domingo, 10 de enero de 2010

El amor es la más barata de las religiones (Ariel Bermani)

Me gusta Bermani. Escribe la clase de novelas que a mí me gustaría saber escribir. Acá hace eje en una idea bastante convencional (dicho muy básicamente, un marido que descubre a su mujer engañándolo con otro tipo) y sin embargo se las arregla para crear desde ahí una historia atractiva y creíble, con media docena de personajes bien construidos, con mucha carnadura, a través de una prosa despojada y fluida, que usa de manera alternativa diálogos —algunos sin ni siquiera aclarativos—, relatores en primera persona (el tipo, la esposa, el hijo, la suegra) y, no mucho, un relator omnisciente. No obstante, el último tercio de la novela se desgaja un poco, es como si ahí Bermani hubiera perdido los registros narrativos que tan bien le venían funcionando (particularmente el personaje del hijo, cuya voz cobra mucho protagonismo) y, además, da la sensación de que da vueltas innecesarias, como si no pudiera encontrar un final. Por culpa de esto no es lo mejor que leí de Bermani (antes, “Veneno” y “Leer y escribir”) pero en el balance vale más que la pena leerle este trabajo, ojalá pudiera descubrir con qué arte, oficio o sutileza, consigue que a uno se le queden dando vueltas en la cabeza Ricardo, Dolores, Nacho, Pasto, Tapón y Molly, preguntándose, como si realmente existieran, qué va a ser de ellos de ahora en más.

No hay comentarios: