lado de un árbol, si le gustaba el agua (sí, ¿o no puede ocurrir que si les preguntan qué es lo que más le gustaba a alguno de sus finados, ustedes respondan que el agua?) que lo entierren al lado de la cascadita de agua, y así; el mismo Péculo, también en tren de hacerlo sentir a gusto al muerto, cuenta que si el fallecido era músico y decidían cremarlo, la tapita de la urna podía llevar motivos musicales, que si era deportista motivos deportivos, y hubiera podido seguir de aquí a la eternidad, pero se ve que lo consideró suficiente y decidió obviar más ejemplos para ilustrar a los televidentes, prescindiendo, se me ocurre, de “si le gustaba la literatura motivos literarios”, “si le gustaba la gastronomía motivos gastronómicos” o “si le gustaba la contabilidad motivos contables”, y pasar directamente a los motivos religiosos, mucho más habituales para las tapas de las urnas, aunque sorprendentemente no dijo “si le gustaban las cruces…” o “si le gustaban las estrellas de David”.&lt;br /&gt;Pongamos un manto de piedad y vayamos terminando con esta contribución a la mejora de un negocio que, con tanta gente que ya ni siquiera organiza velorios como Dios manda, necesita un poco de promoción. Pero antes no puedo dejar de mencionar otra de las cosas que cuenta Péculo, la posibilidad de distribuir las cenizas del difunto en unas primorosas pelotitas, que después uno puede engarzar en un anillo o en el extremo de una cadenita y andar con su muerto por todos lados; al respecto, Péculo nos informa que se trata de una manera de compartir las cenizas cuando hay más de un deudo interesado; dice: “con las cenizas pueden hacerse muchas cosas, relicarios, anillos, piedras preciosas…”; tal vez próximas entregas nos lo aclaren un poco, pero por las dudas, de momento no me pondría a quemar cadáveres a ver si nos hacemos ricos con las esmeraldas y rubíes que dejen los residuos de la incineración.&lt;br /&gt;Conforme a lo visto en el primer programa, los de Utilísima todavía no le han pedido a Péculo que baile, ni que cuente chistes verdes, ni que se haga el conquistador de viudas.&lt;br /&gt;Pero estemos atentos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-3816795718342788868?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/3816795718342788868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=3816795718342788868' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3816795718342788868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/3816795718342788868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/10/cocina-salud-belleza-decoraciny-muertos.html' title='Cocina, salud, belleza, decoración…y muertos'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8932823712091390609</id><published>2008-09-25T12:46:00.000-07:00</published><updated>2008-11-02T03:59:56.950-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sand'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aira'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sáenz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fuertes'/><title type='text'>El Bichi Fuertes y Sand, la literatura vieja y la literatura nueva</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SQ2VrJbMApI/AAAAAAAAAAo/OjIfpK60q14/s1600-h/9638_fuertesjome.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264028107962843794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 280px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SQ2VrJbMApI/AAAAAAAAAAo/OjIfpK60q14/s320/9638_fuertesjome.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El martes 16 de septiembre jugaron en Santa Fe Colón y Lanús. El 9 de Colón fue el Bichi Fuertes, 35 pirulos, entre un técnico burro como Falcioni que no lo ponía, la transferencia a la Católica de Chile y una rotura de ligamentos, hacía 2 años que no jugaba de titular en Colón. Como los vinos añejos, el Bichi volvió y se puso el traje de héroe, hizo un gol, propició los otros dos y se fue de la cancha abrazado por una idolatría que se ganó a través de 81 goles y una fidelidad sin renuncios a la rojiné. Del otro lado Sand, un delantero inexpresivo hasta que Colón le dio la oportunidad en primera (en River le decían “casi gol” Sand). Él también hizo un gol, y se lo gritó a la hinchada de su ex – equipo con una ferocidad de loco, después explicaría que lo había hecho a causa de los insultos que recibía cada vez que tocaba la pelota, acusándolo de traidor por no haberse quedado en Colón cuando se venció su préstamo. Hasta ahí todo bien, es cierto que el tipo no fue culpable de que Colón no tuviera la plata para comprar su pase y también es cierto que goles suyos en las últimas fechas del Clausura 07, ayudaron a que Colón no se fuera a la “B”, pero después dijo cosas como: &lt;em&gt;“la gente no entiende nada”&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;“yo laburo de esto”&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;“Lanús puso la guita”&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;“en la calle me tratan bien y acá me putean”&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;“¿por qué no lo putean al presidente de Colón que no puso la mosca para comprarme?”&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;“cuando Colón peleaba el descenso yo no me escapé como hicieron otros”&lt;/em&gt;, etc., etc.&lt;br /&gt;Varias cosas: a) la gente a la que Sand refiere entiende de sentimientos futboleros, no de plata, el que no entiende nada es él, y un jugador profesional “que labura de esto” es lo primero que debiera entender, b) cuando muchos lo insultaron la primera vez que jugó en el Cementerio después que pasó a Lanús, mucha gente de Colón lo defendió, ¿no serán estos quienes lo tratan bien en la calle?; sin embargo, Sand también descargó con ellos su “venganza” gritándoles el gol con furia de descerebrado, c) ¿por qué la gente de Colón debiera insultar al presidente?, ¿por no comprometer el patrimonio del club gastando un dinero que no tenía?, d) ¿a quién se refiere cuando dice “yo no me escapé como hicieron otros”?, ¿al Bichi?, el Bichi se fue a la Católica para no pelearse con Falcioni que ya ni en el banco lo ponía, si se refiere al Bichi la neurona de Sand tiene un comportamiento imperdonable.&lt;br /&gt;Llego así al punto: la descalificación del otro como instrumento para ensalzar lo propio. Sucede en muchos ámbitos, en el de laburo ni hablar, motorizado por envidias, inseguridades, miedos y otras pobrezas, he visto a lo largo del tiempo, con pocas y magníficas excepciones que tengo la suerte de disfrutar, como subalternos, iguales y superiores traicionan por igual afectos y confianzas con la espantosa miserabilidad de la descalificación al pedo. Pero no eran objeto de esta entrada estos patéticos personajes con los que no hay más remedio que convivir para ganarse la vida, lo que me interesa es el uso de la descalificación en la literatura, y no hablo de los escritores porque no me consta, hablo de lectores y/o críticos aficionados a determinada corriente. Sin llegar a la virulencia de Florida - Boedo, noto que de manera creciente, ciertos seguidores de Aira, Pauls, Llach, Casas, Kohan, Link, etc. descalifican de plano toda expresión que provenga de autores anteriores a la década del 70 (al menos me pasa con una buena parte de tipos con los que tengo oportunidad de hablar); sin demasiado fundamento crítico, la frase predilecta es: &lt;em&gt;“se ve viejo, huele a viejo, suena a viejo, es viejo”&lt;/em&gt;. Del otro lado el panorama no es mejor, los “castillistas”, como dice un amigo mío, cultores de Borges, Cortázar, Bioy, Castillo, Artl, Onetti, Saer, Di Benedetto, etc., dicen (y otra vez, igual que con los “airistas”, aclaro que me refiero a un gran porcentaje de gente con la que YO converso de literatura, puede ser que tenga la mala suerte de conocer sólo a los “descalificadores”) que la literatura actual es un fenómeno no sustentable artísticamente, que como las corrientes o las modas está condenada a una inexorable desaparición.&lt;br /&gt;Perogrullo dixit: hay literatura buena y literatura mala, no literatura vieja y literatura nueva; he nombrado, de ambos “bandos”, a muchos de los que he leído, textos mejores y peores, pero, y sin mencionar mi ranking, todos le han dado buenos momentos a mi gusto, descalificar a unos en pro de ensalzar a otros, me parece una soberana pelotudez, hay más de un estilo, más de un lenguaje, más de un punto de vista, que uno u otro nos haga sentir más cómodos, que nos resulte más “palatable” uno que otro, no significa absolutamente nada en tren de valorar una obra.&lt;br /&gt;Estoy leyendo “El pasado” de Alan Pauls y los cuentos de Dalmiro Sáenz de “Setenta veces siete”. Siguen pedacitos de cada uno, elegidos al más puro azar:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“…los vio forcejear con el viento y las cerraduras, hasta que la cámara, moviéndose un poco, cruzó delante de un inmenso afiche rojo y negro, la combinación preferida de Riltse, y luego se detuvo un segundo junto a la entrada, donde una mujer de piloto amarillo, completamente empapada, a pesar del paraguas que sostenía en una mano, miraba a uno y otro lado con aire esperanzado y una sonrisa desencajada. Ésa que está ahí, la que se ríe en este momento, y apoya la palma de la mano sobre su cadera como si acariciara el anca de un animal herido; ésa que mira a los hombres desde el extremo del salón grande, sabiendo que en cualquier momento alguno de ellos le hará una seña con la cabeza y que juntos se introducirán en uno de los cuartos del prostíbulo…” &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A propósito no separé uno de otro; los dos fragmentos son de alta intensidad en el texto al que pertenecen, y puestos así, uno a continuación del otro, ¿muestran alguna otra cosa que a dos buenos escritores?&lt;br /&gt;Nuevo y viejo, déjense de joder.&lt;br /&gt;Ah, y aguante el Bichi.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8932823712091390609?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8932823712091390609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8932823712091390609' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8932823712091390609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8932823712091390609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/el-bichi-fuertes-y-sand-la-literatura.html' title='El Bichi Fuertes y Sand, la literatura vieja y la literatura nueva'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SQ2VrJbMApI/AAAAAAAAAAo/OjIfpK60q14/s72-c/9638_fuertesjome.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-6348794536507139766</id><published>2008-09-19T19:05:00.000-07:00</published><updated>2008-09-26T08:05:29.959-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='geriátrico'/><title type='text'>Hay unos viejos en la vidriera (*)</title><content type='html'>Eufemísticamente llamados hogares de la tercera edad o casas de reposo para la ancianidad, muchos de los depósitos de viejos que plagan Buenos Aires, en determinadas horas suelen instalar a sus pensionistas en una habitación cuya ventana —en general lo suficientemente grande para poder otear el interior sin esfuerzo— da a la calle.&lt;br /&gt;Entonces el ocasional peatón (a quien tal vez le rondan entre sus preocupaciones qué cuernos será de su vida el día que no controle sus esfínteres, ya no pueda vivir solo o simplemente joda) tiene la oportunidad de ver lo bien que lo atenderían en ese sitio, viendo a los viejitos con sus miradas lánguidas, opacas y perdidas, posar sus ojos en cualquier lado menos en el único televisor del cuarto, un, eso sí, 26 pulgadas al menos, que les proyecta un programa de cumbia villera o un capítulo de dibujos animados de las Chicas Superpoderosas, como si supiera la enfermera que sintonizó el aparato, que total nadie está ahí como para mirar la tele.&lt;br /&gt;Una mirada ligera podría devolver la sensación de que los ancianos tienen un entretenimiento en esa ventana a la calle, un contacto con la vida de todos los días. O inclusive valorar que no se esconda la devastación de los viejitos chorreándose babeantes la leche del desayuno o el caldo de la cena. ¿Alguien les habrá dado a elegir, preguntado si es eso lo que les gusta, indagado si no preferirían mantenerse a salvo de miradas ajenas y extrañas?&lt;br /&gt;Puestos en su lugar yo lo preferiría. Los viejos de los geriátricos, casi todo el tiempo lejos de sus afectos e irremediablemente apartados de su casa y sus cosas, ya están lo suficientemente tristes y quebrados como para encima quitarles un mínimo de dignidad, exponiendo en una vidriera su soledad, pena y decrepitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(*) Esta nota fue publicada hace más de 5 años en el segundo y último número del interrumpido proyecto de revista de ficción-opinión “Con perdón de la palabra”, encarado con mis amigos Alejandro, Daniel, Diego, Fernando, Flavio, Julio, Luz y Valeria (nótese el estricto orden alfabético). Hoy pasé por el geriátrico que la inspiró y la sensación fue exactamente la misma que entonces; la única diferencia es que ahora la TV es un pantalla plana de 32” y hay mucha más clientela, evidentemente a los del geriátrico les va muy bien.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-6348794536507139766?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/6348794536507139766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=6348794536507139766' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6348794536507139766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/6348794536507139766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/hay-unos-viejos-en-la-vidriera.html' title='Hay unos viejos en la vidriera (*)'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2591722699760323257</id><published>2008-09-08T14:14:00.000-07:00</published><updated>2008-09-26T08:06:23.576-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sydney Lumet'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='David Linch'/><title type='text'>Películas viejas y una torta de sartén</title><content type='html'>En el fin de semana vi “Sérpico” (Sydney Lumet, 1973) y “Terciopelo azul” (David Linch, 1986), dos películas viejas de dos directores que después siguieron haciendo muy buen cine. Hace poco se estrenó del primero “Antes de que el diablo sepa que estás muerto”, otra joya donde trabaja Phillip Seymour Hoffmann, el gordito de Capote. Si bien después hizo más películas, de David Linch recuerdo especialmente una de 1999, “Una historia verdadera”, la del viejito que sale a la ruta con una cortadora de césped.&lt;br /&gt;Vale la pena ver estas películas, no es solamente la nostalgia o la curiosidad por enterarse de qué hacían directores así cuando eran más jóvenes o menos experimentados, los años nos cambian y nos transforman en espectadores diferentes, capaces de descubrir cosas nuevas o mirar con otros puntos de vista, no es verlas de nuevo, es verlas como si nunca las hubiéramos visto.&lt;br /&gt;Lo mejor de “Sérpico” es un Al Pacino pendejo que ya mostraba sus uñas de actorazo y, sobre todo, la excelente recreación que consigue Lumet del episodio real de un cana estadounidense en 1971 pasando las de Caín por denunciar la corrupción policial; una de las escenas del final, donde al protagonista le pegan un tiro en la cara mientras sus “compañeros” en el operativo se quedan mirando a la espera de que se lo peguen, es de una tensión notable, en las caras de los tipos puede verse la mano de la dirección.&lt;br /&gt;“Terciopelo azul” tal vez haya estado un escalón arriba en mi disfrute, además de la presencia magnética de Isabelle Rosellini, es una maravilla de creación de climas, de imágenes, personajes y momentos que permanecen suspendidos incluso cuando hace rato que la película terminó, muy bizarro y capaz de competir con el mejor Tarantino, en fin, al otro día de verla me desperté tarareando “Blue velvet”.&lt;br /&gt;El fin de semana fue desapacible, bien propicio para mirar en la casa esta clase de pelis. Y también para cocina de días nublados. Me hice una torta invertida de sartén, fenómena para ansiosos como yo que rápidamente queremos tener lista la receta y comer enseguida, ésta demora no más de 15 a 20 minutos en total. Para una torta chica hay que pomar en un bowl 100 grs de manteca con 100 grs de azúcar, agregarle 1 huevo, 100 cm3 de leche y un chorrito de extracto de vainilla, mezclar, incorporar 100 grs de harina leudante tamizada e integrar hasta que el conjunto quede liso, con batidora eléctrica se consigue más rápido. Dejar reposar mientras se pone en una sartén que pueda ir a horno (para estas proporciones una sartén chica), bastante manteca, azúcar y rodajas de manzana; cuando se derrita la manteca y las manzanas empiecen a caramelizarse, sacar la sartén del fuego, cubrir con la mezcla del bowl y llevar a horno (que debió haberse encendido cuando se arrancó así está bien caliente). Para estas cantidades puede hacerse en máximo sin riesgo de que se arrebate porque va a quedar chatita, en 10, 15 minutos máximo va a estar cocida y es riquísima tibia, espolvoreada con canela y con una cucharada de crema chantilly o helado de crema americana.&lt;br /&gt;Buen provecho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2591722699760323257?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2591722699760323257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2591722699760323257' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2591722699760323257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2591722699760323257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/pelculas-viejas-y-una-torta-de-sartn.html' title='Películas viejas y una torta de sartén'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2821176934650418459</id><published>2008-09-04T08:10:00.000-07:00</published><updated>2008-09-26T13:43:16.386-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica de la Argentina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Botta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carolina Balducci'/><title type='text'>De las revistas que vienen en los diarios de los domingos a un amigo muerto ayer.</title><content type='html'>Las revistas de los diarios de los domingos son pésimas, inútiles, descartables, en fin, pongan los peores calificativos que se les ocurran y acepto. La única que me sorprendió fue la de Crítica de la Argentina, de hecho la cargo en el maletín y me la leo, casi toda, en el subte a lo largo de la semana. Creo que lo que pasa para que me guste, es que las notas están encaradas y escritas con método, estilo y lenguaje de literatura, aunque bien puede ser que sólo sea que los que escriben son más despiertos, o más piolas, o menos encorsetados por la línea editorial. En la de este domingo me enganché especialmente con una nota de Johnny Allon, el título ya está bueno, “El rey del oeste”, un cago de risa este tipo, primero me arranca antipático, cuando declara que Guinzburg lo cagó por haberle puesto el mote de grasa, ¿y qué querés?, me dije, si sos re-grasa, pero con lo que viene después entra a caerme bien, calculo que ahí ayuda Alejandro Seselovsky, el que escribe la nota, una secretaria “conejita”, un señor inquietante que se asoma a la oficina donde transcurre la entrevista, la charla con unos remiseros y con un proveedor de sándwiches, las declaraciones de que González Oro le afanó el dicho “dale gas” y que mandó una carta documento para que no le afanen también “cambiame la música”, en fin, la nota es un cuento bizarro.&lt;br /&gt;Entre los fijos de la revista escribe Cucurto, que a veces está bien y muestra algún reflejo del Cucurto que más me gusta, el de Zelarrayán o Noches Vacías, estuvo muy buena la, digamos nota, de los libreros de la calle Corrientes, no es del último número sino del anterior, pero lo mejor de la revista es, por lejos, la mina que siempre está en la última página, una tal Carolina Balducci que escribe una zaga a la que llama “Mi vida y yo”, una antiheroína de la militancia del desprejuicio y el qué me importa lo que digan de mí, que las más de las veces termina sincerando su frustración con una ironía fantástica, y además, medio que me calienta cuando habla de sus formas voluminosas, sobre todo de sus grandes tetas, pasto para mis amigos Martín y Guille, quienes injustamente, por culpa de un comentario puntual, intrascendente y no vinculante acerca de las proporciones armoniosas de una ex compañera de trabajo, gordita ella, me han cargado el San Benito de que me gustan las gordas, y Guille va aún más allá, porque teoriza que eso se correlaciona con mi afición a la cocina y a las comidas que especialmente involucren frituras, pastas, salsas espesas, cremas y chocolates, la verdad, en mi plan de vida voy a tener que anotar el siguiente deber: “revisar mi lista de amigos”.&lt;br /&gt;Hablando de amigos y de minas, y en realidad del verdadero objeto de esta entrada, se me murió un amigo al que las minas le gustaban en serio, ya había pasado lejos los 90 años y era bastante agnóstico, pero tenía al Viagra en un altar, una vuelta en una charla para jubilados en la que un médico recomendaba caminar, nadar, tener vida social activa, etc., etc., como medicina preventiva para los males de la tercera edad, él se paró y dijo algo así como “permítame interrumpirlo y agregar a la lista hacer el amor, que yo empecé a los 18 años y no voy a parar hasta que me muera”, Eduardo Botta, maestro maestrísimo que tuve la suerte de conocer en el año 2000 cuando me mudé adonde ahora vivo, estaba mal pero lo mismo me duele un montón, un periodista de raza y me cago en el lugar común porque no le cabe otra cosa, mirador mordaz, lector consuetudinario, conversador de esos con los que uno quiere quedarse callado y escucharlo nomás a él contar los dos millones de anécdotas que tenía, un honor que me haya leído cuentos que le pasé, siempre me hacía devoluciones por escrito, piezas impecables que tengo guardadas como tesoro, igual que algunos otros escritos que me regaló, el “Consejos para mis nietos entrando a la pubertad” por ejemplo, una maravilla, cualquiera de la generación a que pertenezco, lee eso y desea tenerlo de abuelo, chau Eduardo, qué macanazo no creer en el paraíso, o aunque sea en el infierno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2821176934650418459?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2821176934650418459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2821176934650418459' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2821176934650418459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2821176934650418459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/de-las-revistas-que-vienen-en-los.html' title='De las revistas que vienen en los diarios de los domingos a un amigo muerto ayer.'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-2247660967755131510</id><published>2008-09-01T08:25:00.000-07:00</published><updated>2008-09-01T19:11:09.173-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bertero'/><title type='text'>El cuento que leí en La Castorera</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Arístides, el viento y los paraísos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;por Emilio Bertero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arístides encontró en el monte los cuatro árboles que le darían la madera para su ataúd. Eran unos retoños de paraíso ordinario, perdidos donde no debían, los paraísos, y él también, porque allí el diablo mandó al viento a que le hablara.&lt;br /&gt;Por entonces ya era viejo, pero aguantó los años que hicieron falta para que los árboles dieran madera que sirviese. Aunque también es cierto que los paraísos pusieron algo de sí.&lt;br /&gt;Algunos en el pueblo, quizás los más sabios, dijeron que crecer con semejante rapidez, sólo podía deberse al agua de la vertiente, porque todos los días Arístides montaba a la yegua y llenaba la mañana yendo a cargar cuatro vejigas enteras nada más que para los paraísos. Otros, los que conocían más de árboles y de hombres, lo atribuyeron a los diálogos que al oscurecer sostenían con su dueño. Unos pocos, los más clementes, a los pedacitos de cinta azul atados a los tallos, la misma cinta que Mercedes llevaba al pelo la noche que abandonó a su marido.&lt;br /&gt;Todos, hasta el comisario, se habían explicado así la repentina desaparición de la mujer. Es que nadie supo jamás que el viento había hablado a Arístides precisamente ese día. Es lo mejor para él, se dijeron, por fin dejaría de sufrir las humillaciones del desamor.&lt;br /&gt;Lo cierto es que los árboles se apresuraron a engrosar sus troncos, porque se habían encariñado con el hombre y sabían —ellos también habían escuchado al viento— que no tenían mucho tiempo. Él los quería con la misma intensidad, cuando llegó el momento, una noche en la que el viento se hizo aliado de la oscuridad, a cada hachazo se detenía y les acariciaba con ternura las heridas sangrantes.&lt;br /&gt;Los troncos astillados gimieron un graznido seco, las ramas llenas de verde nuevo sisearon como látigos y, uno tras otro, los paraísos se derrumbaron lanzando la voz de su muerte. Al caer el último, Arístides musitó una plegaria breve y sin lágrimas visibles.&lt;br /&gt;Sin dilaciones ahora, el machete se movió experto y en un santiamén las copas se vieron separadas de sus troncos. El hombre, aún fuerte pese a su edad, los arrastró hasta el galpón y con una vieja sierra batalló con la madera, demasiado húmeda para ser cortada, hasta lograr las tablas con las que construyó la caja.&lt;br /&gt;Todavía era noche cerrada cuando ató la matunga al carro y cargó en él su mortaja de paraíso. Una semana atrás había abierto una fosa perdida en el monte, donde nadie podría hallarla, justo donde había encontrado a los cuatro árboles.&lt;br /&gt;La vegetación se cerró y ya no pudo seguir con el carro, se despidió del animal con una breve caricia y, para ahorrarle los dolores de un caballo viejo sin dueño, le hundió un cuchillo en el pecho. Sin mirar atrás, sólo con el viento alentando su esfuerzo, continuó con el féretro sobre sus espaldas.&lt;br /&gt;Un montículo de tierra a la orilla del hoyo, señalaba el lugar; al llegar, lo primero que hizo fue verificar el sistema que había ideado, uno tan sencillo como eficaz. Enseguida bajó el cajón, saltó dentro y se acostó cubierto con la tapa que había dejado a mano en el borde.&lt;br /&gt;Sin dudar, hacía años que venía viviéndolo, accionó el mecanismo que derrumbaba la parva de tierra y lo enterraba vivo. Arístides cerró los ojos y, en la alucinación del ahogo, vio a Mercedes abriéndole los brazos, mientras los últimos terrones sellaban su tumba, escuchó a Mercedes decirle que lo amaba.&lt;br /&gt;El viento silbó con fuerza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-2247660967755131510?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/2247660967755131510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=2247660967755131510' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2247660967755131510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/2247660967755131510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/el-cuento-que-le-en-la-castorera.html' title='El cuento que leí en La Castorera'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4313593477437910081.post-8820297863678102096</id><published>2008-09-01T07:36:00.000-07:00</published><updated>2008-09-01T08:21:13.702-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='baulera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='emilio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuadernillos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='panópticos'/><title type='text'>Panópticos en La Castorera</title><content type='html'>El viernes 29 de agosto presentamos la segunda publicación de la Colección Cuadernillos de nuestro grupo editor autogestivo. A los ponchazos venimos haciendo cosas desde hace unos años, hicimos eventos de lectura en Espacio Urbano, en Santa Colomba, creo que también en La Panadería, publicamos una antología de narrativa y poesía que se llamó Texturas, después otra que se llamó Cuerpo de Letra, en junio presentamos en La Castorera los primeros seis cuadernillos de autores individuales y ahora cuatro más, nos llamábamos Panópticos y ahora nos llamamos La baulera de Emilio, una pavada esta historia del nombre, todo el grupo menos yo quería abandonar el nombre Panópticos, yo daba batalla para no hacerlo, me parecía una picardía perder la pequeña historia asociada a ese nombre, hasta que una mañana de sábado mientras discutíamos acerca de la primera publicación de los Cuadernillos, había conseguido distraerlos y postergar, una vez más, la intención de mudar de nombre, cuando yo solito me ensarté, por quejarme de la falta de distribución de un remanente de los Cuerpo de Letra dije: "mientras tanto los libros se están cagando de risa en mi baulera", y ahí me embocaron.&lt;br /&gt;Lo del viernes estuvo bueno, las tablas cada vez me gustan más, aunque el protagonismo del evento estaba destinado a los autores de los cuatro cuadernillos nuevos (yo había publicado en junio), hubo un espacio para los autores anteriores y futuros y me las arreglé para disfrutar del escenario, me leí mi cuento "Arístides, el viento y los paraísos" (perdedor en el concurso de cuentos 2007 Biblioteca Municipal de Adrogué) y le puse la voz a cuentos de Carlitos, Daniel y Julio. Como era de esperarse, buenísimo lo de Alejandro Turner, con pedidos de bis incluido, pasamos bastante bien una especie de prueba porque esta vez, además de nuestro público conocido, había mucha gente a la que no sabíamos cómo íbamos a caerle, seguidores de Sebastián Kirzner (nuestra primera experiencia de "publicante" invitado) y de Valeria Cini, una cantante que invitamos siguiendo la costumbre de alternar literatura con otras expresiones artísticas, muy pero muy bueno lo que hizo.&lt;br /&gt;Bueno, para este debut en el blog les dejo una reseña de los diez cuadernillos que ya tiene nuestra colección:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bicho bolita – Valeria Mazzia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Poesías y relatos, aunque éstos llenos también de poesía, que con una mirada distinta, profunda, sutil, a colores, insectos, utensilios o imágenes y vivencias simples de todos los días, llegan a lugares casi inexplorados de la conciencia y la emoción.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cómo es – Alejandro Turner&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El lujo que nos damos, Alejandro es guionista de CQC y escribió además los guiones de "Algo habrán hecho", "Así estamos" y el documental "20 de diciembre", su humor irónico y mordaz, no recomendable para la mayoría de tibios y grises que habitualmente rodean nuestra vida social y laboral, queda patentizado en este breve párrafo de "Aprendiz", uno de sus cuentos en el cuadernillo: "Se encuentra también el estudiante inescrupuloso que se conforma con poderes parciales. Siempre se cuenta la historia de un tal Gutiérrez que llegó a aprobar Génesis III y abandonó todo al darse cuenta de que era capaz de crearse sus propias amiguitas con sólo adquirir unas costillas de lo que fuere en la carnicería más cercana"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Deformidad – Carlos D´Angelis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La fabulosa historia de "Enzo, el príncipe del zochori" arranca en la esquina de Carabobo y Avenida del Trabajo, donde Enzo se instala con el elástico de una cama, dos bolsas de carbón, un gancho de chorizos y un chimichurri "que era puro vinagre y ají molido", para terminar como gran empresario después de un vertiginoso tránsito lleno de situaciones insólitas y personajes estrafalarios corriendo a través de la política, un fumadero, las chicas de la calle, los casinos y hasta la mafia china y la DEA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dirty Ganga. Sebastián Kirzner&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otro lujo, con Sebastián inauguramos la apertura a escritores no emergentes de nuestro grupo literario original. Un joven poeta provocador, agresivo, intenso, cada uno de sus versos es un tiro en la hoja, un golpe en el pecho, "Mírenme brillar de emoción,/al ingerir Tromadol, Codeína,/Metadona, Clonazepan;/sabiendo que lo único que/nos ancla a nosotros, los dioses,/son los sueños de los muertos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jinete de sombras – Inés Abuchdid&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La amplitud expresiva de la autora posibilita la gama más amplia de personajes y sensaciones; en este cuadernillo aparecen tanto cuentos breves como el de un mítico Ramón al que sepultaron con un billete de lotería premiado o el de una prostituta que libera a un hijo reprimido de las garras de una madre castradora, como el amor, la pasión y la muerte, sublimados en poesías simples pero absolutamente descarnadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fiesta – Emilio Bertero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo está a punto de cumplir 60 años y propone a su esposa Clara celebrarlo con una fiesta íntima en su pequeño departamento. A partir de ese episodio ordinario y trivial, se desencadenan circunstancias que revelan, a veces con ironía, a veces de modo patético, miedos, angustias y miserias de todos los personajes que se involucran con la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Obrarás – Mariana Graciano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Obra de dramaturgia protagonizada por Juan, un titiritero al que le han encargado el trabajo más importante de su carrera; sumergido en un bloqueo creativo, debe enfrentar sus miedos encarnados en Solange, la empresaria que lo contrata; al mismo tiempo Sofía, su vecina de toda la vida, está dejando de ser niña y conectará a Juan con otra clase de creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Palabras en el cuerpo, Flavio Nicolaevsky&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nunca título mejor elegido, los poemas de Flavio incluidos en el cuadernillo trasuntan tanta emotividad, desesperación, anhelo, pasión, que verdaderamente se sienten recorriéndonos el cuerpo, hace años que los disfrutamos en los talleres, los encuentros de autores, los eventos literarios, por fin podemos tener impreso un 100% Flavio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paseo a las cavernas – Julio Diaco&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El cuadernillo de "el profe", seis cuentos que se leen con el alma saliéndose por la garganta, una abuela adivinada a través de un cristal esmerilado y un televisor encendido, un ser oscuro que cobra aparente luminosidad por acción y gracia de repetir como loro noticias de la radio, un termo que se rompe al caer de una mesa y hace explotar emociones comprimidas, la angustiosa despedida de una casa, un monje con su burro…y así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Prioridades, Julio Diaco&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El segundo de "el profe", con uno no nos alcanzó, no pudimos evitar darnos el gusto de tener más Diacos, en este cuadernillo, además de cuentos como "Azar" que responden al estilo más reconocido del autor, aparecen varios teñidos de un absurdo inteligente a través del cual no solamente nos hace reir, también hace que nos preguntemos si algunas de nuestras aristas no estarán emparentadas con las mezquindades, el egoísmo, la desidia o las pobrezas de "La silla", "El palomar" o el mismo "Prioridades" que da título al cuadernillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Humm...suena mucho a catálogo de propaganda, y bueh, medio que eso es, pero están buenos, muy laburados, eso es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acá en más, sólo se me ocurre pensar: "¿cómo sigo ahora que me metí en este berenjenal de los blogs?"...y bueh, veremos, Dios proveerá decía mi abuela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4313593477437910081-8820297863678102096?l=nomepuedoresignar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/feeds/8820297863678102096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4313593477437910081&amp;postID=8820297863678102096' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8820297863678102096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4313593477437910081/posts/default/8820297863678102096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nomepuedoresignar.blogspot.com/2008/09/panpticos-en-la-castorera.html' title='Panópticos en La Castorera'/><author><name>Emilio Bertero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14838843282855710157</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_M-n74Q1rV9c/SmEdPCwgMxI/AAAAAAAAACI/blL20QZHgb4/S220/Emilio181r1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
